The Fort Worth Press - DOGE: Fracaso en recortar gasto

USD -
AED 3.672502
AFN 63.489738
ALL 82.601083
AMD 368.069674
ANG 1.790403
AOA 916.999982
ARS 1461.477901
AUD 1.439242
AWG 1.8
AZN 1.707442
BAM 1.707839
BBD 2.019173
BDT 122.896637
BGN 1.69088
BHD 0.378044
BIF 2989.634336
BMD 1
BND 1.296533
BOB 6.91239
BRL 5.1438
BSD 1.002494
BTN 94.655909
BWP 13.605776
BYN 2.805013
BYR 19600
BZD 2.016285
CAD 1.41819
CDF 2264.999925
CHF 0.81005
CLF 0.023027
CLP 906.270129
CNY 6.774805
CNH 6.78864
COP 3440.13
CRC 454.784115
CUC 1
CUP 26.5
CVE 96.874962
CZK 21.2166
DJF 178.525487
DKK 6.55262
DOP 58.604757
DZD 133.513606
EGP 49.720305
ERN 15
ETB 159.149898
EUR 0.87662
FJD 2.24285
FKP 0.754878
GBP 0.756565
GEL 2.645007
GGP 0.754878
GHS 11.23023
GIP 0.754878
GMD 73.000059
GNF 8784.035073
GTQ 7.628428
GYD 209.275317
HKD 7.84004
HNL 26.669772
HRK 6.604697
HTG 130.960611
HUF 310.455013
IDR 17859
ILS 2.994097
IMP 0.754878
INR 94.73975
IQD 1310
IRR 1375000.000381
ISK 126.239838
JEP 0.754878
JMD 158.408737
JOD 0.709023
JPY 161.384976
KES 129.44972
KGS 87.450289
KHR 4012.500592
KMF 430.99985
KPW 900.00035
KRW 1538.295006
KWD 0.308791
KYD 0.835444
KZT 488.630447
LAK 22049.999765
LBP 89549.999929
LKR 335.219143
LRD 182.197023
LSL 16.472163
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.427478
MAD 9.349445
MDL 17.629557
MGA 4230.000121
MKD 54.016038
MMK 2099.387374
MNT 3579.000015
MOP 8.095209
MRU 40.069418
MUR 47.960269
MVR 15.460004
MWK 1738.365682
MXN 17.4688
MYR 4.147105
MZN 63.895467
NAD 16.472091
NGN 1367.770085
NIO 36.630381
NOK 9.757702
NPR 151.770486
NZD 1.758045
OMR 0.384498
PAB 1.000358
PEN 3.38498
PGK 4.36375
PHP 61.220126
PKR 278.149683
PLN 3.755796
PYG 6111.57296
QAR 3.64601
RON 4.596799
RSD 102.906043
RUB 74.598078
RWF 1464.5
SAR 3.753691
SBD 8.065041
SCR 14.054599
SDG 600.515223
SEK 9.67836
SGD 1.29557
SHP 0.746601
SLE 24.74991
SLL 20969.503664
SOS 572.921224
SRD 37.430503
STD 20697.981008
STN 21.6
SVC 8.771861
SYP 110.532098
SZL 16.409714
THB 33.151497
TJS 9.278635
TMT 3.51
TND 2.911498
TOP 2.40776
TRY 46.479915
TTD 6.798512
TWD 31.647032
TZS 2625.231946
UAH 45.088297
UGX 3651.795772
UYU 40.002096
UZS 11994.999906
VES 616.865275
VND 26327.5
VUV 118.758526
WST 2.756325
XAF 574.021212
XAG 0.016093
XAU 0.000243
XCD 2.70255
XCG 1.80679
XDR 0.713895
XOF 574.016189
XPF 104.850375
YER 238.649519
ZAR 16.490032
ZMK 9001.197648
ZMW 17.769494
ZWL 321.999592

DOGE: Fracaso en recortar gasto




El Departamento de Gasto Eficiente del Gobierno (DOGE), una iniciativa lanzada en 2024 bajo la administración de Donald Trump, prometía revolucionar la gestión fiscal de Estados Unidos recortando gastos innecesarios y optimizando el presupuesto federal. Sin embargo, a más de un año de su creación, DOGE ha sido catalogado como un rotundo fracaso, incapaz de cumplir sus ambiciosos objetivos y generando más críticas que resultados concretos. Este artículo analiza las razones detrás de su ineficacia y el impacto de su desempeño en la economía estadounidense.

DOGE, liderado inicialmente por figuras como Elon Musk y Vivek Ramaswamy, se presentó con la misión de identificar y eliminar gastos federales superfluos, reducir la burocracia y mejorar la eficiencia del gobierno. La propuesta resonó entre quienes abogaban por un gobierno más austero, especialmente tras años de déficits fiscales crecientes. Se estimaba que el gobierno federal gastaría 6.8 billones de dólares en 2024, con un déficit proyectado de 1.9 billones. DOGE prometía ahorros significativos, con metas iniciales de recortar al menos 2 billones en una década.

Sin embargo, los resultados han sido decepcionantes. Hasta abril de 2025, los recortes verificables atribuidos a DOGE apenas alcanzan los 100 mil millones de dólares, una fracción de lo prometido, y muchos de estos ahorros provienen de ajustes ya planificados antes de su creación. Programas sociales, infraestructura y defensa, que representan la mayor parte del presupuesto, han resultado intocables debido a presiones políticas y necesidades prácticas. Por ejemplo, intentos de reducir fondos para Medicare o el Departamento de Defensa enfrentaron fuerte oposición en el Congreso, limitando el margen de acción de DOGE.

La estructura de DOGE también ha sido un obstáculo. Diseñado como un organismo consultivo sin autoridad ejecutiva directa, depende de la aprobación de otras agencias y del Congreso para implementar cambios. Esta falta de poder real ha frustrado sus esfuerzos, dejando muchas recomendaciones en el limbo. Además, la rotación de personal clave, incluidas las salidas de algunos asesores prominentes, ha mermado su capacidad operativa. La complejidad del presupuesto federal, con miles de partidas entrelazadas, ha demostrado ser un desafío mayor de lo anticipado.

Otro factor crítico es la percepción pública. DOGE fue promocionado como una solución audaz, pero su incapacidad para generar ahorros visibles ha alimentado el escepticismo. Encuestas recientes muestran que solo el 22% de los estadounidenses cree que DOGE ha tenido un impacto positivo, mientras que el 60% lo considera ineficaz. La retórica inicial, que prometía recortes drásticos sin afectar servicios esenciales, resultó insostenible, erosionando la confianza. Las críticas también señalan que DOGE ha desviado atención de reformas fiscales más amplias, como la simplificación del código tributario o el aumento de ingresos.

El contexto económico no ha ayudado. Con una inflación que, aunque moderada en 2025 (alrededor del 2.5%), sigue presionando los costos, y un crecimiento del PIB proyectado en un modesto 1.8%, los márgenes para recortes agresivos son limitados. La deuda nacional, que supera los 34 billones de dólares, exige soluciones integrales más allá de la reducción de gastos. DOGE, sin una estrategia clara para abordar el lado de los ingresos, como impuestos o crecimiento económico, ha quedado atrapado en un enfoque unilateral.

El impacto de DOGE en la política fiscal ha sido mínimo, pero sus consecuencias políticas son notables. La percepción de fracaso ha debilitado la narrativa de eficiencia gubernamental promovida por sus defensores, afectando la credibilidad de iniciativas similares. Algunos analistas argumentan que DOGE podría haber funcionado mejor como una comisión temporal con metas específicas, en lugar de una entidad permanente con expectativas infladas.

Mirando hacia adelante, el futuro de DOGE es incierto. Sin ajustes significativos en su mandato o estructura, es improbable que cumpla sus promesas originales. La experiencia subraya una lección clave: recortar el gasto federal requiere no solo voluntad política, sino también un enfoque práctico y coordinado que DOGE no ha logrado implementar. Mientras el déficit sigue creciendo, Estados Unidos necesita soluciones más robustas para garantizar la sostenibilidad fiscal.