The Fort Worth Press - Trump cierra la puerta legal

USD -
AED 3.672498
AFN 63.498062
ALL 82.257093
AMD 367.886552
ANG 1.790403
AOA 918.000107
ARS 1463.492499
AUD 1.426829
AWG 1.8025
AZN 1.695602
BAM 1.707839
BBD 2.014862
BDT 122.896637
BGN 1.69088
BHD 0.37723
BIF 2983.173098
BMD 1
BND 1.293759
BOB 6.91239
BRL 5.151898
BSD 1.000358
BTN 94.655909
BWP 13.576786
BYN 2.799012
BYR 19600
BZD 2.011981
CAD 1.416111
CDF 2280.000081
CHF 0.808065
CLF 0.022929
CLP 902.439786
CNY 6.769603
CNH 6.77899
COP 3454.26
CRC 453.811158
CUC 1
CUP 26.5
CVE 96.285333
CZK 21.117298
DJF 178.145111
DKK 6.52457
DOP 58.479379
DZD 133.444268
EGP 49.769901
ERN 15
ETB 161.283979
EUR 0.872901
FJD 2.24775
FKP 0.755695
GBP 0.754743
GEL 2.650062
GGP 0.755695
GHS 11.229578
GIP 0.755695
GMD 73.496907
GNF 8765.357714
GTQ 7.628428
GYD 209.275317
HKD 7.839555
HNL 26.762371
HRK 6.580197
HTG 130.677006
HUF 307.546499
IDR 17838
ILS 2.96825
IMP 0.755695
INR 94.62385
IQD 1310.524891
IRR 1374999.999758
ISK 125.703992
JEP 0.755695
JMD 158.06984
JOD 0.709017
JPY 161.767496
KES 129.410241
KGS 87.450212
KHR 4016.800706
KMF 429.498376
KPW 900.00035
KRW 1537.224989
KWD 0.30873
KYD 0.833661
KZT 487.587213
LAK 22093.277098
LBP 89584.959701
LKR 334.503445
LRD 182.07459
LSL 16.436923
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.413783
MAD 9.325876
MDL 17.591841
MGA 4219.387176
MKD 53.814889
MMK 2099.917974
MNT 3579.231668
MOP 8.077961
MRU 40.000349
MUR 47.810326
MVR 15.450286
MWK 1734.646653
MXN 17.33085
MYR 4.149099
MZN 63.91049
NAD 16.436923
NGN 1367.190239
NIO 36.814852
NOK 9.66562
NPR 151.449105
NZD 1.74503
OMR 0.384501
PAB 1.000358
PEN 3.385028
PGK 4.456902
PHP 61.045959
PKR 278.233656
PLN 3.72565
PYG 6098.551332
QAR 3.646906
RON 4.573303
RSD 102.476012
RUB 73.798374
RWF 1465.171718
SAR 3.753791
SBD 8.061424
SCR 13.674177
SDG 600.504465
SEK 9.60009
SGD 1.29279
SHP 0.746601
SLE 24.750216
SLL 20969.503664
SOS 571.695527
SRD 37.4025
STD 20697.981008
STN 21.39383
SVC 8.753133
SYP 110.532098
SZL 16.433081
THB 32.910498
TJS 9.278635
TMT 3.5
TND 2.957937
TOP 2.40776
TRY 46.462399
TTD 6.784027
TWD 31.627027
TZS 2629.231986
UAH 44.991835
UGX 3651.795772
UYU 40.002096
UZS 11989.276889
VES 606.63266
VND 26320
VUV 118.352303
WST 2.751796
XAF 572.793161
XAG 0.01506
XAU 0.000238
XCD 2.70255
XCG 1.802932
XDR 0.71169
XOF 572.793161
XPF 104.139924
YER 238.600161
ZAR 16.412401
ZMK 9001.199631
ZMW 17.731555
ZWL 321.999592

Trump cierra la puerta legal




En 2025 y 2026, el paisaje migratorio de Estados Unidos se transformó de forma radical. La segunda administración de Donald Trump llegó a la Casa Blanca con la promesa de “ordenar” la frontera y combatir la inmigración irregular. Sin embargo, la batería de órdenes ejecutivas y proclamaciones que siguieron no solo endurecieron la entrada irregular, sino que afectaron de lleno a quienes querían emigrar de forma legal, desde estudiantes universitarios y trabajadores cualificados hasta refugiados y familiares de ciudadanos estadounidenses.

Una cascada de prohibiciones de viaje
Durante el primer semestre de 2025, la Casa Blanca reeditó las llamadas vetas migratorias. En junio se anunció una prohibición total de entrada para personas procedentes de doce países, entre ellos Afganistán, Birmania, Chad, Haití, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen, y una prohibición parcial para siete países como Burundi, Cuba y Venezuela. La medida impide la expedición de casi cualquier tipo de visado, incluso a familiares directos de ciudadanos estadounidenses. Apenas seis meses después, una nueva proclamación añadía ocho naciones más a la lista de vetas completas y quince países a las restricciones parciales. Para enero de 2026, casi 60 % de los países del mundo estaban sometidos a algún tipo de restricción de visados para Estados Unidos.

Los motivos oficiales de la Casa Blanca fueron la “seguridad nacional” y la supuesta falta de colaboración de los gobiernos afectados en la repatriación de deportados. Sin embargo, análisis independientes indican que los criterios eran arbitrarios. Países con bajas tasas de visados vencidos, como Sierra Leona o Laos, fueron vetados, mientras que otros con niveles más altos no aparecían en la lista. La ampliación de diciembre se justificó tras un tiroteo atribuido a un ciudadano afgano en Washington, pero Afganistán ya figuraba en la prohibición original. El resultado fue un caos: estudiantes con cartas de admisión, personal sanitario y académicos vieron canceladas sus citas en consulados y cientos de miles de familias quedaron separadas.

Visados más caros y sorteo restringido
Las prohibiciones de viaje se complementaron con cambios drásticos en el programa H‑1B. En septiembre de 2025, Trump firmó una proclamación que impuso una tarifa suplementaria de 100 000 dólares para cada petición de visado H‑1B presentada después del 21 de septiembre. Hasta entonces, el coste oscilaba entre 2 000 y 5 000 dólares por solicitud. Además, el sorteo al azar se eliminó para dar prioridad a los solicitantes con salarios más altos, dejando fuera a pequeñas empresas y start‑ups incapaces de afrontar el nuevo coste. A menos que la empresa demuestre que la contratación entra en el “interés nacional”, el trabajador no puede entrar al país.

La medida generó un aluvión de críticas. Empresas tecnológicas estadounidenses —algunas de las mayores patrocinadoras de visados H‑1B— advirtieron que la tasa era en realidad un impuesto al talento y que obligaría a trasladar puestos de trabajo a otros países. Abogados de inmigración señalaron que el gobierno pretendía utilizar el dinero para sufragar parte del muro fronterizo y que la regla excluía a la mayoría de los aspirantes de la India, que representan más del 70 % de los beneficiarios del H‑1B. Varios estados y la Cámara de Comercio demandaron al gobierno, aunque los tribunales federales avalaron la medida a finales de 2025.

Parálisis en las tarjetas de residencia
En enero de 2026 la administración anunció otra suspensión: un “pausa” en la expedición de tarjetas de residencia para nacionales de 75 países mientras se revisaban las políticas para evitar que los nuevos inmigrantes recurrieran a la asistencia social. La pausa dejó en el limbo a cientos de miles de personas que llevaban años esperando un número de visa disponible. La decisión fue impugnada por organizaciones de derechos civiles y ciudadanos estadounidenses patrocinadores de familiares, que denunciaron que el Ejecutivo pretendía redefinir la ley migratoria sin pasar por el Congreso.

En paralelo, se propuso una nueva versión de la regla de “carga pública” que otorga a los funcionarios consulares un amplio margen para denegar tarjetas de residencia a solicitantes que, a juicio de los agentes, podrían llegar a necesitar ayudas públicas. Los criterios incluyen la edad, el estado de salud e incluso la obesidad. Las organizaciones de defensa alertan de que estas normas discriminan a personas con discapacidades y a familias de bajos ingresos.

Estudiantes a la deriva y revocación de visados
No solo los trabajadores cualificados se vieron afectados. A principios de abril de 2025, el gobierno revocó repentinamente 1 800 visados de estudiantes F‑1 y J‑1, y poco después todos los consulados suspendieron las entrevistas para nuevos alumnos. Cuando se reanudaron, se introdujeron requisitos de revisión de redes sociales y se propuso limitar la estancia de los estudiantes a cuatro años. Estas medidas produjeron un descenso del 17 % en la matriculación internacional en otoño de 2025, la mayor caída en una década. Universidades y centros de investigación alertaron de pérdidas millonarias y de la fuga de talento hacia Canadá, Reino Unido y Australia.

El propio gobierno se jactó de haber revocado más de 100 000 visados durante el primer año del segundo mandato, un aumento del 150 % respecto a 2024. Entre los afectados había miles de estudiantes y trabajadores especializados. Las causas alegadas incluían delitos menores como conducir bajo los efectos del alcohol, pero organizaciones humanitarias señalaron que el procedimiento carecía de garantías y se basaba en criterios arbitrarios.

La “tarjeta dorada” y los refugiados olvidados
Mientras se multiplicaban las trabas para la inmigración ordinaria, la Casa Blanca lanzó la llamada “Gold Card” en septiembre de 2025. Este programa permite la residencia expedita a individuos que inviertan al menos un millón de dólares (o dos millones en el caso de empresas), más 15 000 dólares de tasas. El requisito es mucho más alto que el del tradicional visado EB‑5, y está diseñado para atraer a millonarios extranjeros. Los críticos denuncian que, al crearse por orden ejecutiva, la iniciativa elude al Congreso y privilegia la riqueza sobre el mérito.

El giro hacia la inmigración de élite contrastó con la política de refugiados. La administración suspendió el Programa de Admisión de Refugiados en 2025 y estableció un cupo máximo de 7 500 personas para el año fiscal 2026, el nivel más bajo desde 1980. Además, más de un millón de beneficiarios del Estatus de Protección Temporal vieron canceladas o programadas las fechas de expiración de sus permisos. La prioridad se desplazó hacia un grupo concreto: Afrikaners y otras minorías blancas de Sudáfrica, a quienes se concedieron casi todas las plazas disponibles.

Consecuencias económicas y humanas
La combinación de vetas, tarifas prohibitivas y suspensiones ha generado una atmósfera de incertidumbre que ahuyenta a quienes antes consideraban a Estados Unidos como la tierra de las oportunidades. Según un análisis del Real Instituto Elcano, la contracción sistemática de la inmigración legal está redefiniendo la composición demográfica de Estados Unidos y generando una clase creciente de personas sin documentos. Empresas tecnológicas han comenzado a trasladar operaciones a centros de investigación en la India, Europa y Canadá. Universidades reportan la pérdida de profesores y estudiantes internacionales, mientras que hospitales rurales se enfrentan a la escasez de personal médico debido a las vetas y la pausa en la emisión de visados.

En algunos sectores, como la agricultura, el gobierno ha suavizado requisitos, simplificando el proceso de visados H‑2A y reduciendo los salarios mínimos para trabajadores extranjeros. Esta excepción responde al temor de que la ausencia de mano de obra extranjera provoque escasez de alimentos. Sin embargo, sindicatos y organizaciones de trabajadores han demandado la medida al considerar que deprime los salarios y precariza aún más a los temporeros.

Un giro radical con efectos duraderos
Donald Trump llegó al poder prometiendo priorizar a los estadounidenses y proteger la frontera. Su retorno ha ido mucho más allá de reforzar el control migratorio: ha cerrado puertas que tradicionalmente se abrían para estudiantes, científicos, familiares de ciudadanos, refugiados y emprendedores. La pregunta que surge es si estas políticas están sirviendo al interés nacional o si representan un error de cálculo que dañará la competitividad y el liderazgo global de Estados Unidos.

La experiencia de estos dos años sugiere que muchos inmigrantes legales prefieren buscar oportunidades en otros países con normas más estables y procesos más predecibles. Mientras tanto, Estados Unidos corre el riesgo de perder talento, inversión y diversidad cultural. Si el objetivo era frenar la inmigración irregular, la evidencia demuestra que el impacto se ha hecho sentir con mayor intensidad sobre quienes cumplían las reglas.