The Fort Worth Press - ¿Ataca EE.UU. a Venezuela?

USD -
AED 3.672495
AFN 63.000154
ALL 82.897749
AMD 377.498158
ANG 1.790083
AOA 916.999935
ARS 1394.755099
AUD 1.420808
AWG 1.8025
AZN 1.701395
BAM 1.689727
BBD 2.01353
BDT 122.670076
BGN 1.709309
BHD 0.377776
BIF 2959.238332
BMD 1
BND 1.278587
BOB 6.90829
BRL 5.296504
BSD 0.999767
BTN 93.464137
BWP 13.632554
BYN 3.033193
BYR 19600
BZD 2.010678
CAD 1.373505
CDF 2274.999864
CHF 0.78954
CLF 0.023323
CLP 920.710475
CNY 6.90045
CNH 6.90464
COP 3704.11
CRC 466.966746
CUC 1
CUP 26.5
CVE 95.264631
CZK 21.235701
DJF 178.029289
DKK 6.4754
DOP 59.344438
DZD 132.12998
EGP 52.242202
ERN 15
ETB 157.561968
EUR 0.86672
FJD 2.216898
FKP 0.749058
GBP 0.751095
GEL 2.715009
GGP 0.749058
GHS 10.898095
GIP 0.749058
GMD 73.999651
GNF 8762.888825
GTQ 7.658082
GYD 209.166703
HKD 7.83415
HNL 26.461796
HRK 6.526901
HTG 131.155614
HUF 340.910505
IDR 16951
ILS 3.119565
IMP 0.749058
INR 93.724003
IQD 1309.655458
IRR 1315124.999866
ISK 124.639709
JEP 0.749058
JMD 157.066706
JOD 0.709026
JPY 159.122974
KES 129.519967
KGS 87.447901
KHR 3994.988984
KMF 428.000076
KPW 899.950845
KRW 1504.19502
KWD 0.30645
KYD 0.833125
KZT 480.643127
LAK 21468.74595
LBP 89536.308264
LKR 311.869854
LRD 182.950746
LSL 16.864973
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.400194
MAD 9.342013
MDL 17.410687
MGA 4168.646594
MKD 53.436835
MMK 2099.773051
MNT 3569.674815
MOP 8.069756
MRU 40.019353
MUR 46.510173
MVR 15.450048
MWK 1733.638602
MXN 17.920205
MYR 3.939025
MZN 63.900738
NAD 16.864827
NGN 1355.730068
NIO 36.787131
NOK 9.569905
NPR 149.542319
NZD 1.71334
OMR 0.384512
PAB 0.999784
PEN 3.456418
PGK 4.315447
PHP 59.979501
PKR 279.125852
PLN 3.708775
PYG 6529.758871
QAR 3.655818
RON 4.4171
RSD 101.778982
RUB 83.368828
RWF 1454.663268
SAR 3.75512
SBD 8.048583
SCR 13.736729
SDG 600.999638
SEK 9.36871
SGD 1.28219
SHP 0.750259
SLE 24.649779
SLL 20969.510825
SOS 571.342175
SRD 37.487502
STD 20697.981008
STN 21.166855
SVC 8.747565
SYP 110.76532
SZL 16.870416
THB 32.859697
TJS 9.602575
TMT 3.5
TND 2.952659
TOP 2.40776
TRY 44.318702
TTD 6.782897
TWD 31.997499
TZS 2586.664029
UAH 43.796556
UGX 3778.931635
UYU 40.286315
UZS 12188.70549
VES 454.68563
VND 26312
VUV 119.036336
WST 2.744165
XAF 566.725992
XAG 0.01438
XAU 0.000219
XCD 2.70255
XCG 1.801775
XDR 0.705856
XOF 566.7162
XPF 103.032842
YER 238.54997
ZAR 17.02116
ZMK 9001.199938
ZMW 19.520498
ZWL 321.999592

¿Ataca EE.UU. a Venezuela?




La pregunta vuelve a encenderse en Caracas, Washington y en todo el Caribe: ¿está Estados Unidos a punto de atacar Venezuela? En los últimos días, el aumento de activos navales y aéreos estadounidenses en el Caribe, sumado a una escalada retórica entre ambos gobiernos, ha elevado la tensión regional a niveles no vistos desde 2020. No obstante, los datos disponibles retratan un cuadro más complejo: una operación antidrogas de gran escala con potencial de disuasión —y de error de cálculo—, pero sin anuncio formal de acciones militares directas contra territorio venezolano.

Hechos sobre el terreno. Estados Unidos ha reposicionado buques de guerra y plataformas anfibias con miles de marinos y soldados en apoyo de operaciones contra redes criminales transnacionales. El despliegue incluye destructores con capacidad de defensa aérea y misiles guiados, aeronaves de patrulla marítima de largo alcance y, en el componente anfibio, una fuerza expedicionaria de Infantería de Marina capaz de ejecutar un abanico de misiones: desde interdicción marítima y apoyo humanitario hasta operaciones de precisión contra objetivos de alto valor. Aunque estas fuerzas pueden actuar desde aguas y espacio aéreo internacionales, su sola presencia altera cálculos políticos y militares en la región.

La respuesta de Caracas. El gobierno de Nicolás Maduro ha ordenado la movilización masiva de milicias civiles y ha enmarcado la presencia militar estadounidense como una amenaza a la paz regional. El mensaje busca cohesionar apoyos internos en un contexto de alta conflictividad política tras las elecciones de 2024 y proyectar capacidad de resistencia. En paralelo, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ha intensificado ejercicios, vigilancia costera y mensajes de “defensa integral” del territorio.

La dimensión política y económica. La política de presión sobre Caracas combina sanciones financieras y sectoriales con licencias específicas que abren o cierran válvulas de la economía petrolera en función de objetivos políticos. Tras la controversia electoral, Washington endureció la línea, pero al mismo tiempo autorizó en agosto una reanudación limitada de exportaciones de crudo venezolano por parte de una empresa estadounidense con operaciones en el país, un gesto que sugiere que la vía económica sigue siendo palanca central. Este vaivén —presión y, puntualmente, licencias— es incompatible con la lógica de una guerra abierta e inmediata, pero no excluye acciones puntuales contra redes criminales si se les vincula a amenazas directas.

Un triángulo delicado:
Venezuela, el Caribe y Guyana. La disputa por el Esequibo entre Venezuela y Guyana, reactivada desde 2023 con referendos, leyes y episodios navales, añade un polvorín a corta distancia de rutas energéticas clave. Estados Unidos ha reforzado su cooperación de seguridad con Georgetown y con socios caribeños en ejercicios y patrullajes. Cualquier incidente en aguas disputadas —un abordaje, un sobrevuelo agresivo, un disparo de advertencia— podría escalar de forma rápida y no intencional.

Riesgos de escalada involuntaria. La doctrina de interdicción marítima contra carteles requiere aproximaciones cercanas, abordajes y persecuciones de alta velocidad. En entornos saturados de unidades militares y milicias movilizadas, la línea entre una interceptación policial y un enfrentamiento armado puede difuminarse. El riesgo no es tanto el “inicio” de una guerra declarada, como una cadena de incidentes que obligue a respuestas de prestigio, aumente la presencia militar y cierre espacio a la diplomacia.

Señales a vigilar. Para evaluar si la situación se acerca a una acción cinética contra objetivos en Venezuela, conviene observar: 1) cambios en reglas de enfrentamiento y anuncios formales de misiones más allá de interdicción marítima; 2) traslado sostenido de medios de ataque de precisión (por ejemplo, incremento de plataformas aéreas con armamento aire–tierra preposicionado); 3) coordinación pública con aliados regionales para operaciones en tierra; 4) evacuaciones de personal civil o advertencias consulares reforzadas en Venezuela; 5) interrupciones abruptas de las licencias energéticas que hoy siguen permitiendo cierto flujo petrolero.

Escenarios probables:
-  Base case (más probable a corto plazo): operación antidroga ampliada con demostración de fuerza y patrullajes intensos, acompañada de presión diplomática y sancionatoria.

-  Escenario de “pinchazo”: golpes quirúrgicos contra nodos logísticos de organizaciones designadas como terroristas o de narcotráfico, realizados desde aguas internacionales o con medios aéreos, buscando evitar daño colateral y negando autoría directa.

-  Escalada regional: un incidente en el Esequibo o un choque en alta mar dispara respuestas simétricas y despliegues adicionales; sube el precio del crudo y se ralentiza cualquier alivio de sanciones.

-  Desescalada controlada: canales diplomáticos discretos, garantías mutuas de no intervención, cooperación técnica con países del Caribe y Surinam–Guyana para enfriar la frontera y mantener la interdicción focalizada en carteles.

Conclusión:
No hay señales concluyentes de un ataque inminente de Estados Unidos contra Venezuela en forma de invasión o campaña militar abierta. Sí existe una operación de gran escala con capacidad de presión y disuasión, en un contexto político volátil y con frentes energéticos y fronterizos que elevan la temperatura. La prioridad de ambos lados —si el objetivo es evitar una crisis mayor— pasa por blindar los canales de comunicación táctica en el mar y el aire, y separar con claridad las misiones de seguridad transnacional de las disputas políticas internas y territoriales.