Voyager 1 alcanzará un día luz de la Tierra en noviembre de 2026
El 18 de noviembre de 2026, la sonda Voyager 1 alcanzará una distancia simbólica de un día luz desde la Tierra. Este hito marca el punto en que las señales de radio tardarán veinticuatro horas en llegar a la nave, lanzada en 1977 y actualmente en el espacio interestelar.
La sonda Voyager 1, lanzada por la NASA el 5 de septiembre de 1977, alcanzará una distancia simbólica de un día luz desde la Tierra el 18 de noviembre de 2026. Este evento marcará un nuevo récord para el objeto más distante creado y enviado por la humanidad, situándose a aproximadamente 25.900 millones de kilómetros del planeta.
Aunque el término "día luz" se utiliza comúnmente, mide una distancia específica: la que recorre la luz en el vacío durante 24 horas. Dado que la luz viaja a casi 300.000 kilómetros por segundo, cubre aproximadamente 26.000 millones de kilómetros en un día. Para contextualizar esta magnitud, la luz tarda unos 1,3 segundos en ir de la Tierra a la Luna y ocho minutos con veinte segundos en llegar desde el Sol. En noviembre de 2026, una señal luminosa tardará un día entero en viajar desde nuestro planeta hasta la sonda.
Es fundamental aclarar que este hito no implica que la Voyager 1 viaje a la velocidad de la luz. La nave se desplaza a aproximadamente 61.000 kilómetros por hora. Ha necesitado casi medio siglo para recorrer la distancia que la luz recorre en un solo día. Esta inmensa separación exige una paciencia extraordinaria a los equipos de control de la NASA, ya que la comunicación se realiza mediante ondas de radio que viajan a la velocidad de la luz.
A esta distancia, cualquier orden enviada desde la Tierra tardará aproximadamente 24 horas en llegar a la Voyager 1. Si la sonda responde inmediatamente, el mensaje tardará lo mismo en regresar. El resultado es un tiempo de ida y vuelta de unas 48 horas, sin contar el procesamiento de la información. Por ello, es imposible pilotar la nave como si fuera un vehículo teledirigido; los ingenieros deben anticipar sus intervenciones y esperar para verificar sus efectos, lo que hace cada diagnóstico particularmente delicado ante posibles fallos a bordo.
La misión original de la Voyager 1 era estudiar Júpiter y Saturno, planetas que sobrevoló en 1979 y 1980 respectivamente. Posteriormente, su trayectoria se extendió mucho más allá de estos gigantes gaseosos. En agosto de 2012, la sonda entró en el espacio interestelar tras cruzar la heliopausa, el límite que marca el extremo de la gran burbuja formada por el viento solar.
Sin embargo, alcanzar un día luz no significa que haya recorrido todo el sistema solar. La lejana Nube de Oort, un vasto reservorio de cuerpos helados ligados al Sol, aún se encuentra por delante. Según las estimaciones de la NASA, la Voyager 1 podría tardar aproximadamente 300 años en alcanzar sus regiones más internas.
Alcanzar este hito no desencadenará ningún evento físico particular alrededor de la sonda; no hay barreras que superar ni cambios repentinos a bordo. Este punto es principalmente un indicador humano, sirviendo como recordatorio de que una máquina diseñada en la década de 1970 continúa su viaje a una distancia donde incluso la luz tarda un día en llegar hasta nosotros.
Eric Durand, de SpaceXFrance, ha destacado este logro para el 18 de noviembre. La Cité de l'Espace también ha reconocido la importancia del evento en sus publicaciones recientes sobre la sonda.
K.Ibarra--TFWP