España, de luto tras la colisión de dos trenes que dejó al menos 68 muertos
España inicia este jueves tres días de luto por la muerte de al menos 68 personas en la colisión de dos trenes registrada la víspera, mientras los rescatistas siguen buscando víctimas entre los vagones destrozados por el segundo desastre ferroviario de este año en el país.
Esta nueva catástrofe, que volvió a conmocionar a los españoles, reactivó las dudas sobre la seguridad de la red ferroviaria local, que en enero había sufrido un duro golpe cuando el choque de otros dos trenes de alta velocidad en Adamuz, Andalucía, dejó 46 fallecidos.
Este nuevo accidente se produjo en la mañana del miércoles unos 150 kilómetros al sur de Madrid, cuando un tren de la compañía estatal Renfe que había partido de la capital rumbo a Sevilla embistió por detrás a otro de la compañía Iryo.
Este último había salido unos minutos antes en el mismo trayecto y se encontraba detenido en la vía.
"Me desperté y estaba en el aire", contó Josimar Medina, un turista peruano de 31 años que viajaba junto a su novia. Iban descansando en el tren de Renfe, cuando les sorprendió el impacto.
Fue "un golpe muy fuerte, duró mucho tiempo", describió de su lado Pablo Mejía, de 42 años, a quien su decisión de buscar un asiento más cómodo en otro vagón le salvó la vida.
"Creo que he vuelto a nacer", explicó con heridas en la cara y el jersey manchado de sangre.
Los servicios de emergencia seguían buscando víctimas entre el amasijo de hierros en el que quedaron convertidas las partes más afectadas por la colisión.
"No sabemos si al mover los vagones puede aparecer todavía algún cadáver más", afirmó en la tarde Emiliano García-Page, presidente de la región de Castilla-La Mancha, donde se produjo el accidente.
- "Horas duras y largas" -
En el cercano municipio de Urda, en el centro-sur del país, se habilitó parte de una escuela para que los familiares de los afectados acudieran a preguntar por sus seres queridos. Hasta allí llegaban grupos de personas, algunas entre lágrimas, que eran asistidas por personal de la Cruz Roja.
"Van a ser horas duras y largas", consideró Carmen García, una psicóloga en este centro.
"Tenemos gente que está en 'shock', que no es consciente de lo que ha pasado, gente enfadada, gente triste, preocupada, el duelo va a ser complicado", añadió.
La Guardia Civil instaló cuatro puntos en Madrid, Toledo, Córdoba y Sevilla para que los familiares de las víctimas puedan facilitar muestras de ADN para ayudar a identificarlas. Igualmente, se habilitaron puntos de donación de sangre en Castilla-La Mancha y Madrid.
El párroco de Urda, José Miguel Fernández, también acudió a brindar su apoyo a los afectados en las angustiosas horas de espera.
"Lo importante es estar con los familiares de las víctimas, que sientan la cercanía, porque las palabras en un momento como este no sirven de nada", consideró.
En la mañana, también había acudido al lugar del accidente para tratar de echar una mano. Allí vio "una imagen de desolación, de desesperanza, de incertidumbre, de muerte", rememoró.
- "Inexplicables" -
El siniestro se produjo sobre las 08H53 locales (07H53 GMT) cuando el tren AVE de Renfe embistió al Iryo, que se encontraba detenido, explicó el ministro de Transportes, Óscar Puente.
Según los primeros indicios, alrededor de las 08H30 locales se produjo una "avería informática" en un tramo de unos 69 kilómetros. Eso obligó, como está pautado, a la detención de unos seis trenes, incluyendo los dos accidentados, indicó Puente.
Pero al menos uno de ellos, el AVE de Renfe, reanudó minutos después la marcha con normalidad, y sin las precauciones de velocidad previstas, recorriendo unos 25 kilómetros antes de impactar con la parte trasera del Iryo.
"Es el centro de control, a través de sus operarios, el que toma la decisión de reanudar la marcha, en unas circunstancias, desde nuestro punto de vista, inexplicables", consideró Puente, al calificar de "errónea" esta orden.
El accidente ocurre a un mes de las elecciones generales anticipadas que convocó para el 29 de noviembre el presidente del gobierno, el socialista Pedro Sánchez, cuyo ejecutivo ya había sido muy criticado por la oposición tras el accidente de Adamuz, el pasado 18 de enero.
"Vamos a llegar hasta el final. Y si ha habido negligencias, se sabrá", prometió este miércoles Sánchez, desde el lugar del accidente.
J.Barnes--TFWP