Condenan a cadena perpetua a un yihadista francés por el genocidio de yazidíes
La justicia condenó este viernes en rebeldía al yihadista francés Sabri Essid a cadena perpetua por su participación en el genocidio de yazidíes a mediados de 2010, aunque se cree que perdió la vida en Siria.
La sentencia es la primera de este tipo en Francia. Miembros de la organización Estado Islámico (EI) ya fueron condenados en otros países de Europa por el genocidio de yazidíes en los territorios que controlaban en Siria e Irak.
"Sabri Essid participó en el genocidio perpetrado por el EI", declaró Marc Sommerer, presidente del tribunal que lo juzgó en París. El yihadista formaba parte de la cadena consistente en "comprar, revender, comprar, revender a numerosísimas víctimas" yazidíes, agregó.
Essid nació en Toulouse, en el sur de Francia, en 1984 y era una figura central del yihadismo francés, próximo a las voces que reivindicaron los atentados del 13 de noviembre de 2015 en París. En Siria, era conocido como Abu Dojanah al Faransi.
El yihadista se trasladó a la zona a caballo entre Siria e Irak a comienzos de 2014, adonde le acompañó después su esposa, sus tres hijos y el hijo de ella, nacido de una unión anterior. Se cree que murió en 2018.
Clémence Bectarte, abogada de mujeres yazidíes durante el proceso, celebró el fin de diez años de lucha judicial para sus clientas, que tuvieron la "valentía (...) de llevar sus testimonios ante la justicia".
Durante el juicio, dos mujeres yazidíes, entre ellas una víctima de sus abusos sexuales, relataron los horrores vividos.
Ambas fueron capturadas en agosto de 2014 durante el ataque al monte Sinjar, bastión de los yazidíes en Irak; fueron separadas de sus maridos, de los que nunca volvieron a tener noticias, y vendidas en mercados junto con sus hijos.
Pasando de carcelero en carcelero, eran usadas como esclavas domésticas y también sexuales, siendo violadas a diario.
"La violencia sexual constituyó una etapa importante en la política de destrucción de los yazidíes", defendió la fiscal, Sophie Havard, en sus alegatos finales.
El EI consideraba a esta minoría de habla kurda y adepta de una relgión preislámica como herejes.
H.Carroll--TFWP