The Fort Worth Press - "No somos úteros": las japonesas reclaman el derecho a la esterilización

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"No somos úteros": las japonesas reclaman el derecho a la esterilización
"No somos úteros": las japonesas reclaman el derecho a la esterilización / Foto: © AFP

"No somos úteros": las japonesas reclaman el derecho a la esterilización

Kazane Kajiya, que tuvo que viajar al extranjero para someterse a una intervención de esterilización, ha llevado ante la justicia la ley que limita ese derecho en Japón, un país envejecido y obsesionado con la caída de su natalidad.

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Kajiya, de 29 años, nunca quiso tener hijos y califica su decisión de "corte de mangas" a la sociedad japonesa, donde las mujeres que optan por la esterilización "ni siquiera se supone que existen", explica a AFP.

Junto con otras cuatro mujeres, ha llevado ante los tribunales la constitucionalidad de una ley de 1940 de "protección de la maternidad", una de las más restrictivas del mundo en materia de esterilización.

El veredicto de este juicio histórico se espera para la próxima semana.

Para poder acceder a una esterilización la ley exige que una mujer ya haya tenido varios hijos o que su salud esté amenazada. Incluso en ese caso, el consentimiento del cónyuge es obligatorio.

El texto también prohíbe a los médicos esterilizar a mujeres jóvenes y sanas como Kajiya, que viajó a Estados Unidos a los 27 años para que le retiraran las trompas de Falopio, un "no definitivo", según ella, a ser tratada como una "incubadora en potencia".

De niña le decían que la mucosa de su útero era la "cama de un bebé" y que el dolor de la menstruación preparaba para el parto. "Tenía la impresión de haber sido empujada a un tren con destino a la maternidad", cuenta.

La operación le dio la sensación de "haber saltado del tren". "No somos úteros, somos seres humanos", afirma.

- Autodeterminación -

La ley fue aprobada en 1940, en plena guerra, cuando las mujeres eran consideradas recursos demográficos, y "gestiona a todas las mujeres fértiles como cuerpos potencialmente maternales", explica la abogada Michiko Kameishi.

La obligación del consentimiento del cónyuge demuestra, según ella, que "no son percibidas como seres independientes capaces de autodeterminación".

El recurso judicial busca que se reconozca el derecho constitucional a la libertad corporal, colocando la esterilización al mismo nivel que la cirugía estética o los tatuajes.

Según un estudio de EngenderHealth citado en la demanda, más de 70 países autorizan explícitamente la esterilización como método anticonceptivo. Japón forma parte de los ocho Estados que la prohíben con ese fin.

En Japón el preservativo sigue siendo la forma de anticoncepción más común. Solo 0,5 % de las mujeres elige la esterilización y 2,7 % utiliza la píldora, considerada costosa.

Las inyecciones y los implantes anticonceptivos no existen.

Las vasectomías masculinas también exigen el consentimiento del cónyuge, pero esta regla se aplica poco y las clínicas las ofrecen abiertamente, según las activistas.

Según el gobierno, el sistema actual protege a las mujeres del "arrepentimiento futuro".

Dado el carácter "irreversible" de la esterilización, las restricciones "garantizan a quienes consideran una operación su derecho a autodeterminarse para tener o no tener hijos", afirmó el gobierno en un documento transmitido ante el tribunal de Tokio.

"El mito persiste de que las mujeres están incompletas sin la maternidad", destaca Kameishi.

Otra demandante, Rena Sato —un seudónimo—, de 26 años, descarta por completo el matrimonio y la maternidad.

"Para mí dar a luz está asociado al romance heterosexual, por lo que esa función no tiene lugar en mi sexualidad", dice. "Obligarme a seguir siendo fértil sería decirme que acepte el riesgo de violencia sexual".

Kajiya, casada con un estadounidense que respeta su elección, no se arrepiente de la operación, que le dejó muy pocas seculas. Pero a veces se pregunta si Japón no la empujó al extremo.

"Si hubiera nacido en un país donde las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres, quizá no habría dejado que me hicieran esas incisiones", afirma.

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