Fede Valverde, "jugador insignia" del sueño mundialista de Uruguay
"¿Acá empezó Fede Valverde?". La pregunta se repite cada jornada en un campo de fútbol de un barrio obrero en Montevideo. Guardada por seguridad en un escritorio, una fotografía de niño del capitán del Real Madrid responde el interrogante: Sí, aquí comenzó todo.
El tenaz mediocampista, en el ojo del huracán tras su incidente con el francés Aurélien Tchouaméni en el vestuario merengue, dio a los tres años sus primeros pasos en el balompié en la cancha del club infantil Estudiantes de la Unión.
Un cuarto de siglo después, una nueva generación de prospectos de futbolistas intentan emular al estandarte de la Celeste que probará mucho más que suerte en el Mundial de Norteamérica (11 de junio-19 de julio).
Walter Borges, presidente de Estudiantes, donde juegan unos 130 niños y niñas, atesora una foto de un plantel de pequeños que incluye al mediocampista, heredero de la generación de Luis Suárez y Edinson Cavani.
"Arrancó con tres años, con pañales", dice a la AFP Borges en el pequeño escritorio donde la imagen se guarda "por seguridad".
La historia del Pajarito precoz se repite como mantra entre padres y allegados que sentados en gradas de concreto observan cómo se repasan las líneas del campo, desteñidas por la lluvia.
La pasión por el fútbol que mantiene intacta a sus 27 años despuntó rápido y su pegada, autoexigencia y visión de juego comenzaron a atraer miradas, reconoce a la AFP su hermano, Pablo Castro.
- Autocrítica como bandera -
Una prueba de su voracidad se dio este año en los octavos de final de la Champions. En la ida ante el Manchester City de Pep Guardiola, Valverde convirtió tres golazos.
Ese día "me dijo: 'sí, pero pude haber hecho otro gol'", comenta Castro, de 43 años, para ejemplificar la personalidad de su hermano menor.
La "capacidad de autocrítica" de Valverde estuvo presente también desde que sembró sus primeros pinos en Peñarol de Montevideo, asegura Sebastián Roquero, coordinador de inferiores del Manya.
Roquero recuerda la madurez del volante desde el complejo donde él y otros juveniles del equipo aurinegro se entrenaban hace una década antes de ascender a primera división.
"Desde muy joven se veía su gran capacidad técnica, su golpe de balón y siempre me sorprendió la lectura de juego", afirma Roquero.
A pesar de que dejó en 2016 al pentacampeón de la Copa Libertadores con rumbo a España, con apenas 13 partidos como profesional, una de las canchas de Peñarol próxima al estadio Campeón del Siglo lleva el nombre del jugador merengue.
El pase al gigante español -cinco millones de euros de la época- reportó a Estudiantes "unos 11.300 dólares", recuerda el presidente del modesto club barrial, que aprovechó el inusual ingreso para mejorar su infraestructura.
- "Jugador insignia" -
Valverde pasó la prueba de fuego en Madrid. Tras jugar en Castilla, filial de los merengues, y cedido al Deportivo La Coruña, volvió al Santiago Bernabéu para ganar tres ligas y dos Ligas de Campeones de Europa.
En simultáneo, forjó una trayectoria ascendente por todas las categorías formativas de la Celeste.
"Reúne condiciones muy difíciles de encontrar porque tiene resistencia y es veloz, además de una calidad técnica innata", resalta Fabián Coito, DT de la selección Sub-20 que quedó cuarta en el Mundial de 2017.
Coito también lo dirigió cuando era interino de la absoluta de Uruguay, en un amistoso ante México en 2018, después de que Valverde quedara fuera del Mundial de Rusia.
El Pajarito tuvo su primera cita mundialista en Catar 2022, pero los charrúas, con su generación dorada envejecida, salieron en la primera ronda.
Cuatro años después, la selección y el capitán atraviesan turbulencias antes de Norteamérica 2026, donde comparten grupo con España, Cabo Verde y Arabia Saudita.
- Turbulencia -
Dirigidos por el argentino Marcelo Bielsa, los bicampeones mundiales llegan a la Copa colmados de dudas tras una eliminatoria irregular y desencuentros entre el Loco y sus dirigidos.
Será "el jugador insignia de esta selección, por su experiencia, por su nivel y su ascendencia" en el grupo, confía sin embargo Coito.
A la espera de su primera hija, tras ser padre de Benicio y Bautista, el uruguayo aterrizará en el Mundial con el sabor amargo que deja una temporada sin títulos para su club y salpicado por el escándalo.
Protagonizó recientemente con Tchouaméni un enfrentamiento en el vestuario que terminó con el uruguayo en el hospital con contusión cerebral y ambos futbolistas multados por el equipo con medio millón de euros.
Una polémica que repercute del otro lado del Atlántico, pero que está lejos de eclipsar el aura del referente de los uruguayos en el Mundial.
F.Garcia--TFWP