The Fort Worth Press - Ormuz: Crisis en dos Meses

USD -
AED 3.673007
AFN 63.503205
ALL 82.78735
AMD 368.501999
ANG 1.790403
AOA 917.000493
ARS 1470.999601
AUD 1.446383
AWG 1.80125
AZN 1.70203
BAM 1.718856
BBD 2.018008
BDT 123.091796
BGN 1.69088
BHD 0.377901
BIF 2992.837369
BMD 1
BND 1.297974
BOB 6.938524
BRL 5.203202
BSD 1.001973
BTN 94.864877
BWP 13.624819
BYN 2.814079
BYR 19600
BZD 2.015116
CAD 1.42081
CDF 2265.000143
CHF 0.810235
CLF 0.023173
CLP 912.029887
CNY 6.774797
CNH 6.79765
COP 3428.4
CRC 454.535468
CUC 1
CUP 26.5
CVE 96.906446
CZK 21.2905
DJF 177.720107
DKK 6.5684
DOP 58.644918
DZD 133.636966
EGP 49.7169
ERN 15
ETB 161.535521
EUR 0.87874
FJD 2.251301
FKP 0.754878
GBP 0.75825
GEL 2.644996
GGP 0.754878
GHS 11.246649
GIP 0.754878
GMD 72.999832
GNF 8779.291769
GTQ 7.644241
GYD 209.623413
HKD 7.84115
HNL 26.807458
HRK 6.620995
HTG 131.00145
HUF 312.568505
IDR 17927.1
ILS 2.99632
IMP 0.754878
INR 94.74005
IQD 1312.563167
IRR 1375000.000051
ISK 126.530301
JEP 0.754878
JMD 157.717811
JOD 0.709017
JPY 161.568981
KES 129.410174
KGS 87.450009
KHR 4021.248643
KMF 431.000018
KPW 900.00035
KRW 1534.009705
KWD 0.30898
KYD 0.834996
KZT 487.384102
LAK 22188.337654
LBP 89725.095575
LKR 335.228721
LRD 182.352683
LSL 16.522564
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.429642
MAD 9.377774
MDL 17.639408
MGA 4185.964758
MKD 54.164854
MMK 2099.387374
MNT 3579.000015
MOP 8.091488
MRU 39.79664
MUR 47.95968
MVR 15.459892
MWK 1737.391847
MXN 17.587719
MYR 4.140503
MZN 63.877447
NAD 16.522564
NGN 1369.919684
NIO 36.867777
NOK 9.796035
NPR 151.78296
NZD 1.764585
OMR 0.384504
PAB 1.001977
PEN 3.39166
PGK 4.394272
PHP 61.449502
PKR 278.668893
PLN 3.76585
PYG 6107.983882
QAR 3.652503
RON 4.610962
RSD 103.180107
RUB 74.499982
RWF 1469.343633
SAR 3.755291
SBD 8.065041
SCR 13.385005
SDG 600.521313
SEK 9.74456
SGD 1.297255
SHP 0.746601
SLE 24.750254
SLL 20969.503664
SOS 572.656446
SRD 37.482986
STD 20697.981008
STN 21.530796
SVC 8.767412
SYP 110.532098
SZL 16.517116
THB 33.269016
TJS 9.293141
TMT 3.51
TND 2.965857
TOP 2.40776
TRY 46.476955
TTD 6.803181
TWD 31.668977
TZS 2625.008027
UAH 44.976754
UGX 3667.442985
UYU 40.189832
UZS 12038.49365
VES 616.865275
VND 26325
VUV 118.758526
WST 2.756325
XAF 576.48558
XAG 0.016191
XAU 0.000242
XCD 2.70255
XCG 1.805774
XDR 0.716966
XOF 576.48558
XPF 104.811706
YER 238.650269
ZAR 16.555802
ZMK 9001.20146
ZMW 17.97425
ZWL 321.999592

Ormuz: Crisis en dos Meses




En la entrada del golfo Pérsico, donde una estrecha franja de agua conecta las exportaciones energéticas de Oriente Medio con los mercados globales, se ha desatado un pulso geopolítico que ya repercute en los bolsillos de medio mundo. El estrecho de Ormuz se cerró de facto el 28 de febrero cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques aéreos sobre Irán y fuerzas iraníes respondieron con minas marítimas, abordajes y advertencias a los navieros. La vía marítima por la que transitaba cerca de una cuarta parte del crudo transportado por mar y una quinta parte del gas natural licuado se convirtió en zona de riesgo. Decenas de petroleros permanecieron fondeados a la espera, más de dos mil barcos quedaron atrapados en el golfo y unos veinte mil marinos quedaron varados sin poder entrar o salir. La economía global, que todavía busca recuperarse de la pandemia y de la subida de precios posterior a la guerra en Ucrania, depende de este corredor de treinta y cuatro kilómetros de ancho.

Tras la crisis, las grandes navieras suspendieron sus itinerarios por Ormuz y el tráfico de buques cisterna se desplomó primero un setenta por ciento y luego prácticamente a cero. Al mismo tiempo, Irán anunció peajes millonarios para los buques de países considerados hostiles y Estados Unidos inició un bloqueo de puertos iraníes, configurándose un “doble bloqueo” que dificultó tanto las salidas de crudo como las entradas de mercancías. El resultado no tardó en reflejarse en los mercados: el precio del Brent superó la barrera de los cien dólares por barril y llegó a 126 dólares en marzo, encarecimiento que desencadenó el mayor aumento mensual del petróleo registrado. Según el último informe de la Agencia Internacional de la Energía, la oferta global se hundió en marzo en más de diez millones de barriles diarios y el consumo se contrajo bruscamente en la región de Oriente Medio y Asia. Los inventarios fuera del golfo descendieron en 205 millones de barriles mientras se acumulaban flotillas de buques cisterna saturados de petróleo cerca de las costas de Irán y Qatar.

Los economistas alertan de que la magnitud de la interrupción supera con creces las crisis petroleras de 1973 y 1979. Un análisis del Instituto Económico Alemán calcula que el cierre de Ormuz recortó en marzo alrededor del diez por ciento de la oferta mundial de crudo y que la posterior decisión estadounidense de bloquear los puertos iraníes redujo otro tres por ciento. El déficit resultante, equivalente a trece por ciento del suministro global, no sólo encareció el crudo sino también los productos refinados, con el diésel y el combustible de aviación alcanzando precios sin precedentes. Los productores del golfo apenas están cosechando beneficios porque no pueden exportar sus volúmenes habituales; muchos han tenido que reducir la producción o redirigirla a complejas redes de oleoductos que no cubren toda la pérdida. Analistas alemanes advierten que esta crisis llega en un momento en el que las economías occidentales están especialmente expuestas: en Alemania, por ejemplo, buena parte del superávit comercial dependía de la reinversión de los ingresos petroleros de los países del golfo, una dinámica que podría desaparecer si la región se ve obligada a destinar recursos a reparar infraestructuras dañadas y a garantizar su propia seguridad energética.

Sin embargo, los mercados de crudo no han entrado aún en pánico. Un estudio del centro de estudios Brookings destaca que varias fuerzas estructurales y temporales han amortiguado el impacto. Por un lado, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos disponen de oleoductos que desvían el crudo hacia el mar Rojo y el golfo de Omán, lo que permite aliviar parte de la pérdida de Ormuz. Antes de la guerra existía además un ligero excedente de producción gracias a nuevos yacimientos en América; ese colchón amortiguó el choque inicial. A estas medidas se sumó un aporte temporal: la Agencia Internacional de la Energía ordenó liberar 400 millones de barriles de reservas estratégicas, lo que equivale a 2,5 millones de barriles diarios durante cuatro meses, y Rusia e Irán vendieron crudo almacenado en petroleros que hacían las veces de almacenes flotantes. Estas reservas flotantes proporcionaron otros tres millones de barriles diarios. En conjunto, estos amortiguadores contuvieron la subida de los precios durante la primavera.

El problema, según los investigadores de Brookings, es que estos amortiguadores tienen fecha de caducidad. Los cargamentos almacenados en barcos rusos se agotaron a finales de abril, los de Irán a finales de mayo y las reservas estratégicas internacionales podrían agotarse hacia el 9 de julio. A medida que se consumen, el déficit de suministro vuelve a crecer. Los economistas calculan que, una vez agotados los colchones temporales, el mercado tendrá que absorber un ajuste de unos siete millones de barriles diarios, alrededor del dieciséis por ciento del comercio mundial de crudo. Si la situación en Ormuz no se normaliza a finales de junio, el precio del crudo podría saltar hasta 150 dólares por barril y los precios de productos refinados podrían escalar aún más debido a la escasez en las refinerías. Con el invierno austral acercándose a los países del hemisferio sur y con los inventarios de fertilizantes también afectados, el aumento de los costes energéticos podría traducirse en una inflación de los alimentos y en una nueva ola de tensión social en países vulnerables.

Los organismos internacionales están alertando del efecto dominó. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo advierte de que el cierre de Ormuz incrementa los costes de los fletes, del combustible marítimo y de los seguros. Estos factores encarecen la producción de alimentos y fertilizantes, deterioran aún más la capacidad fiscal de los países endeudados y agravan las presiones sobre los hogares. Además, miles de marinos siguen atrapados en el golfo Pérsico con consecuencias para su bienestar y para la cadena de suministro mundial. La Agencia Internacional de la Energía subraya que restaurar la navegación por Ormuz es la única forma de aliviar la tensión sobre los suministros y evitar que la crisis energética se transforme en recesión global.

Mientras tanto, la diplomacia intenta ganar tiempo. Las negociaciones entre Washington, Teherán e Islamabad han conseguido breves treguas en abril y mayo, pero no han logrado un acuerdo definitivo. Irán reabrió parcialmente el estrecho durante la Pascua, aplicando peajes de más de un millón de dólares por buque, pero volvió a restringir el paso poco después ante la falta de garantías. Estados Unidos, por su parte, puso en marcha la operación “Project Freedom” para escoltar a los mercantes, pero la suspendió a los pocos días para no poner en peligro unas negociaciones frágiles. La comunidad internacional, incluida la Unión Europea y China, llama a la desescalada y a la protección de los corredores marítimos en aplicación del derecho internacional. Sin un acuerdo, alertan los analistas, el mundo podría estar a apenas dos meses de enfrentarse a una crisis energética y económica de proporciones históricas.