The Fort Worth Press - Trump quiere salir de Irán

USD -
AED 3.672504
AFN 66.503991
ALL 80.629676
AMD 365.091035
AOA 917.000367
ARS 1491.937897
AUD 1.417435
AWG 1.80125
AZN 1.70397
BAM 1.691649
BBD 2.00813
BDT 123.418242
BHD 0.375989
BIF 2985.079791
BMD 1
BND 1.277602
BOB 11.849673
BRL 5.083304
BSD 0.997016
BTN 94.875232
BWP 13.457596
BYN 2.968819
BYR 19600
BZD 2.00519
CAD 1.39545
CDF 2262.50392
CHF 0.80802
CLF 0.023212
CLP 913.560396
CNY 6.747604
CNH 6.743285
COP 3142.844787
CRC 453.228387
CUC 1
CUP 26.5
CVE 95.372573
CZK 20.982104
DJF 177.546166
DKK 6.46804
DOP 58.20179
DZD 132.308956
EGP 49.555853
ERN 15
ETB 160.923669
EUR 0.86495
FJD 2.20855
FKP 0.740916
GBP 0.741235
GEL 2.610391
GGP 0.740916
GHS 11.700039
GIP 0.740916
GMD 73.503851
GNF 8756.649224
GTQ 7.607144
GYD 208.588851
HKD 7.84315
HNL 26.723176
HRK 6.518804
HTG 130.363707
HUF 314.060388
IDR 17801
ILS 2.99985
IMP 0.740916
INR 95.210504
IQD 1306.058902
IRR 1375550.000352
ISK 123.340386
JEP 0.740916
JMD 158.335856
JOD 0.70904
JPY 157.80604
KES 129.014401
KGS 87.450384
KHR 4049.647537
KMF 426.00035
KRW 1407.890383
KWD 0.30866
KYD 0.830861
KZT 467.275008
LAK 22510.919863
LBP 89282.792025
LKR 334.420274
LRD 179.959348
LSL 16.197552
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.341738
MAD 9.29222
MDL 17.337716
MGA 4254.638239
MKD 53.215413
MMK 2099.750695
MNT 3597.347644
MOP 8.056654
MRU 40.080439
MUR 47.070378
MVR 15.450378
MWK 1728.841413
MXN 17.13635
MYR 4.090104
MZN 63.905039
NAD 16.197552
NGN 1364.860377
NIO 36.690741
NOK 9.51237
NPR 151.800372
NZD 1.696641
OMR 0.382693
PAB 0.997016
PEN 3.376465
PGK 4.406003
PHP 60.705038
PKR 276.796523
PLN 3.719205
PYG 5928.296501
QAR 3.644596
RON 4.536304
RSD 101.492021
RUB 81.892834
RWF 1466.072741
SAR 3.758633
SBD 8.065696
SCR 14.449077
SDG 600.503676
SEK 9.480804
SGD 1.278104
SLE 24.603667
SOS 569.822255
SRD 37.866504
STD 20697.981008
STN 21.191022
SVC 8.723782
SZL 16.194265
THB 33.050369
TJS 9.197509
TMT 3.51
TND 2.929032
TRY 47.697504
TTD 6.757774
TWD 32.250604
TZS 2639.622886
UAH 44.653894
UGX 3714.050945
UYU 40.133201
UZS 11924.058297
VES 755.762404
VND 26204.5
VUV 119.414824
WST 2.733661
XAF 567.363231
XAG 0.015731
XAU 0.00023
XCD 2.70255
XCG 1.796912
XDR 0.705618
XOF 567.363231
XPF 103.152705
YER 238.403589
ZAR 16.14632
ZMK 9001.203584
ZMW 18.818492
ZWL 321.999592

Trump quiere salir de Irán




La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán estalló a finales de febrero de 2026, tras meses de tensiones en torno al programa nuclear iraní y la militarización del estrecho de Ormuz. En pocas semanas, las fuerzas estadounidenses e israelíes destruyeron miles de objetivos y paralizaron gran parte de la infraestructura iraní. Mientras el conflicto causaba estragos en la economía mundial y encarecía el petróleo, la Casa Blanca comenzó a enviar mensajes contradictorios. En varias comparecencias, el presidente Donald Trump aseguró que la operación avanza más rápido de lo previsto y que los combates podrían terminar pronto. Tras calificar la guerra de “excursión a corto plazo”, destacó que gran parte de los objetivos militares iraníes ya habían sido eliminados y que su intención era una intervención limitada para neutralizar las amenazas a la estabilidad regional.

No obstante, sus declaraciones oscilan entre el deseo de concluir la guerra y la amenaza de escalarla. Al mismo tiempo que afirma que la campaña está “prácticamente terminada” y que el conflicto acabará “muy pronto”, también insiste en que la ofensiva militar estadounidense “iría más allá” y advierte que está dispuesto a golpear “muy, muy duro” si Irán intenta bloquear el suministro de petróleo. En una rueda de prensa en Doral, Florida, prometió que Estados Unidos reservará ciertos objetivos de infraestructura iraní para posibles ataques posteriores, incluida la red eléctrica, si Teherán desafía sus exigencias. Además, ha pedido a sus asesores un plan de salida que contemple una duración de entre cuatro y seis semanas, señalando que reabrir por la fuerza el estrecho de Ormuz prolongaría innecesariamente el conflicto.

El dilema del estrecho de Ormuz y las negociaciones fallidas
La reapertura del estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial— se ha convertido en un elemento central de la estrategia estadounidense. Durante las negociaciones mediadas por Pakistán, Irán presentó un plan de diez puntos que incluía mantener su control sobre el estrecho, la retirada de todas las fuerzas extranjeras, el fin de las hostilidades en todos los frentes (incluido Líbano), el reconocimiento de su derecho a enriquecer uranio, un pacto de no agresión, compensaciones por los daños y el levantamiento de las sanciones económicas. Sin embargo, el Gobierno de Israel rechazó de plano la inclusión de Líbano en el alto el fuego y exigió el derecho a seguir bombardeando a la milicia chií Hizbolá. Esta postura, secundada finalmente por Washington, bloqueó los avances diplomáticos y llevó a Trump a lanzar un ultimátum a Teherán para abrir el estrecho bajo condiciones que garantizasen el libre tránsito de barcos occidentales.

El presidente estadounidense amenazó con “destruir una civilización entera” y “devolver a Irán a la Edad de Piedra” si no cedía a sus demandas. Sus palabras coincidieron con una nueva oleada de ataques contra infraestructuras civiles e industriales iraníes y con la acusación iraní de que Washington perseguía un cambio de régimen encubierto. Aunque Trump niega buscar un derrocamiento total, reconoce que deja en reserva algunos de los “objetivos más importantes” para mantener la presión. Mientras tanto, las demandas iraníes de compensaciones y el levantamiento de sanciones siguen sin respuesta, y el bloqueo del estrecho mantiene los precios energéticos en niveles elevados.

Israel quiere seguir la guerra hasta el final
Las aspiraciones de Trump de una retirada rápida chocan con la posición de Israel. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha declarado que la ofensiva militar de su país y Estados Unidos “continuará sin límite de tiempo” hasta lograr todos los objetivos estratégicos. En su opinión, es necesario aplastar al régimen iraní y animar al propio pueblo iraní a derrocar a sus líderes. Israel ha bombardeado sistemáticamente instalaciones petroleras, puentes, ferrocarriles y universidades en varias ciudades de Irán, y ha insistido en que seguirá actuando “día tras día, objetivo tras objetivo”. La defensa israelí también ha advertido que no aceptará ningún acuerdo que limite su capacidad de atacar a Hizbolá en Líbano ni que reconozca los derechos de Irán sobre Ormuz.

Esta determinación israelí reduce el margen de Trump para negociar una salida diplomática. El Pentágono, por su parte, ha señalado que no descarta ninguna opción militar y que prefiere parecer impredecible ante Teherán. En Estados Unidos, las divisiones internas se hacen evidentes: mientras Trump pregona la proximidad de la victoria y promete una “excursión” limitada, algunos altos cargos de su gobierno respaldan la estrategia israelí de máxima presión y la posibilidad de un despliegue terrestre. Esta dualidad genera incertidumbre sobre los verdaderos planes de Washington y mina la confianza de los mediadores internacionales.

Opiniones públicas y percepciones globales
En redes y foros hispanohablantes se multiplican las dudas sobre la coherencia de la estrategia estadounidense. Varios comentaristas expresan frustración con la guerra: algunos se quejan de que la campaña se inició para “abrir el estrecho de Ormuz, que ya estaba abierto”, y ahora lo único que se ha conseguido es bloquearlo aún más. Otros destacan que las exigencias que Washington presenta en las negociaciones parecen responder más a intereses israelíes que a los de Estados Unidos, y se preguntan por qué la Casa Blanca actúa de manera tan sumisa frente al gobierno de Tel Aviv. Hay quienes auguran que el conflicto durará más de lo que Trump promete y que su cronograma de dos o tres semanas no es realista.
También abundan las voces que exigen el fin de la violencia y critican por igual a líderes iraníes y occidentales. Algunos usuarios culpan a los políticos de todas las naciones por anteponer sus intereses a las vidas de civiles, mientras otros remarcan que el verdadero propósito de la guerra sigue siendo difuso. Entre el sarcasmo y la indignación, muchos señalan la paradoja de una guerra que pretendía garantizar la libertad de navegación y que ha provocado la clausura del principal paso marítimo de la región.

Conclusión: un plan en peligro
La intención de Donald Trump de abandonar Irán en cuestión de semanas se enfrenta a obstáculos difíciles de superar. Mientras el presidente busca proyectar una imagen de control y rapidez, su propio gobierno emite mensajes contradictorios y mantiene la capacidad de ampliar la operación. La intransigencia israelí, que exige la rendición total del régimen iraní y rechaza cualquier límite temporal, amenaza con arruinar los planes de retirada de Washington. Irán, por su parte, exige garantías de soberanía sobre Ormuz, el fin de los ataques en todos los frentes y el levantamiento de sanciones; demandas que difícilmente se cumplirán sin concesiones mutuas.

Además, el bloqueo del estrecho sigue presionando al mercado energético global, elevando el coste político de una retirada sin resultados tangibles. Las negociaciones mediadas por Pakistán y otros actores regionales han mostrado lo complejo que será conciliar las agendas de Estados Unidos, Israel e Irán. En este escenario, 2026 podría convertirse en el año en que la guerra se prolonga más allá de lo que Washington deseaba y en el que se evidencian las fisuras entre aliados. A menos que la diplomacia encuentre un camino viable, el deseo de Trump de salir de Irán puede chocar con la determinación de Israel de continuar la guerra hasta el final.