The Fort Worth Press - Monarquía: Tiempos difíciles

USD -
AED 3.672499
AFN 65.497171
ALL 83.205342
AMD 379.715794
ANG 1.79008
AOA 916.000387
ARS 1429.506198
AUD 1.492315
AWG 1.8
AZN 1.696542
BAM 1.682865
BBD 2.013707
BDT 122.286899
BGN 1.67937
BHD 0.376982
BIF 2960.104289
BMD 1
BND 1.287092
BOB 6.908539
BRL 5.380099
BSD 0.999841
BTN 90.70759
BWP 13.353296
BYN 2.883448
BYR 19600
BZD 2.010867
CAD 1.38883
CDF 2175.000095
CHF 0.798625
CLF 0.022485
CLP 887.789913
CNY 6.96885
CNH 6.955865
COP 3690.93
CRC 488.646435
CUC 1
CUP 26.5
CVE 94.877322
CZK 20.88565
DJF 178.043943
DKK 6.424799
DOP 63.698707
DZD 130.190963
EGP 47.407198
ERN 15
ETB 156.012167
EUR 0.85994
FJD 2.281602
FKP 0.74795
GBP 0.74576
GEL 2.689594
GGP 0.74795
GHS 10.833043
GIP 0.74795
GMD 73.999769
GNF 8753.339615
GTQ 7.665733
GYD 209.140541
HKD 7.79745
HNL 26.367575
HRK 6.481098
HTG 130.971639
HUF 332.126982
IDR 16982.95
ILS 3.163135
IMP 0.74795
INR 90.872902
IQD 1309.774261
IRR 42125.000158
ISK 125.730145
JEP 0.74795
JMD 157.780388
JOD 0.708983
JPY 157.979495
KES 129.000068
KGS 87.449944
KHR 4025.245985
KMF 425.000166
KPW 899.999096
KRW 1473.264988
KWD 0.30809
KYD 0.833172
KZT 511.261116
LAK 21618.761213
LBP 89534.110318
LKR 309.726937
LRD 180.470407
LSL 16.370974
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 5.43287
MAD 9.205161
MDL 17.141849
MGA 4646.42032
MKD 52.934878
MMK 2099.729949
MNT 3564.034934
MOP 8.032542
MRU 40.033041
MUR 46.280042
MVR 15.459951
MWK 1733.717093
MXN 17.656765
MYR 4.054987
MZN 63.902594
NAD 16.370974
NGN 1420.510331
NIO 36.792765
NOK 10.10026
NPR 145.131799
NZD 1.728895
OMR 0.384499
PAB 0.999841
PEN 3.35962
PGK 4.271265
PHP 59.454016
PKR 279.812422
PLN 3.63436
PYG 6833.679664
QAR 3.635308
RON 4.378499
RSD 100.923017
RUB 77.604035
RWF 1457.771353
SAR 3.749984
SBD 8.123611
SCR 13.920725
SDG 601.502583
SEK 9.233025
SGD 1.28515
SHP 0.750259
SLE 24.149797
SLL 20969.499267
SOS 570.391117
SRD 38.358502
STD 20697.981008
STN 21.080981
SVC 8.748177
SYP 11059.574895
SZL 16.37519
THB 31.264499
TJS 9.293357
TMT 3.51
TND 2.932494
TOP 2.40776
TRY 43.274804
TTD 6.788936
TWD 31.5495
TZS 2525.306998
UAH 43.35592
UGX 3554.511545
UYU 38.694356
UZS 11967.11367
VES 341.315297
VND 26265
VUV 120.33514
WST 2.790189
XAF 564.417025
XAG 0.010738
XAU 0.000214
XCD 2.70255
XCG 1.801951
XDR 0.701954
XOF 564.417025
XPF 102.617053
YER 238.474984
ZAR 16.473297
ZMK 9001.202283
ZMW 20.071675
ZWL 321.999592

Monarquía: Tiempos difíciles




En 2025 España volvió a enfrentarse a un año convulso. La inflación persistente, las tensiones políticas y territoriales, la crisis de confianza en las democracias y la sombra de conflictos internacionales como la guerra en Ucrania o la violencia en Oriente Próximo marcaron la agenda. A nivel interno, la DANA del año anterior dejó una profunda herida en la Comunitat Valenciana y otras regiones, la sociedad se dividió por la falta de consenso político y el acceso a la vivienda y al empleo siguió siendo un desafío. En ese contexto de fatiga social y polarización, la figura de la monarquía se mantuvo en el centro del debate público como referente de continuidad y moderación.

La institución celebró el cincuentenario de su restauración con actos que subrayaron su papel en la transición democrática. Desde el Palacio Real se reconoció el camino recorrido desde 1975 y se rindieron honores a las figuras que hicieron posible la nueva Constitución. La monarquía recordó que la España actual es fruto de la capacidad de alcanzar consensos y de la confianza en los valores comunes, y que esa lección sigue siendo necesaria para afrontar los desafíos de hoy.

A lo largo de 2025, el rey Felipe VI estuvo presente en momentos clave. En octubre, en un homenaje a las víctimas de la DANA en Valencia, transmitió el dolor de la Corona y pidió aprender de la tragedia para prevenir catástrofes futuras y mantener la solidaridad con los afectados. En Valencia volvió a insistir, durante la ceremonia de los premios Rei Jaume I, en la necesidad de sumar esfuerzos para consolidar un sistema científico y tecnológico fuerte y recordó que la ciencia y la innovación deben ser factores de unión y esperanza. Estas intervenciones se sumaron a las palabras del rey en el discurso de Navidad, donde advirtió de la crisis de confianza que atraviesan las democracias, alertó sobre el auge de extremismos y desinformación y llamó a recuperar el espíritu de la Transición. De pie en el Salón de Columnas del Palacio Real, apeló a la convivencia y a la responsabilidad individual y colectiva, subrayando que España progresa cuando comparte objetivos y que el miedo y el ruido impiden ver la realidad en su amplitud.

La acción exterior de la monarquía también resultó relevante. En noviembre Felipe VI realizó la primera visita de Estado de un monarca español a China en dieciocho años. Allí se reunió con el presidente Xi Jinping y firmó una decena de acuerdos de cooperación en seguridad alimentaria, educación y espacio, demostrando que la Corona puede actuar como canal diplomático complementario al Gobierno. Pocos meses antes, en septiembre, los reyes viajaron a Egipto para escenificar el nuevo partenariado estratégico entre los dos países y respaldar iniciativas de diálogo y reconciliación en el Medio Oriente. Estas giras permitieron profundizar la proyección internacional de España y tender puentes que van más allá de los vaivenes políticos.

En el ámbito institucional, la monarquía siguió impulsando medidas de transparencia y ejemplaridad. Felipe VI renunció a la herencia de su padre y vetó que el rey emérito recibiera asignación de los presupuestos, publicó anualmente la lista de obsequios recibidos y sometió las cuentas de Zarzuela a auditorías externas. Estas acciones, unidas al distanciamiento de las polémicas del reinado anterior, contribuyeron a mejorar la valoración social de la Corona. Una macroencuesta realizada al inicio de 2025 reveló que el 53 % de los españoles cree que la imagen de la institución ha mejorado desde el año 2000 y solo un 28 % considera que ha empeorado. La misma encuesta situaba a la monarquía como la institución mejor evaluada del país con una nota media de 6,3 sobre 10, por delante de la Guardia Civil, la Policía y el Ejército. Análisis posteriores confirmaron que el apoyo crece especialmente entre los votantes de los grandes partidos y se mantiene estable entre hombres y mujeres, mientras que las formaciones nacionalistas e independentistas son las más críticas.

Otros estudios de opinión elaborados durante 2025 también aportaron matices. El Informe Borbón de un medio especializado, basado en encuestas de IMOP Insights, señaló que el rey Felipe VI contaba con un 43,7 % de aprobación frente a un 21,1 % de desaprobación y un 35,2 % de neutralidad. El informe destacaba que la reina Letizia y la princesa Leonor alcanzaron su mejor valoración histórica, superando el 60 % de opiniones favorables, y que estas figuras femeninas, junto con la profesionalidad y la transparencia de Felipe VI, son clave para la legitimación simbólica de la monarquía. Sin embargo, advertía de que entre los jóvenes de 24 a 35 años crece la indiferencia y que en territorios como Cataluña persiste una desaprobación significativa, aunque en leve retroceso. La encuesta mostraba que más del 36 % de los consultados percibe que la monarquía es más fuerte que en 2014, mientras que un 33 % la ve estable y un 38 % considera que sigue debilitada. La recuperación del prestigio institucional, la transparencia y la profesionalidad son identificadas como los principales logros del reinado.

No faltaron voces críticas que cuestionaron el modelo de Estado, pero los expertos coincidieron en que el debate entre monarquía y república está hoy amortiguado por razones prácticas. La mayoría de los ciudadanos considera que la monarquía parlamentaria garantiza la estabilidad democrática y evita la pugna partidista por la jefatura del Estado. Algunos catedráticos recordaron que el consenso sobre la Corona fue esencial durante la transición y que los rankings internacionales sitúan a las monarquías parlamentarias entre las democracias de mayor calidad. La alternativa republicana, argumentan, concita menos apoyo y podría generar nuevas tensiones en un país con graves desafíos territoriales y políticos.

El discurso de la princesa Leonor en la entrega de los premios Princesa de Asturias también marcó el año. La heredera resaltó que la convivencia es el único camino hacia el progreso y reconoció a quienes trabajan por la ciencia, la cultura y el deporte. Meses antes, los reyes y sus hijas habían presidido los premios Princesa de Girona, donde se celebró el talento joven y se animó a la juventud a imaginar y actuar para transformar la realidad. Estas ceremonias reforzaron la imagen de continuidad generacional y acercaron a la institución a los jóvenes.

En 2025 se celebraron además actos simbólicos como el Día de la Fiesta Nacional, en el que la Familia Real encabezó un desfile militar y ofreció una recepción a más de un millar de invitados, entre ellos alcaldes de las zonas afectadas por las inundaciones. La presencia destacada de los reyes, de Leonor y de la infanta Sofía subrayó la unidad nacional y la empatía con las regiones castigadas. La monarquía también presidió la entrega del Toisón de Oro a figuras relevantes del proceso democrático y reconoció la labor de jóvenes emprendedores, científicos y artistas, recordando que el futuro de España se construye apoyando el talento y la diversidad.

Mirando hacia 2026, las expectativas son de cauto optimismo. Un estudio de la consultora ATREVIA mostró que el 37 % de la población espera que su situación mejore el próximo año, frente a un 10 % que prevé un empeoramiento y un 53 % que cree que seguirá igual. La ciudadanía encuentra su principal fuente de esperanza en el bienestar físico y mental, el amor y la paz y la seguridad, mientras que las cuestiones financieras o medioambientales se sitúan en un segundo plano. Las mujeres y los jóvenes de 18 a 25 años son los más optimistas, en contraste con los mayores, que priorizan la estabilidad y la seguridad. Estas expectativas reflejan un deseo de continuidad con margen de mejora y se alinean con el mensaje del rey de buscar objetivos compartidos y no correr a costa de la caída de otros.

Si 2025 fue un año de pruebas, 2026 se vislumbra como una oportunidad para consolidar los avances. La monarquía, reforzada por su papel de árbitro institucional y por la creciente implicación de Leonor, se perfila como pieza clave para mantener la cohesión en un momento en que el país debe afrontar reformas económicas, sociales y climáticas de gran calado. El éxito dependerá de la capacidad de escuchar, de renunciar a dogmas y de trabajar juntos por un proyecto de país que inspire confianza. La Corona ya ha lanzado su mensaje: solo con convivencia, ejemplaridad y sentido de justicia puede España transformar la fragilidad en fortaleza y convertir la desesperanza en esperanza duradera.