The Fort Worth Press - Monarquía: Tiempos difíciles

USD -
AED 3.67325
AFN 62.999762
ALL 83.000036
AMD 377.497895
ANG 1.790083
AOA 917.000245
ARS 1395.024201
AUD 1.410517
AWG 1.8025
AZN 1.705074
BAM 1.704371
BBD 2.014946
BDT 122.754882
BGN 1.709309
BHD 0.377549
BIF 2970
BMD 1
BND 1.283525
BOB 6.913501
BRL 5.222398
BSD 1.000436
BTN 93.206388
BWP 13.651833
BYN 3.093542
BYR 19600
BZD 2.012088
CAD 1.37365
CDF 2275.000229
CHF 0.788201
CLF 0.023113
CLP 912.630163
CNY 6.90045
CNH 6.879945
COP 3694.49
CRC 468.079358
CUC 1
CUP 26.5
CVE 97.050199
CZK 21.129799
DJF 177.720433
DKK 6.44712
DOP 58.824981
DZD 132.250059
EGP 52.230699
ERN 15
ETB 157.178124
EUR 0.8627
FJD 2.207602
FKP 0.750673
GBP 0.74438
GEL 2.715001
GGP 0.750673
GHS 10.904939
GIP 0.750673
GMD 73.999737
GNF 8777.520298
GTQ 7.652926
GYD 209.305771
HKD 7.83415
HNL 26.569408
HRK 6.501702
HTG 131.227832
HUF 337.265023
IDR 16879.25
ILS 3.12734
IMP 0.750673
INR 93.11955
IQD 1310
IRR 1315124.999983
ISK 124.090259
JEP 0.750673
JMD 157.168937
JOD 0.708977
JPY 157.726002
KES 129.597209
KGS 87.447894
KHR 4010.000131
KMF 428.000281
KPW 899.987979
KRW 1490.860217
KWD 0.30618
KYD 0.833751
KZT 481.121429
LAK 21475.000295
LBP 89549.999965
LKR 311.846652
LRD 183.403468
LSL 16.830535
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.380059
MAD 9.35875
MDL 17.532561
MGA 4164.999945
MKD 53.364671
MMK 2099.739449
MNT 3585.842291
MOP 8.07209
MRU 40.109918
MUR 46.504975
MVR 15.450384
MWK 1736.999889
MXN 17.720499
MYR 3.939032
MZN 63.897936
NAD 16.830128
NGN 1357.499912
NIO 36.719703
NOK 9.483896
NPR 149.125498
NZD 1.700598
OMR 0.384509
PAB 1.000471
PEN 3.454498
PGK 4.30206
PHP 59.035961
PKR 279.149821
PLN 3.68307
PYG 6500.777741
QAR 3.644599
RON 4.396012
RSD 101.351007
RUB 86.153448
RWF 1459
SAR 3.754419
SBD 8.048583
SCR 15.185997
SDG 600.999576
SEK 9.290701
SGD 1.277602
SHP 0.750259
SLE 24.650213
SLL 20969.510825
SOS 571.501827
SRD 37.501992
STD 20697.981008
STN 21.5
SVC 8.753927
SYP 110.528765
SZL 16.829774
THB 32.459803
TJS 9.579415
TMT 3.5
TND 2.91125
TOP 2.40776
TRY 44.275902
TTD 6.781035
TWD 31.791502
TZS 2597.497632
UAH 43.994632
UGX 3781.362476
UYU 40.523406
UZS 12195.000296
VES 454.68563
VND 26290
VUV 119.408419
WST 2.73222
XAF 571.660014
XAG 0.013727
XAU 0.000215
XCD 2.70255
XCG 1.803034
XDR 0.710959
XOF 571.50261
XPF 103.578349
YER 238.549896
ZAR 16.747503
ZMK 9001.201274
ZMW 19.584125
ZWL 321.999592

Monarquía: Tiempos difíciles




En 2025 España volvió a enfrentarse a un año convulso. La inflación persistente, las tensiones políticas y territoriales, la crisis de confianza en las democracias y la sombra de conflictos internacionales como la guerra en Ucrania o la violencia en Oriente Próximo marcaron la agenda. A nivel interno, la DANA del año anterior dejó una profunda herida en la Comunitat Valenciana y otras regiones, la sociedad se dividió por la falta de consenso político y el acceso a la vivienda y al empleo siguió siendo un desafío. En ese contexto de fatiga social y polarización, la figura de la monarquía se mantuvo en el centro del debate público como referente de continuidad y moderación.

La institución celebró el cincuentenario de su restauración con actos que subrayaron su papel en la transición democrática. Desde el Palacio Real se reconoció el camino recorrido desde 1975 y se rindieron honores a las figuras que hicieron posible la nueva Constitución. La monarquía recordó que la España actual es fruto de la capacidad de alcanzar consensos y de la confianza en los valores comunes, y que esa lección sigue siendo necesaria para afrontar los desafíos de hoy.

A lo largo de 2025, el rey Felipe VI estuvo presente en momentos clave. En octubre, en un homenaje a las víctimas de la DANA en Valencia, transmitió el dolor de la Corona y pidió aprender de la tragedia para prevenir catástrofes futuras y mantener la solidaridad con los afectados. En Valencia volvió a insistir, durante la ceremonia de los premios Rei Jaume I, en la necesidad de sumar esfuerzos para consolidar un sistema científico y tecnológico fuerte y recordó que la ciencia y la innovación deben ser factores de unión y esperanza. Estas intervenciones se sumaron a las palabras del rey en el discurso de Navidad, donde advirtió de la crisis de confianza que atraviesan las democracias, alertó sobre el auge de extremismos y desinformación y llamó a recuperar el espíritu de la Transición. De pie en el Salón de Columnas del Palacio Real, apeló a la convivencia y a la responsabilidad individual y colectiva, subrayando que España progresa cuando comparte objetivos y que el miedo y el ruido impiden ver la realidad en su amplitud.

La acción exterior de la monarquía también resultó relevante. En noviembre Felipe VI realizó la primera visita de Estado de un monarca español a China en dieciocho años. Allí se reunió con el presidente Xi Jinping y firmó una decena de acuerdos de cooperación en seguridad alimentaria, educación y espacio, demostrando que la Corona puede actuar como canal diplomático complementario al Gobierno. Pocos meses antes, en septiembre, los reyes viajaron a Egipto para escenificar el nuevo partenariado estratégico entre los dos países y respaldar iniciativas de diálogo y reconciliación en el Medio Oriente. Estas giras permitieron profundizar la proyección internacional de España y tender puentes que van más allá de los vaivenes políticos.

En el ámbito institucional, la monarquía siguió impulsando medidas de transparencia y ejemplaridad. Felipe VI renunció a la herencia de su padre y vetó que el rey emérito recibiera asignación de los presupuestos, publicó anualmente la lista de obsequios recibidos y sometió las cuentas de Zarzuela a auditorías externas. Estas acciones, unidas al distanciamiento de las polémicas del reinado anterior, contribuyeron a mejorar la valoración social de la Corona. Una macroencuesta realizada al inicio de 2025 reveló que el 53 % de los españoles cree que la imagen de la institución ha mejorado desde el año 2000 y solo un 28 % considera que ha empeorado. La misma encuesta situaba a la monarquía como la institución mejor evaluada del país con una nota media de 6,3 sobre 10, por delante de la Guardia Civil, la Policía y el Ejército. Análisis posteriores confirmaron que el apoyo crece especialmente entre los votantes de los grandes partidos y se mantiene estable entre hombres y mujeres, mientras que las formaciones nacionalistas e independentistas son las más críticas.

Otros estudios de opinión elaborados durante 2025 también aportaron matices. El Informe Borbón de un medio especializado, basado en encuestas de IMOP Insights, señaló que el rey Felipe VI contaba con un 43,7 % de aprobación frente a un 21,1 % de desaprobación y un 35,2 % de neutralidad. El informe destacaba que la reina Letizia y la princesa Leonor alcanzaron su mejor valoración histórica, superando el 60 % de opiniones favorables, y que estas figuras femeninas, junto con la profesionalidad y la transparencia de Felipe VI, son clave para la legitimación simbólica de la monarquía. Sin embargo, advertía de que entre los jóvenes de 24 a 35 años crece la indiferencia y que en territorios como Cataluña persiste una desaprobación significativa, aunque en leve retroceso. La encuesta mostraba que más del 36 % de los consultados percibe que la monarquía es más fuerte que en 2014, mientras que un 33 % la ve estable y un 38 % considera que sigue debilitada. La recuperación del prestigio institucional, la transparencia y la profesionalidad son identificadas como los principales logros del reinado.

No faltaron voces críticas que cuestionaron el modelo de Estado, pero los expertos coincidieron en que el debate entre monarquía y república está hoy amortiguado por razones prácticas. La mayoría de los ciudadanos considera que la monarquía parlamentaria garantiza la estabilidad democrática y evita la pugna partidista por la jefatura del Estado. Algunos catedráticos recordaron que el consenso sobre la Corona fue esencial durante la transición y que los rankings internacionales sitúan a las monarquías parlamentarias entre las democracias de mayor calidad. La alternativa republicana, argumentan, concita menos apoyo y podría generar nuevas tensiones en un país con graves desafíos territoriales y políticos.

El discurso de la princesa Leonor en la entrega de los premios Princesa de Asturias también marcó el año. La heredera resaltó que la convivencia es el único camino hacia el progreso y reconoció a quienes trabajan por la ciencia, la cultura y el deporte. Meses antes, los reyes y sus hijas habían presidido los premios Princesa de Girona, donde se celebró el talento joven y se animó a la juventud a imaginar y actuar para transformar la realidad. Estas ceremonias reforzaron la imagen de continuidad generacional y acercaron a la institución a los jóvenes.

En 2025 se celebraron además actos simbólicos como el Día de la Fiesta Nacional, en el que la Familia Real encabezó un desfile militar y ofreció una recepción a más de un millar de invitados, entre ellos alcaldes de las zonas afectadas por las inundaciones. La presencia destacada de los reyes, de Leonor y de la infanta Sofía subrayó la unidad nacional y la empatía con las regiones castigadas. La monarquía también presidió la entrega del Toisón de Oro a figuras relevantes del proceso democrático y reconoció la labor de jóvenes emprendedores, científicos y artistas, recordando que el futuro de España se construye apoyando el talento y la diversidad.

Mirando hacia 2026, las expectativas son de cauto optimismo. Un estudio de la consultora ATREVIA mostró que el 37 % de la población espera que su situación mejore el próximo año, frente a un 10 % que prevé un empeoramiento y un 53 % que cree que seguirá igual. La ciudadanía encuentra su principal fuente de esperanza en el bienestar físico y mental, el amor y la paz y la seguridad, mientras que las cuestiones financieras o medioambientales se sitúan en un segundo plano. Las mujeres y los jóvenes de 18 a 25 años son los más optimistas, en contraste con los mayores, que priorizan la estabilidad y la seguridad. Estas expectativas reflejan un deseo de continuidad con margen de mejora y se alinean con el mensaje del rey de buscar objetivos compartidos y no correr a costa de la caída de otros.

Si 2025 fue un año de pruebas, 2026 se vislumbra como una oportunidad para consolidar los avances. La monarquía, reforzada por su papel de árbitro institucional y por la creciente implicación de Leonor, se perfila como pieza clave para mantener la cohesión en un momento en que el país debe afrontar reformas económicas, sociales y climáticas de gran calado. El éxito dependerá de la capacidad de escuchar, de renunciar a dogmas y de trabajar juntos por un proyecto de país que inspire confianza. La Corona ya ha lanzado su mensaje: solo con convivencia, ejemplaridad y sentido de justicia puede España transformar la fragilidad en fortaleza y convertir la desesperanza en esperanza duradera.