The Fort Worth Press - Japón: Crisis y Relevo

USD -
AED 3.67305
AFN 63.502642
ALL 82.257093
AMD 368.06994
ANG 1.790403
AOA 917.999742
ARS 1461.519193
AUD 1.428194
AWG 1.8
AZN 1.695732
BAM 1.707839
BBD 2.014862
BDT 122.896637
BGN 1.69088
BHD 0.37695
BIF 2985
BMD 1
BND 1.293759
BOB 6.91239
BRL 5.157899
BSD 1.000358
BTN 94.655909
BWP 13.576786
BYN 2.799012
BYR 19600
BZD 2.011981
CAD 1.41612
CDF 2265.000306
CHF 0.80895
CLF 0.023033
CLP 906.530329
CNY 6.769596
CNH 6.77754
COP 3446.13
CRC 453.811158
CUC 1
CUP 26.5
CVE 96.285333
CZK 21.169006
DJF 177.720283
DKK 6.53933
DOP 58.479379
DZD 133.523192
EGP 49.7701
ERN 15
ETB 161.283979
EUR 0.87491
FJD 2.24775
FKP 0.755695
GBP 0.755005
GEL 2.650427
GGP 0.755695
GHS 11.229578
GIP 0.755695
GMD 73.495715
GNF 8765.357714
GTQ 7.628428
GYD 209.275317
HKD 7.83985
HNL 26.762371
HRK 6.591987
HTG 130.677006
HUF 308.224498
IDR 17843
ILS 2.97135
IMP 0.755695
INR 94.58075
IQD 1310.524891
IRR 1374999.999926
ISK 125.989821
JEP 0.755695
JMD 158.06984
JOD 0.708999
JPY 161.517022
KES 129.439758
KGS 87.449795
KHR 4016.800706
KMF 429.499605
KPW 900.00035
KRW 1537.02501
KWD 0.30866
KYD 0.833661
KZT 487.587213
LAK 22093.277098
LBP 89584.959701
LKR 334.503445
LRD 182.07459
LSL 16.436923
LTL 2.952741
LVL 0.60489
LYD 6.386739
MAD 9.325876
MDL 17.591841
MGA 4219.387176
MKD 53.934521
MMK 2099.917974
MNT 3579.231668
MOP 8.077961
MRU 40.000349
MUR 47.809814
MVR 15.459635
MWK 1736.000081
MXN 17.35533
MYR 4.149699
MZN 63.899865
NAD 16.436923
NGN 1366.730165
NIO 36.814852
NOK 9.695201
NPR 151.449105
NZD 1.75035
OMR 0.384503
PAB 1.000358
PEN 3.385028
PGK 4.456902
PHP 61.1365
PKR 278.233656
PLN 3.74035
PYG 6098.551332
QAR 3.646906
RON 4.582895
RSD 102.696018
RUB 74.250968
RWF 1465.171718
SAR 3.753791
SBD 8.061424
SCR 13.674406
SDG 600.500641
SEK 9.61687
SGD 1.29338
SHP 0.746601
SLE 24.749989
SLL 20969.503664
SOS 571.695527
SRD 37.430496
STD 20697.981008
STN 21.39383
SVC 8.753133
SYP 110.532098
SZL 16.433081
THB 32.939705
TJS 9.278635
TMT 3.5
TND 2.957937
TOP 2.40776
TRY 46.4577
TTD 6.784027
TWD 31.642501
TZS 2628.232027
UAH 44.991835
UGX 3651.795772
UYU 40.002096
UZS 11989.276889
VES 606.63266
VND 26320
VUV 118.352303
WST 2.751796
XAF 572.793161
XAG 0.015293
XAU 0.000239
XCD 2.70255
XCG 1.802932
XDR 0.71169
XOF 571.999786
XPF 104.139924
YER 238.60233
ZAR 16.394101
ZMK 9001.201015
ZMW 17.731555
ZWL 321.999592

Japón: Crisis y Relevo




La dimisión del primer ministro Shigeru Ishiba tras una cadena de reveses electorales ha abierto un periodo de transición política en la cuarta economía del mundo. El relevo llega en un momento delicado: la inflación persiste por encima del objetivo, los rendimientos de la deuda pública suben, el banco central reduce sus compras de bonos y la volatilidad de los mercados globales —acentuada este año por nuevas oleadas arancelarias— mantiene la presión sobre el yen y las bolsas. El resultado es un cóctel que ha derrumbado el liderazgo del Gobierno y que, por sus múltiples canales de contagio, inquieta al resto del mundo.

Cómo se gestó la crisis
El trasfondo es doble. En el frente interno, el encarecimiento del coste de la vida ha erosionado el apoyo social. La inflación subyacente en la capital —indicador adelantado clave— se mantiene alrededor del 2,5%, y la lectura nacional más reciente también sigue por encima de la meta del 2%. Aunque no se trata de tasas descontroladas, sí son persistentemente elevadas para estándares japoneses y golpean al consumo, especialmente cuando los salarios no compensan por completo la subida de precios.

En el frente financiero, Japón ha abandonado gradualmente el régimen de estímulos extraordinarios de la última década. El banco central mantiene la tasa de referencia alrededor del 0,5% y ha trazado un calendario, ya en marcha, para reducir de forma previsible sus compras mensuales de deuda pública (JGB). Esa normalización, imprescindible para devolver mayor disciplina al mercado de bonos, ha coincidido con una subida de rendimientos: el tramo a dos años ha tocado niveles no vistos desde la crisis financiera global, el diez años se ha movido en torno a máximos de ciclo, y la parte más larga de la curva ha registrado tensiones históricas.

La presión sobre los tramos largos ha llevado al Ministerio de Finanzas a modificar la composición de la oferta de deuda, recortando la emisión de bonos superlargos y desplazando parte del peso hacia vencimientos más cortos. El objetivo es aliviar cuellos de botella de liquidez, estabilizar la curva y anclar las expectativas de financiación del Tesoro, clave en un país con una deuda pública cercana al 235% del PIB.

Un sistema más frágil de lo que parece
Japón es, a la vez, acreedor y deudor. Sus hogares y aseguradoras acumulan enormes carteras de activos internacionales, y buena parte de la intermediación global se apalanca históricamente en el yen como moneda de financiación barata (el famoso “carry trade”). Cuando suben los tipos en Japón o el yen se fortalece de forma brusca, los operadores se ven forzados a cerrar posiciones: venden activos en todo el mundo para cubrir pérdidas o reducir riesgo. Eso explica por qué los sobresaltos japoneses rara vez se quedan dentro de sus fronteras.

A esta dinámica se ha sumado en 2025 un factor exógeno: la escalada arancelaria global iniciada en abril por Washington, con tarifas generalizadas y adicionales por país y sector. El golpe a las cadenas comerciales y a la visibilidad de beneficios corporativos desencadenó ventas masivas en renta variable y fuertes oscilaciones en divisas, materias primas y bonos. Para Japón, con su exposición exportadora y su ya exigente aritmética fiscal, el shock comercial ha multiplicado la incertidumbre.

Política en transición, mercados en vilo
La política y los mercados rara vez se mueven en compartimentos estancos. Las derrotas electorales del partido gobernante y la posterior renuncia del primer ministro han reabierto el debate sobre la orientación fiscal y monetaria. Entre los aspirantes a sucederle conviven visiones divergentes: desde perfiles proclives a impulsar el gasto y contener subidas de tipos hasta otros partidarios de preservar la senda de normalización y disciplina. Los inversores, sensibles al riesgo de “dominancia fiscal” en un país tan endeudado, penalizan cualquier señal de giro que complique la estabilización de precios o de la deuda.

En el mientras tanto, el banco central insiste en avanzar con prudencia: mantener la tasa a corto plazo en torno al 0,5%, reducir compras de JGB con un plan anunciado y actuar con flexibilidad si la subida de rendimientos amenaza la estabilidad de mercado. El Ministerio de Finanzas, por su parte, afina la gestión de la curva para reforzar la liquidez. El gabinete en funciones intenta, además, contener el coste de la vida con medidas puntuales locales (desde tarifas públicas a apoyos selectivos) que, aunque alivian, no sustituyen reformas estructurales.

Canales de contagio global
El riesgo no es una crisis bancaria clásica —la solvencia del sistema sigue siendo alta y la financiación está dominada por ahorro doméstico—, sino una combinación de volatilidad prolongada y ajustes de carteras sincronizados que transmiten shocks por varios canales:

1) Carry trade y divisas: un yen más fuerte obliga a deshacer posiciones financiadas en Japón en acciones y bonos de otros países, amplificando ventas globales.

2) Curva JGB y primas de riesgo: subidas en los tramos largos japoneses elevan el “piso” de tipos globales, especialmente cuando coinciden con ventas de Treasuries.

3) Repatriación y aseguradoras: si las aseguradoras y fondos de pensiones japoneses ven mayores rendimientos domésticos, pueden reducir su demanda de activos extranjeros, presionando los diferenciales fuera de Japón.

4) Comercio y beneficios: la nueva oleada arancelaria encarece importaciones y altera cadenas de suministro, golpeando a fabricantes asiáticos y europeos interconectados con Japón.

Qué mirar en las próximas semanas
1) La sucesión política y cualquier guía fiscal: si el nuevo liderazgo prioriza estímulos por encima de la consolidación, la presión sobre los tramos largos podría intensificarse.

2) La reunión del banco central y sus proyecciones: cualquier matiz sobre salarios, inflación subyacente y ritmo de reducción de compras de JGB será determinante.

3) Evolución del yen: una apreciación rápida sería señal de cierres de carry trade y de nuevas ventas globales de riesgo; una depreciación sostenida, de tensiones en la balanza energética.

4) Datos de inflación y salarios: el equilibrio entre acuerdos salariales y moderación de precios definirá si la inflación se asienta cerca del 2% o se “calienta” otra vez.

5) Aranceles y contra-medidas: más medidas comerciales o acuerdos parciales moverán expectativas de crecimiento y márgenes empresariales de medio mundo.

Conclusión
Japón se enfrenta a una prueba de madurez institucional y de credibilidad macroeconómica: gestionar un relevo político ordenado, normalizar la política monetaria sin fracturas y reconducir la deuda en un contexto de inflación persistente y fragmentación comercial. No es un apocalipsis, pero sí una crisis compleja que, de manejarse mal, puede exportar inestabilidad. De manejarse bien, puede sentar las bases de un ciclo más sano para Japón y reducir uno de los focos de riesgo sistémico que hoy vigilan los mercados.