The Fort Worth Press - EE.UU.: ¿Ataque a Maduro?

USD -
AED 3.672498
AFN 62.999532
ALL 83.001661
AMD 374.472209
ANG 1.790083
AOA 917.000196
ARS 1394.969802
AUD 1.4104
AWG 1.8025
AZN 1.6985
BAM 1.692088
BBD 2.000502
BDT 121.867024
BGN 1.709309
BHD 0.377523
BIF 2949.574306
BMD 1
BND 1.274313
BOB 6.863882
BRL 5.2224
BSD 0.993286
BTN 92.537843
BWP 13.553852
BYN 3.071312
BYR 19600
BZD 1.997647
CAD 1.373425
CDF 2274.999463
CHF 0.78926
CLF 0.023125
CLP 913.097745
CNY 6.90045
CNH 6.89554
COP 3693.5
CRC 464.715858
CUC 1
CUP 26.5
CVE 95.404755
CZK 21.160898
DJF 176.879283
DKK 6.46265
DOP 60.055721
DZD 132.250038
EGP 52.228498
ERN 15
ETB 155.082457
EUR 0.86495
FJD 2.20855
FKP 0.749058
GBP 0.745698
GEL 2.714979
GGP 0.749058
GHS 10.842216
GIP 0.749058
GMD 74.000195
GNF 8705.094483
GTQ 7.598463
GYD 207.802658
HKD 7.833985
HNL 26.290925
HRK 6.516298
HTG 130.286565
HUF 338.109994
IDR 16934.6
ILS 3.100698
IMP 0.749058
INR 93.32195
IQD 1301.033871
IRR 1315124.999885
ISK 124.389869
JEP 0.749058
JMD 156.05316
JOD 0.709023
JPY 158.340497
KES 128.819859
KGS 87.447897
KHR 3981.795528
KMF 427.999919
KPW 899.950845
KRW 1499.905038
KWD 0.30639
KYD 0.827703
KZT 477.668374
LAK 21309.787499
LBP 88950.993286
LKR 309.605801
LRD 181.767055
LSL 16.736174
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.361182
MAD 9.332993
MDL 17.406728
MGA 4133.211047
MKD 53.344008
MMK 2099.773051
MNT 3569.674815
MOP 8.013497
MRU 39.643179
MUR 46.459874
MVR 15.449889
MWK 1722.416419
MXN 17.73467
MYR 3.939008
MZN 63.927402
NAD 16.736174
NGN 1352.890034
NIO 36.556032
NOK 9.502705
NPR 148.061016
NZD 1.700145
OMR 0.38451
PAB 0.993208
PEN 3.421032
PGK 4.287222
PHP 59.901496
PKR 277.393836
PLN 3.691145
PYG 6454.627258
QAR 3.622292
RON 4.406204
RSD 101.634948
RUB 86.149667
RWF 1450.041531
SAR 3.754455
SBD 8.048583
SCR 14.153718
SDG 601.000103
SEK 9.30085
SGD 1.279603
SHP 0.750259
SLE 24.649673
SLL 20969.510825
SOS 566.640133
SRD 37.501988
STD 20697.981008
STN 21.198173
SVC 8.690574
SYP 110.76532
SZL 16.7405
THB 32.709981
TJS 9.509798
TMT 3.5
TND 2.933654
TOP 2.40776
TRY 44.308601
TTD 6.732367
TWD 31.965502
TZS 2587.913992
UAH 43.67983
UGX 3754.239635
UYU 40.233266
UZS 12107.107324
VES 454.68563
VND 26312.5
VUV 119.036336
WST 2.744165
XAF 567.554683
XAG 0.013734
XAU 0.000213
XCD 2.70255
XCG 1.789938
XDR 0.705856
XOF 567.554683
XPF 103.179478
YER 238.550512
ZAR 16.767598
ZMK 9001.200725
ZMW 19.443483
ZWL 321.999592

EE.UU.: ¿Ataque a Maduro?




El súbito incremento de activos navales estadounidenses en el Caribe y la respuesta militar de Caracas han devuelto a la primera línea una pregunta que muchos en la región habían archivado: ¿cómo sería una “Operación Venezuela” contra Nicolás Maduro? Más allá de la retórica, los movimientos recientes sugieren un esquema de coerción militar calibrada —centrado en antinarcóticos y presión político-judicial— que busca evitar una invasión clásica y, al mismo tiempo, elevar el costo de permanencia del chavismo en el poder.

El marco estratégico y legal
Washington mantiene desde 2020 acusaciones penales contra Maduro y altos cargos venezolanos por narcoterrorismo y corrupción, mientras que el andamiaje de sanciones financieras y energéticas fue reconfigurado en 2024 tras el incumplimiento de compromisos electorales. El resultado de las presidenciales de 2024 —que Caracas dio por victorioso a Maduro y la oposición denunció como fraudulento— dejó a Venezuela en una crisis de legitimidad sostenida y a Estados Unidos con incentivos para combinar presión diplomática, económica y operativa.

Qué busca EE.UU. con la presencia naval
El despliegue naval cumple varios objetivos simultáneos: (1) reforzar operaciones de interdicción contra carteles y rutas marítimas de cocaína que usan el Caribe; (2) aumentar la vigilancia y disuasión cerca del territorio venezolano; (3) disponer de una capacidad creíble de ataque de precisión de largo alcance si fuera necesario; y (4) enviar un mensaje a socios y rivales —desde Guyana hasta Irán y Rusia— de que el entorno estratégico del Caribe importa a la seguridad de EE.UU.

Capacidades de Caracas y factores de riesgo
Venezuela conserva defensas antiaéreas y una arquitectura de seguridad apoyada por asesoría de aliados extrahemisféricos. El gobierno moviliza milicias y unidades en la frontera con Colombia, mientras prioriza control territorial y supervivencia del liderazgo. En el vecindario, Brasil defiende la no intervención y la estabilidad de fronteras; Colombia busca contener derrames transfronterizos; y Guyana observa con preocupación cualquier movimiento que afecte la disputa del Esequibo. Todo ello convierte cualquier operación en un ejercicio de precisión política además de militar.

Cómo podría verse una “Operación Venezuela” (probable guion en fases)
Fase 0 — Modelado del terreno. Incremento de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) marítimo-aéreo; ciber-operaciones para penetrar redes de mando y comunicaciones; cooperación judicial para reforzar casos de extradición y congelamiento de activos.

Fase 1 — Cerco marítimo y presión antinarcóticos. Ampliación de interdicciones y “zonas de seguridad” en rutas críticas, con inspecciones a embarcaciones sospechosas, afectando ingresos ilícitos de redes ligadas al poder. Esta fase evidencia la narrativa pública de lucha contra el narcotráfico y limita escalada inmediata.

Fase 2 — Golpes de precisión limitados (si hubiera detonante). En un escenario de agresión o amenaza inminente, empleo de misiles de crucero y munición guiada para suprimir radares, pistas y nodos C2 específicos, evitando daño colateral y sin ocupación de terreno. Objetivo: degradar la capacidad de coerción del régimen y su aparato represivo.

Fase 3 — Acciones especiales y policiales. Operaciones puntuales —propias o en cooperación— para detener a individuos con acusaciones federales, desarticular células de tráfico y obtener información estratégica. El énfasis estaría en “capturar, no ocupar”.

Fase 4 — Contención y canales humanitarios. Establecimiento de corredores para asistencia, apoyo a terceros países receptores de desplazados y coordinación con organismos internacionales. Se buscaría condicionar un proceso político verificable a cambio de alivio gradual de sanciones.

Lo que probablemente NO veremos
Una invasión anfibia a gran escala o un cambio de régimen por ocupación militar directa luce improbable por coste político, riesgo regional y rechazo doméstico e internacional. Tampoco es verosímil un bloqueo total que afecte de forma indiscriminada a la población. La lógica dominante es la de “máxima presión selectiva”, con palancas militares, judiciales y financieras sincronizadas.

Efectos colaterales y líneas rojas
Cualquier escalada podría perturbar mercados energéticos, tensar la seguridad en el arco Guayana-Caribe y abrir espacio a actores extrahemisféricos. La presencia de redes ilícitas transnacionales —incluidas organizaciones designadas como terroristas— y proveedores externos de drones, inteligencia o entrenamiento, aumenta la volatilidad. Las capitales regionales han subrayado que el respeto a fronteras y la no intervención son condiciones para acompañar salidas negociadas.

La vía de salida
El desenlace menos costoso pasa por garantías verificables: calendario electoral creíble, observación internacional robusta, liberación de presos políticos y pasos humanitarios irreversibles; a cambio, alivio escalonado de sanciones y normalización económica. La acumulación de medios militares cerca de Venezuela no anticipa una guerra inevitable, sino que busca hacer creíble la amenaza de consecuencias si el statu quo se endurece.