The Fort Worth Press - Washington aprieta a Maduro

USD -
AED 3.672503
AFN 65.49767
ALL 82.961868
AMD 378.890123
ANG 1.79008
AOA 916.00008
ARS 1436.0185
AUD 1.490313
AWG 1.8
AZN 1.703029
BAM 1.681396
BBD 2.013429
BDT 122.269504
BGN 1.67937
BHD 0.37696
BIF 2959.460447
BMD 1
BND 1.28492
BOB 6.932689
BRL 5.370201
BSD 0.999665
BTN 90.79897
BWP 13.395118
BYN 2.87753
BYR 19600
BZD 2.010514
CAD 1.387525
CDF 2174.999912
CHF 0.798055
CLF 0.022484
CLP 887.790193
CNY 6.96885
CNH 6.956502
COP 3677.25
CRC 487.196792
CUC 1
CUP 26.5
CVE 94.790458
CZK 20.88395
DJF 177.719898
DKK 6.41982
DOP 63.618154
DZD 130.140282
EGP 47.421564
ERN 15
ETB 156.003989
EUR 0.85931
FJD 2.272801
FKP 0.74795
GBP 0.74532
GEL 2.6904
GGP 0.74795
GHS 10.801377
GIP 0.74795
GMD 73.999622
GNF 8751.343219
GTQ 7.665128
GYD 209.143977
HKD 7.797145
HNL 26.363707
HRK 6.474399
HTG 130.907809
HUF 331.346967
IDR 16946.45
ILS 3.15535
IMP 0.74795
INR 90.90495
IQD 1309.588287
IRR 42125.000158
ISK 125.629717
JEP 0.74795
JMD 157.75447
JOD 0.709007
JPY 158.2305
KES 128.96024
KGS 87.449804
KHR 4026.014778
KMF 425.000185
KPW 899.999096
KRW 1474.230005
KWD 0.30801
KYD 0.833058
KZT 508.500368
LAK 21617.36955
LBP 89519.379978
LKR 309.641201
LRD 180.934245
LSL 16.472287
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 5.432194
MAD 9.214356
MDL 17.07381
MGA 4532.383069
MKD 52.859369
MMK 2099.729949
MNT 3564.034934
MOP 8.029093
MRU 39.905433
MUR 46.280334
MVR 15.460249
MWK 1733.430194
MXN 17.59495
MYR 4.052502
MZN 63.903975
NAD 16.472287
NGN 1419.369802
NIO 36.786767
NOK 10.063535
NPR 145.278696
NZD 1.726325
OMR 0.384499
PAB 0.999669
PEN 3.357749
PGK 4.270793
PHP 59.444976
PKR 279.729364
PLN 3.629897
PYG 6664.37414
QAR 3.654417
RON 4.375297
RSD 100.885991
RUB 77.498657
RWF 1457.998401
SAR 3.750021
SBD 8.123611
SCR 13.338431
SDG 601.498985
SEK 9.20932
SGD 1.285405
SHP 0.750259
SLE 24.150453
SLL 20969.499267
SOS 570.330601
SRD 38.2915
STD 20697.981008
STN 21.062767
SVC 8.746185
SYP 11059.574895
SZL 16.466856
THB 31.260402
TJS 9.316953
TMT 3.51
TND 2.928326
TOP 2.40776
TRY 43.280803
TTD 6.784819
TWD 31.564298
TZS 2525.307019
UAH 43.259399
UGX 3483.523758
UYU 38.598753
UZS 11958.390646
VES 341.315302
VND 26265
VUV 120.33514
WST 2.790189
XAF 563.931791
XAG 0.010677
XAU 0.000214
XCD 2.70255
XCG 1.801605
XDR 0.701954
XOF 563.900279
XPF 102.523103
YER 238.474997
ZAR 16.402501
ZMK 9001.201654
ZMW 20.018312
ZWL 321.999592

Washington aprieta a Maduro




La tensión entre Washington y Caracas volvió a escalar con un paquete coordinado de presión militar, económica, judicial y diplomática. Mientras el gobierno venezolano denuncia un “golpe” en preparación, la Casa Blanca presenta sus movimientos como una campaña para cortar el narcotráfico, presionar por la liberación de presos políticos y forzar un camino verificable hacia elecciones competitivas. En el centro de esta nueva fase hay un triple mensaje: señales navales en el Caribe, sanciones y aranceles con efecto extraterritorial, y una ofensiva jurídico-política que encuadra a redes criminales —incluido el Tren de Aragua— como terrorismo internacional.

Señal militar: disuasión y control de flujos ilícitos
El despliegue de tres destructores Aegis cerca de las aguas venezolanas —con miles de marinos y aviación de apoyo— no equivale a una orden de invasión. Es, sobre todo, una demostración de fuerza y una ampliación de las capacidades de interdicción marítima contra cargas de cocaína y otras rutas ilícitas en el Caribe. Washington busca aumentar la inteligencia en tiempo real, apoyar a guardacostas aliados y elevar el costo de operar para redes que, según sus evaluaciones, funcionan con tolerancia o connivencia del poder en Caracas. El mensaje político es igualmente nítido: Estados Unidos vuelve a colocar a Venezuela en el tablero de seguridad hemisférica.

Palanca económica: sanciones, aranceles… y pragmatismo energético
La nueva arquitectura coercitiva combina la continuidad del régimen de sanciones financieras y personales con una pieza más agresiva: la amenaza de un arancel del 25% a todos los países que importen petróleo venezolano, incluso vía terceros. A la vez, la Administración ha introducido una válvula pragmática —licencias específicas y de alcance limitado— que permiten a una petrolera estadounidense reanudar exportaciones bajo condiciones que impiden flujos de caja hacia el aparato estatal en Caracas. El objetivo es doble: asfixiar las fuentes de financiación del régimen y, al mismo tiempo, evitar disrupciones abruptas del mercado de crudo que disparen los precios internos en Estados Unidos.

Ofensiva judicial: de “narco-terrorismo” a recompensas
El giro semántico y legal es clave. Al designar a cárteles y bandas transnacionales como organizaciones terroristas —entre ellas grupos con origen o operación en Venezuela—, Washington habilita un arsenal de herramientas: congelamiento de activos, cooperación reforzada con terceros países, acciones extraterritoriales y una mayor coordinación con agencias de seguridad. La duplicación de la recompensa por información que conduzca al arresto del presidente venezolano encaja en este marco: presiona a círculos de poder, incrementa la sensación de cerco y busca fisuras internas.

Contexto político: elecciones impugnadas y presión por garantías democráticas
La crisis actual no puede entenderse sin el telón de fondo de las presidenciales de 2024, denunciadas por la oposición y observadores independientes como carentes de transparencia básica: actas no publicadas oportunamente, inhabilitaciones y un clima de intimidación judicial. En 2025, con el nuevo mandato asumido entre protestas, el oficialismo ha alternado gestos de distensión —liberaciones puntuales de detenidos— con cierres de espacios políticos, mientras denuncia un complot internacional. La correlación de fuerzas internas se mantiene tensa: la oposición preserva capacidad de movilización y documentación de irregularidades, pero enfrenta fragmentación, exilio y riesgo penal.

El cálculo de Washington: tres metas, un riesgo
Detrás del endurecimiento hay tres objetivos operativos:
-  Forzar concesiones políticas verificables: liberación sostenida de presos, habilitaciones, cronograma y auditorías con observación internacional creíble.
-  Quitar oxígeno financiero: reducir ingresos de petróleo, oro y economías ilícitas; encarecer el acceso a proveedores, transporte y pagos.
-  Clave doméstica de seguridad: exhibir resultados contra cárteles y redes de trata, y enviar señales de control fronterizo y antidrogas a la audiencia interna estadounidense.

El riesgo es la escalada no deseada. Más buques en un espacio congestionado, milicias movilizadas y retórica maximalista aumentan la probabilidad de incidentes navales, errores de cálculo y choques diplomáticos con gobiernos de la región que rechazan cualquier opción militar. Una crisis petrolera o un episodio con víctimas civiles podría erosionar apoyos y fortalecer el discurso de “agresión externa” del chavismo.

Caracas responde: narrativa de soberanía y defensa total
El gobierno de Maduro enmarca el despliegue naval y las nuevas medidas estadounidenses como una amenaza a la integridad territorial. La movilización masiva de milicias, ejercicios defensivos y llamados a la “unidad cívico-militar” buscan disuadir un ataque que Caracas da por inminente y, al mismo tiempo, disciplinar a actores internos. En el plano externo, la diplomacia venezolana busca fisuras en América Latina —apelando a la doctrina de no intervención— y refuerza vínculos con socios extrarregionales para sortear sanciones mediante triangulaciones comerciales y financieras.

Mercados, migración y la ventana de oportunidad
La ecuación energética se mueve entre dos imanes: disciplina sancionatoria y seguridad de suministro. Las licencias limitadas —que impiden pagos al fisco venezolano— ofrecen una vía de equilibrio inestable. En paralelo, cualquier recrudecimiento de la crisis económica venezolana alimentaría nuevas olas migratorias: un factor que Estados Unidos y los países receptores de la región quieren contener. Si la presión coordinada produce más liberaciones, garantías y un proceso político con verificaciones robustas, podría abrirse una ventana para desescalar gradualmente. Si no, el ciclo sanciones-respuesta-sanciones tenderá a profundizarse.

¿“Golpe” o estrategia de coerción escalonada?
Las acusaciones de “golpe” condensan miedos históricos en la región. Lo verificable hoy es una estrategia de coerción escalonada que combina disuasión militar, sanciones con dientes, medidas judiciales y palancas energéticas, todo ello con el objetivo declarado de forzar cambios de comportamiento del régimen y, en última instancia, un reencauzamiento democrático. Que esa presión desemboque en una transición negociada o en una crisis de alta intensidad dependerá de tres variables: la cohesión del chavismo, la unidad opositora y la postura de los gobiernos latinoamericanos clave.

Lo próximo a observar
– Arribo y reglas de empeñamiento de los destructores en el Caribe.
– Nuevas tandas de sanciones y eventuales licencias técnicas para el sector petrolero.
– Ritmo y alcance de liberaciones de presos políticos.
– Reacción de Brasil, Colombia y México ante un escenario de mayor choque.
– Señales de apertura o cerrazón del oficialismo a auditorías y observación electoral real.