The Fort Worth Press - ¿Ataca EE.UU. a Venezuela?

USD -
AED 3.672498
AFN 62.999801
ALL 82.946759
AMD 374.229362
ANG 1.790083
AOA 917.000127
ARS 1394.987898
AUD 1.411383
AWG 1.8025
AZN 1.700451
BAM 1.6911
BBD 1.999179
BDT 121.795897
BGN 1.709309
BHD 0.377535
BIF 2947.636011
BMD 1
BND 1.27347
BOB 6.859371
BRL 5.220401
BSD 0.992629
BTN 92.478232
BWP 13.544887
BYN 3.069281
BYR 19600
BZD 1.996325
CAD 1.372845
CDF 2274.999878
CHF 0.789298
CLF 0.023122
CLP 912.989678
CNY 6.90045
CNH 6.896255
COP 3692.83
CRC 464.406457
CUC 1
CUP 26.5
CVE 95.342473
CZK 21.162029
DJF 176.762284
DKK 6.461555
DOP 60.015737
DZD 132.245233
EGP 52.238697
ERN 15
ETB 154.979205
EUR 0.86493
FJD 2.207096
FKP 0.749058
GBP 0.74575
GEL 2.715045
GGP 0.749058
GHS 10.835138
GIP 0.749058
GMD 74.000515
GNF 8699.336374
GTQ 7.593536
GYD 207.667
HKD 7.83305
HNL 26.273421
HRK 6.516402
HTG 130.200385
HUF 337.708005
IDR 16923.45
ILS 3.12734
IMP 0.749058
INR 92.90845
IQD 1300.274529
IRR 1315125.000124
ISK 124.380281
JEP 0.749058
JMD 155.949936
JOD 0.709009
JPY 158.324023
KES 128.749642
KGS 87.447899
KHR 3979.161713
KMF 427.999771
KPW 899.950845
KRW 1495.834983
KWD 0.30631
KYD 0.827219
KZT 477.352413
LAK 21295.691835
LBP 88892.155379
LKR 309.36757
LRD 181.649964
LSL 16.725103
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.356975
MAD 9.3269
MDL 17.395214
MGA 4130.477076
MKD 53.296727
MMK 2099.773051
MNT 3569.674815
MOP 8.00882
MRU 39.616785
MUR 46.510068
MVR 15.450132
MWK 1721.277102
MXN 17.749065
MYR 3.93898
MZN 63.889964
NAD 16.725103
NGN 1352.48977
NIO 36.531852
NOK 9.503401
NPR 147.962439
NZD 1.699135
OMR 0.384496
PAB 0.992629
PEN 3.41905
PGK 4.284386
PHP 59.852014
PKR 277.21035
PLN 3.69235
PYG 6450.357753
QAR 3.619927
RON 4.405197
RSD 101.621996
RUB 86.149289
RWF 1449.08238
SAR 3.754515
SBD 8.048583
SCR 14.849816
SDG 601.000473
SEK 9.300645
SGD 1.279385
SHP 0.750259
SLE 24.649871
SLL 20969.510825
SOS 566.265321
SRD 37.502006
STD 20697.981008
STN 21.184151
SVC 8.685502
SYP 110.76532
SZL 16.729427
THB 32.65602
TJS 9.504248
TMT 3.5
TND 2.931752
TOP 2.40776
TRY 44.308299
TTD 6.727913
TWD 31.910996
TZS 2587.913941
UAH 43.650937
UGX 3751.788779
UYU 40.206654
UZS 12100.093384
VES 454.68563
VND 26315.5
VUV 119.036336
WST 2.744165
XAF 567.179265
XAG 0.013503
XAU 0.000212
XCD 2.70255
XCG 1.788893
XDR 0.705389
XOF 567.179265
XPF 103.119704
YER 238.549886
ZAR 16.750901
ZMK 9001.202334
ZMW 19.430622
ZWL 321.999592

¿Ataca EE.UU. a Venezuela?




La pregunta vuelve a encenderse en Caracas, Washington y en todo el Caribe: ¿está Estados Unidos a punto de atacar Venezuela? En los últimos días, el aumento de activos navales y aéreos estadounidenses en el Caribe, sumado a una escalada retórica entre ambos gobiernos, ha elevado la tensión regional a niveles no vistos desde 2020. No obstante, los datos disponibles retratan un cuadro más complejo: una operación antidrogas de gran escala con potencial de disuasión —y de error de cálculo—, pero sin anuncio formal de acciones militares directas contra territorio venezolano.

Hechos sobre el terreno. Estados Unidos ha reposicionado buques de guerra y plataformas anfibias con miles de marinos y soldados en apoyo de operaciones contra redes criminales transnacionales. El despliegue incluye destructores con capacidad de defensa aérea y misiles guiados, aeronaves de patrulla marítima de largo alcance y, en el componente anfibio, una fuerza expedicionaria de Infantería de Marina capaz de ejecutar un abanico de misiones: desde interdicción marítima y apoyo humanitario hasta operaciones de precisión contra objetivos de alto valor. Aunque estas fuerzas pueden actuar desde aguas y espacio aéreo internacionales, su sola presencia altera cálculos políticos y militares en la región.

La respuesta de Caracas. El gobierno de Nicolás Maduro ha ordenado la movilización masiva de milicias civiles y ha enmarcado la presencia militar estadounidense como una amenaza a la paz regional. El mensaje busca cohesionar apoyos internos en un contexto de alta conflictividad política tras las elecciones de 2024 y proyectar capacidad de resistencia. En paralelo, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ha intensificado ejercicios, vigilancia costera y mensajes de “defensa integral” del territorio.

La dimensión política y económica. La política de presión sobre Caracas combina sanciones financieras y sectoriales con licencias específicas que abren o cierran válvulas de la economía petrolera en función de objetivos políticos. Tras la controversia electoral, Washington endureció la línea, pero al mismo tiempo autorizó en agosto una reanudación limitada de exportaciones de crudo venezolano por parte de una empresa estadounidense con operaciones en el país, un gesto que sugiere que la vía económica sigue siendo palanca central. Este vaivén —presión y, puntualmente, licencias— es incompatible con la lógica de una guerra abierta e inmediata, pero no excluye acciones puntuales contra redes criminales si se les vincula a amenazas directas.

Un triángulo delicado:
Venezuela, el Caribe y Guyana. La disputa por el Esequibo entre Venezuela y Guyana, reactivada desde 2023 con referendos, leyes y episodios navales, añade un polvorín a corta distancia de rutas energéticas clave. Estados Unidos ha reforzado su cooperación de seguridad con Georgetown y con socios caribeños en ejercicios y patrullajes. Cualquier incidente en aguas disputadas —un abordaje, un sobrevuelo agresivo, un disparo de advertencia— podría escalar de forma rápida y no intencional.

Riesgos de escalada involuntaria. La doctrina de interdicción marítima contra carteles requiere aproximaciones cercanas, abordajes y persecuciones de alta velocidad. En entornos saturados de unidades militares y milicias movilizadas, la línea entre una interceptación policial y un enfrentamiento armado puede difuminarse. El riesgo no es tanto el “inicio” de una guerra declarada, como una cadena de incidentes que obligue a respuestas de prestigio, aumente la presencia militar y cierre espacio a la diplomacia.

Señales a vigilar. Para evaluar si la situación se acerca a una acción cinética contra objetivos en Venezuela, conviene observar: 1) cambios en reglas de enfrentamiento y anuncios formales de misiones más allá de interdicción marítima; 2) traslado sostenido de medios de ataque de precisión (por ejemplo, incremento de plataformas aéreas con armamento aire–tierra preposicionado); 3) coordinación pública con aliados regionales para operaciones en tierra; 4) evacuaciones de personal civil o advertencias consulares reforzadas en Venezuela; 5) interrupciones abruptas de las licencias energéticas que hoy siguen permitiendo cierto flujo petrolero.

Escenarios probables:
-  Base case (más probable a corto plazo): operación antidroga ampliada con demostración de fuerza y patrullajes intensos, acompañada de presión diplomática y sancionatoria.

-  Escenario de “pinchazo”: golpes quirúrgicos contra nodos logísticos de organizaciones designadas como terroristas o de narcotráfico, realizados desde aguas internacionales o con medios aéreos, buscando evitar daño colateral y negando autoría directa.

-  Escalada regional: un incidente en el Esequibo o un choque en alta mar dispara respuestas simétricas y despliegues adicionales; sube el precio del crudo y se ralentiza cualquier alivio de sanciones.

-  Desescalada controlada: canales diplomáticos discretos, garantías mutuas de no intervención, cooperación técnica con países del Caribe y Surinam–Guyana para enfriar la frontera y mantener la interdicción focalizada en carteles.

Conclusión:
No hay señales concluyentes de un ataque inminente de Estados Unidos contra Venezuela en forma de invasión o campaña militar abierta. Sí existe una operación de gran escala con capacidad de presión y disuasión, en un contexto político volátil y con frentes energéticos y fronterizos que elevan la temperatura. La prioridad de ambos lados —si el objetivo es evitar una crisis mayor— pasa por blindar los canales de comunicación táctica en el mar y el aire, y separar con claridad las misiones de seguridad transnacional de las disputas políticas internas y territoriales.