The Fort Worth Press - ¿Endurece Japón su política?

USD -
AED 3.672495
AFN 63.000396
ALL 83.001661
AMD 374.472209
ANG 1.790083
AOA 917.000009
ARS 1395.006103
AUD 1.411989
AWG 1.8025
AZN 1.700358
BAM 1.692088
BBD 2.000502
BDT 121.867024
BGN 1.709309
BHD 0.377745
BIF 2949.574306
BMD 1
BND 1.274313
BOB 6.863882
BRL 5.224503
BSD 0.993286
BTN 92.537843
BWP 13.553852
BYN 3.071312
BYR 19600
BZD 1.997647
CAD 1.371705
CDF 2274.999704
CHF 0.78841
CLF 0.023125
CLP 913.106258
CNY 6.90045
CNH 6.88619
COP 3693.5
CRC 464.715858
CUC 1
CUP 26.5
CVE 95.404755
CZK 21.17635
DJF 176.879283
DKK 6.459894
DOP 60.055721
DZD 131.983442
EGP 52.350498
ERN 15
ETB 155.082457
EUR 0.86455
FJD 2.20805
FKP 0.749058
GBP 0.745635
GEL 2.715051
GGP 0.749058
GHS 10.842216
GIP 0.749058
GMD 73.999987
GNF 8705.094483
GTQ 7.598463
GYD 207.802658
HKD 7.83765
HNL 26.290925
HRK 6.514695
HTG 130.286565
HUF 338.714019
IDR 16934
ILS 3.10306
IMP 0.749058
INR 93.523978
IQD 1301.033871
IRR 1315125.000368
ISK 124.339681
JEP 0.749058
JMD 156.05316
JOD 0.709018
JPY 158.540544
KES 128.819813
KGS 87.447898
KHR 3981.795528
KMF 427.999889
KPW 899.950845
KRW 1498.655013
KWD 0.30634
KYD 0.827703
KZT 477.668374
LAK 21309.787499
LBP 88950.993286
LKR 309.605801
LRD 181.767055
LSL 16.736174
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.361182
MAD 9.332993
MDL 17.406728
MGA 4133.211047
MKD 53.273233
MMK 2099.773051
MNT 3569.674815
MOP 8.013497
MRU 39.643179
MUR 46.459892
MVR 15.45006
MWK 1722.416419
MXN 17.759685
MYR 3.939024
MZN 63.904285
NAD 16.736174
NGN 1354.949692
NIO 36.556032
NOK 9.516298
NPR 148.061016
NZD 1.701155
OMR 0.384509
PAB 0.993208
PEN 3.421032
PGK 4.287222
PHP 59.751959
PKR 277.393836
PLN 3.693425
PYG 6454.627258
QAR 3.622292
RON 4.4047
RSD 101.582969
RUB 84.171408
RWF 1450.041531
SAR 3.754639
SBD 8.048583
SCR 13.721017
SDG 601.000268
SEK 9.287703
SGD 1.278963
SHP 0.750259
SLE 24.650459
SLL 20969.510825
SOS 566.640133
SRD 37.502004
STD 20697.981008
STN 21.198173
SVC 8.690574
SYP 110.76532
SZL 16.7405
THB 32.698984
TJS 9.509798
TMT 3.5
TND 2.933654
TOP 2.40776
TRY 44.26742
TTD 6.732367
TWD 31.968986
TZS 2581.663953
UAH 43.67983
UGX 3754.239635
UYU 40.233266
UZS 12107.107324
VES 454.68563
VND 26299.5
VUV 119.036336
WST 2.744165
XAF 567.554683
XAG 0.013679
XAU 0.000213
XCD 2.70255
XCG 1.789938
XDR 0.705856
XOF 567.554683
XPF 103.179478
YER 238.550036
ZAR 16.82825
ZMK 9001.204736
ZMW 19.443483
ZWL 321.999592

¿Endurece Japón su política?




En 2024 y 2025 Japón ha reconfigurado su enfoque migratorio con dos movimientos simultáneos: endurecer el control sobre las solicitudes de asilo repetidas y, a la vez, abrir vías más claras —aunque limitadas— para atraer mano de obra extranjera en sectores con escasez crónica. El resultado es un sistema más estricto con quienes buscan protección internacional y, en paralelo, más utilitarista con quienes llegan para trabajar.

El cambio más controvertido entró en vigor en junio de 2024: las autoridades pueden deportar a quienes acumulen tres o más solicitudes de asilo fallidas si no aportan fundamentos nuevos y razonables. Con ello, Tokio busca frenar lo que considera abusos del procedimiento y acortar estancias prolongadas en situación de limbo administrativo. Organizaciones civiles han alertado del riesgo de expulsiones de personas con temores creíbles de persecución y de una presión adicional sobre colectivos vulnerables.

Los primeros datos tras la reforma confirman su aplicación: desde mediados de 2024 se han registrado deportaciones de solicitantes afectados por las nuevas reglas. En paralelo, persiste el uso de la detención migratoria, aunque con medidas alternativas de supervisión que se aplican de forma desigual. El debate interno sigue marcado por casos de alto perfil que expusieron deficiencias en la gestión de los centros de retención y por críticas sobre la baja tasa de reconocimiento del estatuto de refugiado.

Las cifras oficiales muestran, además, un giro a la baja en 2024: Japón reconoció menos personas como refugiadas que en 2023 y mantuvo la mayor parte de la protección a través de estatus temporales o “cuasi refugio” para desplazados por guerras concretas, como la de Ucrania. Ese patrón refuerza la idea de una política que prioriza respuestas ad hoc antes que una ampliación estructural del asilo.

Aun así, el país no está “cerrado” a toda inmigración. Impulsado por el envejecimiento demográfico y la falta de personal, el Gobierno aprobó la sustitución del cuestionado programa de aprendices técnicos por un esquema centrado en el desarrollo de habilidades. La reforma persigue retener trabajadores más tiempo, facilitar ciertos cambios de empleador dentro del mismo sector y construir un puente hacia visados de mayor cualificación. No es una puerta abierta indiscriminada: mantiene cupos por ocupación, exige niveles de idioma y preserva límites a la movilidad laboral.

El cuadro general de 2024–2025 no equivale a una “guerra” contra los inmigrantes, pero sí a una política más selectiva y orientada a necesidades del mercado. Japón endurece el asilo para reducir solicitudes repetidas y acelerar expulsiones, mientras pule canales laborales específicos para sostener su economía. En el horizonte inmediato, la tensión entre exigencias humanitarias y objetivos productivos seguirá definiendo el rumbo: cuánto y cómo abrir, a quién proteger y en qué condiciones integrar a quienes ya están dentro.