The Fort Worth Press - ¿Recesión necesaria en EE.UU.?

USD -
AED 3.6725
AFN 65.494813
ALL 82.873877
AMD 378.215671
ANG 1.79008
AOA 915.999664
ARS 1436.006198
AUD 1.484263
AWG 1.8
AZN 1.699211
BAM 1.679634
BBD 2.011302
BDT 122.146648
BGN 1.67937
BHD 0.376995
BIF 2956.334297
BMD 1
BND 1.283563
BOB 6.925336
BRL 5.370968
BSD 0.998609
BTN 90.703057
BWP 13.380911
BYN 2.874478
BYR 19600
BZD 2.008382
CAD 1.38505
CDF 2174.999997
CHF 0.79626
CLF 0.022484
CLP 887.790253
CNY 6.96885
CNH 6.953898
COP 3677.25
CRC 486.680064
CUC 1
CUP 26.5
CVE 94.69562
CZK 20.837404
DJF 177.822435
DKK 6.404715
DOP 63.550952
DZD 130.041198
EGP 47.427104
ERN 15
ETB 155.838529
EUR 0.85731
FJD 2.272803
FKP 0.744714
GBP 0.743895
GEL 2.690279
GGP 0.744714
GHS 10.789921
GIP 0.744714
GMD 74.000298
GNF 8742.58748
GTQ 7.657064
GYD 208.919462
HKD 7.79766
HNL 26.335858
HRK 6.459296
HTG 130.769528
HUF 330.493502
IDR 16969
ILS 3.16036
IMP 0.744714
INR 91.0242
IQD 1308.204943
IRR 42125.000158
ISK 125.339876
JEP 0.744714
JMD 157.589863
JOD 0.708986
JPY 158.156976
KES 128.820101
KGS 87.449994
KHR 4021.762001
KMF 425.000135
KPW 899.989233
KRW 1477.459889
KWD 0.30797
KYD 0.832174
KZT 507.961045
LAK 21594.441868
LBP 89424.434482
LKR 309.312791
LRD 180.74312
LSL 16.454887
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 5.426736
MAD 9.205098
MDL 17.055702
MGA 4527.575961
MKD 52.755872
MMK 2100.036036
MNT 3563.553506
MOP 8.020474
MRU 39.863623
MUR 46.189941
MVR 15.459686
MWK 1731.591694
MXN 17.585161
MYR 4.052497
MZN 63.894475
NAD 16.454887
NGN 1417.530174
NIO 36.748067
NOK 10.04471
NPR 145.124611
NZD 1.71452
OMR 0.384497
PAB 0.998609
PEN 3.354202
PGK 4.26652
PHP 59.486033
PKR 279.432679
PLN 3.62115
PYG 6657.391663
QAR 3.65076
RON 4.366296
RSD 100.586997
RUB 77.497032
RWF 1456.4395
SAR 3.749979
SBD 8.123611
SCR 13.337737
SDG 601.498782
SEK 9.196099
SGD 1.284885
SHP 0.750259
SLE 24.149622
SLL 20969.499267
SOS 569.728147
SRD 38.291496
STD 20697.981008
STN 21.040608
SVC 8.737397
SYP 11059.574895
SZL 16.449391
THB 31.095264
TJS 9.306991
TMT 3.51
TND 2.925246
TOP 2.40776
TRY 43.278498
TTD 6.777623
TWD 31.629016
TZS 2524.056991
UAH 43.213703
UGX 3479.844043
UYU 38.560135
UZS 11945.912754
VES 341.315304
VND 26265
VUV 121.154373
WST 2.793285
XAF 563.336096
XAG 0.010604
XAU 0.000212
XCD 2.70255
XCG 1.799694
XDR 0.700606
XOF 563.333677
XPF 102.420529
YER 238.475004
ZAR 16.371805
ZMK 9001.197757
ZMW 19.99708
ZWL 321.999592

¿Recesión necesaria en EE.UU.?




La economía estadounidense atraviesa un momento de incertidumbre en 2025, marcado por un crecimiento económico ralentizado y temores crecientes sobre una posible recesión. En el primer trimestre del año, el Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos se contrajo un 0,3%, un cambio drástico tras un crecimiento del 2,4% en el último trimestre de 2024. Este retroceso ha avivado debates sobre si esta desaceleración podría ser un ajuste necesario para corregir desequilibrios económicos o si, por el contrario, representa un riesgo mayor para la estabilidad global.

El principal catalizador de esta situación parece ser la política comercial impulsada por la administración actual, caracterizada por la imposición de aranceles significativos a las importaciones. Estas medidas, destinadas a proteger la industria local, han generado efectos no deseados. Las empresas, anticipándose a los aranceles, aumentaron masivamente las importaciones a principios de 2025, lo que contribuyó al descenso del PIB al inflar el déficit comercial. Sin embargo, tras la entrada en vigor de los aranceles en abril, el consumo se ha estancado, ya que los hogares, preocupados por el aumento de precios, han reducido sus gastos. El índice de confianza del consumidor, que mide el optimismo económico, cayó a su segundo nivel más bajo desde 1952, reflejando una creciente inquietud entre los estadounidenses.

El mercado laboral, tradicionalmente un pilar de la economía estadounidense, también muestra signos de debilitamiento. Aunque la tasa de desempleo se mantenía en un sólido 4% a inicios de 2025, equivalente al pleno empleo, las proyecciones indican que podría alcanzar el 5% en 2026. Este aumento, aunque modesto, implica una transición hacia el desempleo involuntario, lo que podría agravar la percepción de inseguridad económica. Además, los consumidores, enfrentados a la posibilidad de alzas en los precios debido a los aranceles, están optando por acumular existencias de bienes, un comportamiento que impulsa las ventas a corto plazo, pero que no es sostenible.

En los mercados financieros, la volatilidad se ha disparado. Los inversores, desconcertados por la incertidumbre en la política comercial, han adoptado una postura cautelosa, lo que se refleja en un índice de "miedo y codicia" que permanece en niveles de "miedo extremo" desde marzo. Esta desconfianza ha llevado a pérdidas significativas en los mercados bursátiles, afectando especialmente a los ahorros de muchos ciudadanos, que en su mayoría están invertidos en acciones a través de fondos de pensiones.

Sin embargo, algunos analistas argumentan que esta desaceleración podría ser un mal necesario. La economía estadounidense, que ha disfrutado de un crecimiento robusto en los últimos años, podría estar enfrentando una corrección para enfriar sectores sobrecalentados, como el consumo excesivo y la acumulación de deuda pública. Los programas de estímulo masivo implementados en años anteriores han mantenido a flote la economía, pero a costa de un aumento en la deuda nacional. Una recesión controlada, según esta perspectiva, podría permitir un reequilibrio sin caer en una crisis prolongada.

Por otro lado, los críticos advierten que los riesgos son considerables. La incertidumbre generada por la política comercial no solo afecta a Estados Unidos, sino que tiene repercusiones globales. Las represalias comerciales de socios como China y Europa podrían agravar la situación, reduciendo el crecimiento económico mundial. Además, la inflación, que había disminuido significativamente desde su pico en 2022, podría repuntar debido a los costos adicionales impuestos por los aranceles, lo que complicaría las decisiones de la Reserva Federal sobre las tasas de interés.

A pesar de estas preocupaciones, no todos los indicadores son negativos. Algunos sectores, como el consumo interno, han mostrado resistencia, impulsados por compras anticipadas de bienes duraderos. Asimismo, la economía estadounidense sigue siendo una de las más dinámicas del mundo, con una capacidad comprobada para adaptarse a desafíos. La pregunta clave es si esta desaceleración será un ajuste pasajero o el preludio de una recesión más profunda.

En conclusión, la situación económica de Estados Unidos en 2025 plantea un dilema complejo. Mientras algunos ven en esta ralentización una oportunidad para corregir excesos, otros temen que las políticas actuales puedan desencadenar una crisis más severa. La respuesta dependerá de cómo evolucione la confianza de los consumidores, la estabilidad de los mercados y la capacidad de las autoridades para mitigar los impactos de las tensiones comerciales. Por ahora, el mundo observa con atención, consciente de que las decisiones tomadas en Washington tendrán ecos mucho más allá de sus fronteras.