The Fort Worth Press - El mercado de carbono, ¿el nuevo El Dorado de la Amazonía brasileña?

USD -
AED 3.672502
AFN 65.502857
ALL 80.949968
AMD 365.176822
AOA 916.999893
ARS 1496.497496
AUD 1.418379
AWG 1.8
AZN 1.695715
BAM 1.696065
BBD 2.011013
BDT 123.601644
BHD 0.376534
BIF 2983.852785
BMD 1
BND 1.281197
BOB 12.126888
BRL 5.128398
BSD 0.998482
BTN 95.290251
BWP 13.577592
BYN 2.942809
BYR 19600
BZD 2.008152
CAD 1.40749
CDF 2259.999571
CHF 0.80814
CLF 0.023179
CLP 915.230176
CNY 6.75355
CNH 6.74725
COP 3206.4
CRC 452.759832
CUC 1
CUP 26.5
CVE 95.62152
CZK 20.950403
DJF 177.799939
DKK 6.479103
DOP 58.2318
DZD 132.899022
EGP 50.298196
ERN 15
ETB 160.124968
EUR 0.866804
FJD 2.21245
FKP 0.743223
GBP 0.743065
GEL 2.60984
GGP 0.743223
GHS 11.697626
GIP 0.743223
GMD 73.999905
GNF 8769.100023
GTQ 7.615727
GYD 209.037931
HKD 7.843403
HNL 26.850029
HRK 6.531198
HTG 130.547895
HUF 312.408506
IDR 17924
ILS 2.998897
IMP 0.743223
INR 95.109797
IQD 1310.5
IRR 1375125.000166
ISK 122.919493
JEP 0.743223
JMD 157.871916
JOD 0.708987
JPY 157.660502
KES 129.379651
KGS 87.449675
KHR 4041.954464
KMF 427.999907
KRW 1424.20498
KWD 0.30928
KYD 0.832076
KZT 470.376537
LAK 22583.554469
LBP 89413.172614
LKR 335.241168
LRD 180.229634
LSL 16.185017
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.365025
MAD 9.30338
MDL 17.478363
MGA 4309.999747
MKD 53.35432
MMK 2099.302342
MNT 3598.197717
MOP 8.066862
MRU 40.089865
MUR 46.470136
MVR 15.4597
MWK 1731.344578
MXN 17.241502
MYR 4.090999
MZN 63.913396
NAD 16.460447
NGN 1362.909795
NIO 36.743153
NOK 9.532825
NPR 152.463253
NZD 1.702775
OMR 0.384498
PAB 0.998491
PEN 3.384504
PGK 4.422499
PHP 60.658028
PKR 277.850313
PLN 3.72254
PYG 5953.258466
QAR 3.639801
RON 4.551203
RSD 101.729914
RUB 80.624645
RWF 1467
SAR 3.752529
SBD 8.071551
SCR 14.719926
SDG 600.497009
SEK 9.509405
SGD 1.28141
SLE 23.90005
SOS 570.610935
SRD 37.890976
STD 20697.981008
STN 21.246152
SVC 8.737014
SZL 16.444989
THB 33.163016
TJS 9.215967
TMT 3.51
TND 2.933208
TRY 47.576395
TTD 6.778882
TWD 32.280162
TZS 2647.497978
UAH 44.646663
UGX 3739.355152
UYU 40.229461
UZS 11945.000277
VES 754.21125
VND 26267.5
VUV 119.564009
WST 2.736752
XAF 568.839266
XAG 0.016266
XAU 0.00024
XCD 2.70255
XCG 1.799545
XDR 0.707453
XOF 568.839266
XPF 103.849954
YER 238.349716
ZAR 16.34779
ZMK 9001.201836
ZMW 18.896067
ZWL 321.999592
El mercado de carbono, ¿el nuevo El Dorado de la Amazonía brasileña?
El mercado de carbono, ¿el nuevo El Dorado de la Amazonía brasileña? / Foto: © AFP

El mercado de carbono, ¿el nuevo El Dorado de la Amazonía brasileña?

Con la ayuda de un tubo metálico, un operario inyecta un esqueje en la tierra en una hacienda perdida en el norte de Brasil. Da dos pasos al frente y coloca otro.

Tamaño del texto:

En la Amazonía, una joven empresa de créditos de carbono con valiosos contratos con los gigantes Google y Microsoft, y apoyada por Estados Unidos, ambiciona repetir este gesto millones de veces.

El objetivo de Mombak: replicar a escala industrial la biodiversidad de la mayor selva tropical del planeta, clave para luchar contra el cambio climático y a la vez víctima de la deforestación.

El momento no podría ser más propicio, ya que Brasil abrió la puerta grande al mercado de carbono y el sector está necesitado de recuperar credibilidad tras años de escándalos y fiascos.

- Oportunidad dorada -

"Identificamos una gran oportunidad en el mercado: ayudar a las empresas a reducir sus emisiones, que es la meta global de los próximos años", afirma el cofundador de Mombak, Gabriel Silva, en la hacienda Turmalina del estado de Pará (norte), la primera que la empresa brasileña compró para reforestar.

"Y el mejor lugar para hacerlo es la Amazonía", donde desde 2015 se esfumaron 60 millones de hectáreas, subraya.

El mercado de carbono se basa en la venta de créditos a las empresas contaminantes, que a cambio financian la reforestación. En otras palabras, compensan el CO2 que emiten con el que la naturaleza absorbe gracias a la fotosíntesis.

Pero esto ha valido críticas de "greenwashing" puesto que se reprocha a estas sociedades no concentrar sus esfuerzos en reducir sus emisiones.

Hasta ahora, además, la mayoría de estos proyectos se mostraron ineficaces, principalmente porque apostaron al monocultivo, en especial de eucaliptus, lo que da lugar a bosques que con el tiempo se enferman y fragilizan.

- Simular la naturaleza -

En esta hacienda de 3.000 hectáreas, situada en la localidad de Mae do Rio, al este de la capital estatal de Belém, se plantaron tres millones de esquejes en tan solo 18 meses, reuniendo más de 120 especies nativas.

"Lo que queremos es tratar de simular la naturaleza" para erigir una selva "resiliente" que se "autogestione durante 100 años", asegura el biólogo a cargo, Severino Ribeiro.

En primer lugar, se sembraron los árboles capaces de crecer bajo el imponente sol de Amazonía y después las especies susceptibles de desarrollarse bajo su sombra. Algunos ya se elevaron varios metros, otros apenas despuntan.

Entre los nuevos seres vivos de esta antigua zona degradada hay 300.000 ejemplares de "seis especies en peligro de extinción" que figuran en la lista roja de la organización internacional UICN, como el lapacho amarillo, según Ribeiro.

- 30 millones de árboles -

La hacienda Turmalina fue la primera de nueve que Mombak compró en Pará desde 2021.

Con ellas, pretende plantar al menos 30 millones de árboles hasta 2032 en una superficie cinco veces mayor a Manhattan.

Para financiar su proyecto contó con inversores privados y entidades como el Banco Mundial.

El gobierno de Estados Unidos anunció un crédito de 37,5 millones de dólares durante la visita del presidente Joe Biden a Amazonía en noviembre.

Con Microsoft, Google y también McLaren Racing, la empresa selló contratos por una cifra fija de toneladas y un año de entrega.

En el caso de Microsoft, son 1,5 millones de toneladas de CO2 a ser retirados, uno de los mayores acuerdos de remoción en el mundo, según Mombak.

Los montos de estos contratos no fueron divulgados, pero Mombak defiende importes altos: estos proyectos necesitan "capital intensivo" por lo que solo pueden existir en un "escenario de precios elevados".

Mientras, el proyecto debe ser definitivamente validado según la nueva metodología de Verra, una de las principales certificadoras privadas de créditos de carbono, que tuvo que reforzar sus estándares para hacerlos más creíbles.

Estudios independientes mostraron que los proyectos validados por sus antiguos métodos no recuperaban nada o solo un poco de carbono, respecto a lo prometido.

- La tierra, cuestión sensible -

Aunque "prudente" ante la juventud de Mombak, la profesora Lise Vieira da Costa, del Instituto de Ciencias Jurídicas de la Universidad Federal de Pará, ve aspectos alentadores.

"El hecho de que apueste a una reforestación biodiversa es positivo porque la gran preocupación ante este tipo de proyectos hasta ahora en Amazonía era que se basaban en el monocultivo", corrobora.

"Otro punto es que adquiere la titularidad de las áreas, y eso indica una tendencia a tener menos conflictos con las comunidades".

La propiedad de la tierra es uno de los grandes desafíos en la Amazonía, puesto que existe un limbo legal del que se aprovechan agricultores, ganaderos o simples especuladores.

Esto genera conflictos con las comunidades locales, especialmente con pueblos indígenas que dependen de los recursos naturales para sobrevivir.

Y con el mercado de créditos de carbono, también hay antecedentes, con varios casos denunciados ante la justicia de Pará por apropiación indebida de tierras.

- Alerta para la población local -

"Por ahora solo trabajamos con áreas particulares de terratenientes. Por lo general llevan décadas instalados y es más fácil verificar la documentación", defiende Silva.

Sin embargo, admite el interés de Mombak en participar en la primera licitación del gobierno de Pará para reforestar una área pública degradada de más de 10.000 hectáreas en el sudeste del estado.

"Brasil no cumplirá sus metas de reducción de emisiones reduciendo solo la deforestación. Precisa restaurar áreas y hacer concesiones" de tierras, afirmó el gobernador, Helder Barbalho, que se prepara para acoger en noviembre la COP30 de la ONU en Belém.

Pero algunas voces advierten del peligro de que esta nueva política de concesión de tierras cause un detrimento mayor a las poblaciones locales.

"Lo que sería justo es que los recursos para reforestación se destinaran a los pueblos de Amazonía. Ellos tienen el conocimiento para hacerlo y necesitan apoyo", defiende el especialista en Ciencias Forestales Carlos Augusto Pantoja.

"Si el capital es el gran responsable de la crisis climática, difícilmente será éste quien la resuelva", sostiene.

C.Rojas--TFWP