The Fort Worth Press - "Hasta lo último": el trauma de un voluntario por encontrar a sus familiares sepultados en Venezuela

USD -
AED 3.672496
AFN 64.000202
ALL 80.906293
AMD 358.057859
ANG 1.789785
AOA 918.00003
ARS 1550.781701
AUD 1.431854
AWG 1.8025
AZN 1.705836
BAM 1.740036
BBD 2.003559
BDT 123.852313
BGN 1.747831
BHD 0.375489
BIF 2986.971974
BMD 1
BND 1.274158
BOB 12.010284
BRL 5.488702
BSD 0.994627
BTN 94.291535
BWP 13.758962
BYN 2.955771
BYR 19600
BZD 2.000463
CAD 1.396899
CDF 2312.501901
CHF 0.81723
CLF 0.024951
CLP 981.999904
CNY 6.680903
CNH 6.67941
COP 3247.87
CRC 451.369275
CUC 1
CUP 23.871582
CVE 98.090062
CZK 21.67665
DJF 177.122067
DKK 6.654245
DOP 59.93942
DZD 135.789296
EGP 55.342098
ERN 15
ETB 163.249788
EUR 0.890299
FJD 2.24775
FKP 0.745268
GBP 0.743006
GEL 2.598106
GGP 0.745268
GHS 11.593068
GIP 0.745268
GMD 73.999861
GNF 8810.408095
GTQ 7.60417
GYD 208.500872
HKD 7.845765
HNL 26.733444
HRK 6.76901
HTG 130.391459
HUF 324.5335
IDR 18139.8
ILS 3.165515
IMP 0.745268
INR 94.836702
IQD 1507.908268
IRR 1883408.50203
ISK 121.259715
JEP 0.745268
JMD 157.767152
JOD 0.709041
JPY 158.058501
KES 129.940004
KGS 87.449898
KHR 4062.751587
KMF 440.999851
KPW 899.999961
KRW 1340.964993
KWD 0.311199
KYD 0.8289
KZT 450.213523
LAK 22401.124415
LBP 89543.21849
LKR 330.928532
LRD 169.096028
LSL 16.579341
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.382657
MAD 9.775113
MDL 17.99331
MGA 4515.451812
MKD 54.771175
MMK 2099.52083
MNT 3598.087189
MOP 8.038145
MRU 40.373975
MUR 47.059726
MVR 15.455022
MWK 1724.696212
MXN 18.767501
MYR 4.070804
MZN 63.909942
NAD 16.579341
NGN 1343.380255
NIO 36.606575
NOK 9.264765
NPR 150.864442
NZD 1.78471
OMR 0.384492
PAB 0.994823
PEN 3.447319
PGK 4.462633
PHP 63.460053
PKR 275.144822
PLN 3.92885
PYG 5942.170819
QAR 3.625947
RON 4.755101
RSD 104.748008
RUB 81.67462
RWF 1471.080115
SAR 3.762939
SBD 8.051718
SCR 13.890446
SDG 601.510318
SEK 9.75791
SGD 1.279675
SHP 0.745545
SLE 22.910099
SLL 20969.504398
SOS 568.442122
SRD 37.542004
STD 20697.981008
STN 21.797153
SVC 8.703542
SYP 13001.999685
SZL 16.563773
THB 33.713498
TJS 9.14122
TMT 3.51
TND 2.972103
TOP 2.40776
TRY 50.019603
TTD 6.742932
TWD 32.837496
TZS 2646.995027
UAH 45.412048
UGX 4202.39832
UYU 39.987723
UZS 11861.722948
VES 890.036599
VND 25736
VUV 119.472328
WST 2.779309
XAF 583.99803
XAG 0.019433
XAU 0.000249574164
XCD 2.70255
XCG 1.79257
XDR 0.707052
XOF 583.99803
XPF 106.091876
YER 236.174961
ZAR 16.558398
ZMK 9001.196279
ZMW 20.156742
ZWL 321.999592
SSP 5745.96484
MXV 2.112498
"Hasta lo último": el trauma de un voluntario por encontrar a sus familiares sepultados en Venezuela
"Hasta lo último": el trauma de un voluntario por encontrar a sus familiares sepultados en Venezuela / Foto: © AFP

"Hasta lo último": el trauma de un voluntario por encontrar a sus familiares sepultados en Venezuela

Miguel Báez se infiltra por un estrecho túnel entre las ruinas de los terremotos en Venezuela. Lo mueve la desesperación por encontrar los restos de los suyos, y, en el trayecto, arrastra el trauma de ver cadáveres, cuerpos desmembrados... y hasta temer su propia muerte.

Tamaño del texto:

"Yo quiero estar acá hasta lo último" por "la incertidumbre de que no sé si vivieron o no están, o por lo menos conseguir(los) para darles una sepultura como se merecen", dice este hombre delgado, de piel morena y mirada apagada.

Usa casco azul y camiseta negra sucia del polvo que levanta una retroexcavadora a pocos metros. Camina ágil sobre ladeadas placas de hormigón hasta un agujero de donde voluntarios como él sacan baldes llenos de escombros.

Este comerciante de 32 años asumió un imprevisto papel de rescatista sin formación alguna desde que el doble sismo del 24 de junio golpeó el costero estado La Guaira. Es uno de los miles de voluntarios que se activaron en la tragedia ante una respuesta oficial lenta e insuficiente.

Báez cree que su madre Solangel, su hermano Héctor y su sobrina Susej quedaron atrapados en un complejo de viviendas públicas de 12 plantas, en el sector de Caraballeda. El voluntario también difundió sin éxito mensajes con las imágenes de sus rostros, la palabra "desaparecidos" y números de contacto.

Perros buscadores olfatearon el área, socorristas de Brasil, Estados Unidos, México, Honduras y otros países entraron con sensores... Sin señales vitales, Báez perdió al décimo día la esperanza de encontrar a sus familiares vivos.

Ha visto "personas con vida, gente ayudando", así como "varios cuerpos en descomposición". "Estás tratando de luchar, exponerte, rescatar, y en eso te encuentras con personas fallecidas", cuenta.

Cuando se separa del desastre, la muerte lo persigue en su imaginación: "El cansancio, el estrés te lleva a eso".

"Viene siendo como un trauma, es psicológico", reconoce.

- "Derrumbado" -

Una imagen de Jesucristo recibe a los socorristas en la entrada hecha añicos de dos torres conocidas como OPP 33. Los edificios son ahora un milhojas de techos y suelos con hedor a putrefacción.

Báez rescató de su apartamento 101 un retazo de cuadro. Recuperó la guitarra de Héctor, de 28 años, y la viola de Susej, de 10. Ambos eran músicos.

Todavía no dan con sus cuerpos casi tres semanas después de la tragedia que deja unos 4.500 muertos.

Hace tres noches, rescatistas hallaron los restos de una menor. "Obviamente nos paramos (levantamos) desesperados corriendo" porque podía ser su sobrina, hija de su hermana Jesurimar. "La infante estaba de las rodillas hacia arriba, estaba aplastada, se le veía lo que era el tronco. Se vio cómo estaba vestida... No era", dice.

El mayor de cinco hermanos evita que lo vean "derrumbado". Se aleja un poco del perímetro para "tratar de desahogarse" y no usa redes sociales.

Desde el primer día del desastre, su rutina consiste en dormir algunas horas y despertar "pensando en qué sucedió, quién trabajó anoche, qué cuerpo encontraron".

Báez avanza por la parte trasera de las ruinas, sube al sexto piso y llega hasta un boquete de menos de un metro de diámetro, abierto a fuerza de mandarrias y esmeriles prestados.

Él mismo grabó un video con su celular en las entrañas del edificio, adonde ha bajado varias veces: hombres serpentean entre placas sostenidas con delgados pedazos de escombros. El espacio es tan estrecho que solo pueden avanzar boca abajo.

Allí lo agarró una de los más de mil movimientos telúricos posteriores que sacuden Venezuela. "Se dio una réplica y estábamos en el piso 2, dirigiéndonos hacia el piso 1" cuando "cedió" la estructura, rememora. "Tuvimos que salir porque si no, bueno...", comenta sin terminar la frase.

"Dios nos guardó", asegura.

- "Sin nada" -

Báez viajaba en autobús por la cercana Maiquetía, donde está el aeropuerto internacional parcialmente cerrado, cuando sintió los terremotos consecutivos de magnitud 7,2 y 7,5.

Llegó de noche hasta los restos de lo que fue su hogar durante 13 años. Recuerda "gente corriendo, gritando en desespero" entre una nube de polvo.

Desde entonces, "quedamos sin nada, no tenemos rumbo", lamenta. Pernocta en carpas donadas junto a otros familiares.

Maquinaria pesada remueve escombros, así como olores y moscas. Sabe que está expuesto a enfermedades: "Cuando comes hay infecciones, moscas que se paran en la comida, se paran en el cadáver".

Un cielo gris acecha La Guaira y Báez se resguarda en su campamento. La lluvia frena las labores de búsqueda.

En su celular revisa fotos de momentos con su madre Solangel, de 48 años: día de las madres, salidas familiares. Se le aguan los ojos.

"Ya no nos quedan prácticamente lágrimas para poder expresar y sentir lo que sentimos", explica.

P.Navarro--TFWP