The Fort Worth Press - Los exiliados vuelven para reconstruir Daraya, ciudad emblemática de la revolución siria

USD -
AED 3.672499
AFN 63.000238
ALL 83.169003
AMD 376.6209
ANG 1.790083
AOA 917.000092
ARS 1368.052397
AUD 1.451716
AWG 1.8025
AZN 1.69793
BAM 1.695271
BBD 2.011918
BDT 122.564316
BGN 1.709309
BHD 0.376989
BIF 2967.20061
BMD 1
BND 1.283718
BOB 6.917863
BRL 5.237198
BSD 0.998895
BTN 94.130496
BWP 13.733504
BYN 2.999805
BYR 19600
BZD 2.009058
CAD 1.38535
CDF 2285.509878
CHF 0.794702
CLF 0.023516
CLP 928.540171
CNY 6.91145
CNH 6.91897
COP 3689.09
CRC 463.12669
CUC 1
CUP 26.5
CVE 95.576763
CZK 21.245955
DJF 177.883719
DKK 6.477905
DOP 60.224672
DZD 133.026736
EGP 52.70043
ERN 15
ETB 154.382647
EUR 0.866896
FJD 2.257398
FKP 0.747836
GBP 0.749905
GEL 2.695064
GGP 0.747836
GHS 10.920706
GIP 0.747836
GMD 73.501546
GNF 8757.194369
GTQ 7.641634
GYD 208.983427
HKD 7.82568
HNL 26.524801
HRK 6.531698
HTG 130.816171
HUF 336.210143
IDR 16931.95
ILS 3.124096
IMP 0.747836
INR 94.16635
IQD 1308.600776
IRR 1313300.000453
ISK 124.339829
JEP 0.747836
JMD 156.993954
JOD 0.708981
JPY 159.669885
KES 129.709928
KGS 87.449854
KHR 4000.242702
KMF 426.999823
KPW 900.057798
KRW 1509.249757
KWD 0.30721
KYD 0.83247
KZT 481.23605
LAK 21576.267146
LBP 89453.008863
LKR 314.161267
LRD 183.30119
LSL 17.089302
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.378746
MAD 9.32633
MDL 17.545669
MGA 4163.217544
MKD 53.427703
MMK 2099.983779
MNT 3583.827699
MOP 8.049494
MRU 39.846405
MUR 46.630413
MVR 15.459802
MWK 1732.116931
MXN 17.91723
MYR 3.999878
MZN 63.910338
NAD 17.089302
NGN 1384.759801
NIO 36.760627
NOK 9.697715
NPR 150.60914
NZD 1.735915
OMR 0.384501
PAB 0.998891
PEN 3.457024
PGK 4.316622
PHP 60.219872
PKR 278.822545
PLN 3.706645
PYG 6539.1033
QAR 3.642258
RON 4.417598
RSD 101.817979
RUB 81.375355
RWF 1458.729712
SAR 3.751912
SBD 8.041975
SCR 13.744945
SDG 601.00022
SEK 9.427865
SGD 1.28598
SHP 0.750259
SLE 24.549949
SLL 20969.510825
SOS 570.871346
SRD 37.562019
STD 20697.981008
STN 21.236391
SVC 8.740763
SYP 111.44287
SZL 17.084534
THB 32.979571
TJS 9.559625
TMT 3.51
TND 2.939203
TOP 2.40776
TRY 44.4593
TTD 6.780072
TWD 31.945008
TZS 2572.214879
UAH 43.832448
UGX 3715.935095
UYU 40.496498
UZS 12167.15207
VES 466.018145
VND 26351
VUV 119.023334
WST 2.74953
XAF 568.580406
XAG 0.014521
XAU 0.000227
XCD 2.70255
XCG 1.800334
XDR 0.707132
XOF 568.580406
XPF 103.373552
YER 238.650021
ZAR 17.09465
ZMK 9001.256834
ZMW 18.754849
ZWL 321.999592
Los exiliados vuelven para reconstruir Daraya, ciudad emblemática de la revolución siria
Los exiliados vuelven para reconstruir Daraya, ciudad emblemática de la revolución siria / Foto: © AFP

Los exiliados vuelven para reconstruir Daraya, ciudad emblemática de la revolución siria

Como un fantasma nocturno, el artista Bilal Shorba, conocido como el Banksy sirio, se deslizaba antaño entre las ruinas de Daraya para pintar sus grafitis, rezando para que los pistoleros del régimen no lo mataran. Años después, no sale de su asombro: su obra ha sobrevivido a la devastación que sufrió la ciudad durante la guerra civil.

Tamaño del texto:

A su regreso del exilio, este rebelde se llevó la alegría de ver que algunos de sus grafitis escaparon a la destrucción en esta localidad de la periferia de Damasco, una de las primeras en sumarse a la rebelión contra el poder en 2011.

Uno de ellos, con impactos de bala, evoca la trágica evolución de la revolución siria: una mujer con traje de novia, violín en mano, encabeza la danza, seguida de un soldado, de un rebelde, y de un yihadista armado de un kaláshnikov.

Es "una victoria", dice Bilal Shorba, de 31 años.

"Pese a la entrada del régimen en la región, pese a nuestro exilio, estos grafitis han permanecido y el régimen se ha ido".

Y es que Daraya tiene un capítulo especial en la revolución siria.

Fue aquí, en marzo de 2011, donde los manifestantes regalaron flores a los soldados. Aquí también las fuerzas de Bashar al Asad perpetraron en agosto de 2012 su peor campaña de ejecuciones sumarias. Asediada luego durante años, Daraya fue la única ciudad siria que se vació completamente de su población.

Durante tres años, de 2016 a 2019, no vivió aquí ni uno de los 250.000 habitantes que había antes de la guerra, obligados a partir a Europa o a los países vecinos durante la gran oleada migratoria de 2015. Otros se refugiaron en Damasco, a siete kilómetros de distancia.

Con una pequeña maleta, en la que metió "ropa para dos o tres días, lápices de colores, un cuaderno de dibujo y un ejemplar de Los miserables" en árabe, Bilal Shorba, oriundo de Damasco, vino a Daraya en 2013 para apoyar arma en mano a los rebeldes.

Aquí estuvo durante tres años, sometido al implacable asedio, bajo los bombardeos terrestre y aéreos y sobreviviendo a base de hierbas silvestres. Obligado, como miles de combatientes, a evacuar Daraya en dirección de la zona rebelde del noroeste de Siria en agosto de 2016, pudo huir a Turquía.

Años después ha podido regresar con el propósito de dibujar nuevos murales y "borrar" las reliquias del pasado y los retratos a la gloria del clan Asad, que gobernó Siria de forma represiva durante más de medio siglo.

- Regresar pese a la devastación -

Bilal Shorba es uno de los miles de exiliados que regresaron a Daraya tras la caída de Bashar al Asad el 8 de diciembre de 2024, y la llegada al poder del grupo islamista sirio Hayat Tahrir al Sham (HTS) y de su líder, el ahora presidente Ahmed al Sharaa.

Médicos, ingenieros, profesores, obreros y agricultores han venido del extranjero cargados de nuevas competencias, conocedores de la libertad y con esa determinación tan propia de los habitantes de Daraya, que estuvieron en la vanguardia de la revolución de 2011.

Pero, ¿cómo volver con su familia a una ciudad donde el 65% de los edificios están totalmente destruidos, el 21% requieren renovación y el 14% tienen daños, tal como estimaba en abril la asociación de ingenieros siroestadounidense?

Hussam Lahham, exiliado desde 2016 en Idlib, en el noroeste, no se hizo la pregunta.

Fue uno de los últimos en irse de la ciudad rebelde, tras ejercer primero como motor de la sociedad civil, recopilando víveres, y luego como combatiente y comandante.

Lahham ha sido de los primeros en volver. Porque había que reconstruir Daraya, "en nombre de los sacrificios consentidos para recuperar su libertad, como la de toda Siria", explica.

Ahora voluntario en la administración civil, pelea para conseguir fondos para la reconstrucción.

Recorriendo la ciudad, el panorama es diverso: en algunos barrios hay obreros en los tejados, restaurando fachadas, pero en otros no hay más que edificios reventados, redes eléctricas inutilizadas y barrios desiertos.

Las infraestructuras sanitarias resultaron especialmente dañadas: los cuatro hospitales de la localidad están fuera de servicio.

Muchos profesionales de la salud emigraron durante la guerra a Egipto, Jordania, Turquía o Alemania, y la mayoría no han regresado.

Sólo un equipo de Médicos Sin Fronteras garantiza una atención hasta final de año. "La gente se animará a venir si se facilita atención médica", incide Hussam Lahham, de 35 años.

- Servir al país -

El doctor Hussam Jamus no reconoció la ciudad cuando volvió.

"Sabía que estaba destruida, pero no hasta este punto", dice este otorrinolaringólogo de 55 años, que se marchó a fines de 2012, cuando comenzó el asedio.

Durante su exilio de diez años en Jordania, Hussam Jamus perdió a sus pacientes, que llegaron a ser miles, así como el derecho de ejercer en su país de acogida. Pero lejos de resignarse, decidió trabajar como voluntario en una asociación caritativa, y luego en un hospital de la Media Luna Roja emiratí. Allí aprovechó para formarse en medicina estética.

En cuanto le fue posible, regresó -"felicísimo de volver, como si viviera de nuevo", dice.

En el muro de entrada, acribillado de balas, en la calle de la Revolución, puso su placa con su nombre en letras grandes.

En cuestión de semanas recibió a cientos de pacientes; niños con inflamaciones de amígdalas, y ex detenidos con "los tímpanos perforados o la nariz rota por los golpes".

"Al igual que atendí a mis conciudadanos refugiados en Jordania, hoy día sigo atendiéndolos en mi país", dice luciendo sus diplomas sirio y jordano.

La misma ambición anima al equipo de Enab Baladi, un medio surgido al inicio de la contienda en Daraya, bajo el impulso de una veintena de estudiantes comprometidos con la revuelta. Cuatro de ellos murieron en los primeros años de la guerra.

Exiliados en Turquía y Alemania, los jóvenes periodistas se perfeccionaron gracias a los grandes medios internacionales. Su portal web, lanzado como un diario local, se ha convertido en uno de los principales medios independientes de Siria.

La redacción refleja la imagen de un país múltiple, con colaboradores alauitas, cristianos, kurdos, drusos, sunitas, y no duda en tratar temas sensibles o en criticar a las nuevas autoridades islamistas, al hilo por ejemplo de los enfrentamientos ocurridos en julio en la zona de Sueida, bastión de la minoría drusa.

Ante las ruinas de la casa de donde salió el número cero, uno de los fundadores, Ammar Ziadeh, de 35 años, espera ahora que "los medios independientes puedan mantener un espacio de libertad" en la nueva Siria.

- Reconstruyendo las escuelas -

Una nueva Siria en la que los niños de Mohammed Nakkash puedan sentirse en casa.

Omar, de seis años, y Hamza, de ocho, nacieron en Turquía, donde su padre, ex militar, se refugió después de desertar en 2012 y "enterrar a ocho amigos" con sus propias manos.

En su país de acogida, los niños sufrieron racismo, y él mismo fue explotado por un jefe que no le pagó, afirma este hombre de 31 años que trabaja actualmente de carpintero con su padre.

"Cuando cayó el régimen (...) ya no había más razones para permanecer allí", asevera.

El regreso ha sido duro. "Falta agua potable, electricidad, condiciones de higiene decentes".

Alejados hasta hace poco de su cultura de origen, los niños han tenido que reaprender todo, después de haber estudiado en Turquía en caracteres latinos.

Ignorados por sus compañeros de clase turcos, tenían problemas "para interactuar con mis padres y hermanos", cuenta Mohammed Nakkash, que los llevó incluso a un médico preocupado de que fueran autistas.

Los niños nacidos durante el exilio turco de sus padres "tienen dificultades en árabe, que hablan pero sin saber escribirlo, lo que nos obliga a organizar cursos casi de alfabetización en árabe", explica bajo anonimato un responsable educativo.

La tarea en este sector es difícil, ya que en las 17 escuelas de la ciudad (frente a 24 antes de la guerra), faltan equipamientos y profesores de matemáticas, ciencias e inglés.

Daraya cuenta ahora unos 200.000 habitantes, según las autoridades locales.

"Cada día recibimos a vecinos que vuelven, que han encontrado su casa en ruinas, y nos piden un refugio o ayuda para la reconstrucción", explica el presidente de la municipalidad, Mohammed Jaanina.

Si bien, para reconstruir su casa, hay que mostrar un título de propiedad, en muchos casos perdido durante el exilio.

- Una tumba para los muertos -

Antes de abandonar Daraya en 2016, y temiendo que las tumbas del cementerio fueran profanadas por el ejército, los combatientes y activistas retiraron las lápidas no sin antes documentarlas, según explican a AFP los últimos testigos, entre ellos Bilal Shorba y Hussam Lahham.

A su regreso, y gracias a las fotos conservadas, pudieron recolocar en su sitio las lápidas. En total, 421 con los nombres y las fechas de deceso de los habitantes de la ciudad muertos entre 2012 y 2016.

Delante, en otro espacio, están los cuerpos de las víctimas desconocidas, asesinadas por las fuerzas gubernamentales y las milicias aliadas en agosto de 2012, que en cuestión de 72 horas ejecutaron a 700 personas.

Visitando el "cementerio de los mártires", Amneh Khoulani se siente conmovida en este día de otoño.

"Lucho por que mis hermanos tengan una tumba", dice aguantando las lágrimas esta mujer de 51 años, que vive entre Siria y Reino Unido.

Durante el conflicto, tres de sus hermanos fueron detenidos y ejecutados. Sus cuerpos nunca fueron hallados.

La foto de uno de ellos apareció en el llamado dosier César, que contenía imágenes de miles de desaparecidos en los centros de detención y tortura del régimen de Al Asad.

"Hay un gran sufrimiento en Daraya. Muchos no saben dónde se encuentran sus hijos", dijo Khoulani, miembro de la Comisión Nacional de Desaparecidos, que en dos ocasiones habló en el Consejo de Seguridad de la ONU pidiendo justicia.

En un muro del cementerio, Bilal Shorba ha pintado un fresco muy simbólico.

Sobre un azul cielo, una niña coge una rosa en memoria de su padre, y a falta de tumba, se pregunta dónde ponerla.

W.Lane--TFWP