The Fort Worth Press - En el Ártico, una puerta aún entreabierta entre Rusia y Europa

USD -
AED 3.672498
AFN 64.999835
ALL 81.982977
AMD 362.192117
ANG 1.790365
AOA 918.000318
ARS 1517.537496
AUD 1.440185
AWG 1.8
AZN 1.700361
BAM 1.749507
BBD 2.015019
BDT 123.35519
BGN 1.683441
BHD 0.377671
BIF 3000.791659
BMD 1
BND 1.282667
BOB 11.949925
BRL 5.0149
BSD 1.000443
BTN 96.773876
BWP 13.820371
BYN 3.062335
BYR 19600
BZD 2.012049
CAD 1.426025
CDF 2314.999714
CHF 0.833601
CLF 0.024796
CLP 979.109831
CNY 6.70455
CNH 6.704375
COP 3246.37
CRC 455.852689
CUC 1
CUP 24.010877
CVE 98.634512
CZK 21.8124
DJF 178.154673
DKK 6.68107
DOP 60.532601
DZD 134.561013
EGP 52.397798
ERN 15
ETB 163.413408
EUR 0.89393
FJD 2.253796
FKP 0.756809
GBP 0.757175
GEL 2.59503
GGP 0.756809
GHS 11.810379
GIP 0.756809
GMD 73.999555
GNF 8801.205816
GTQ 7.648201
GYD 209.311167
HKD 7.84761
HNL 26.853682
HRK 6.7412
HTG 131.003976
HUF 327.255503
IDR 17948
ILS 3.076899
IMP 0.756809
INR 96.8306
IQD 1515.68552
IRR 1732150.000211
ISK 122.460032
JEP 0.756809
JMD 158.929793
JOD 0.709015
JPY 158.276964
KES 129.930251
KGS 87.450109
KHR 4071.865929
KMF 440.000284
KPW 900.000318
KRW 1343.629763
KWD 0.31086
KYD 0.833695
KZT 450.986443
LAK 22482.925804
LBP 89588.832782
LKR 331.11789
LRD 171.077407
LSL 16.697677
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.431616
MAD 9.969542
MDL 17.893131
MGA 4467.244826
MKD 55.084935
MMK 2099.765857
MNT 3595.748979
MOP 8.086572
MRU 39.937025
MUR 47.520299
MVR 15.41036
MWK 1734.762793
MXN 18.012039
MYR 4.091984
MZN 63.909942
NAD 16.697677
NGN 1329.820367
NIO 36.818706
NOK 9.58006
NPR 154.837844
NZD 1.78924
OMR 0.384502
PAB 1.000434
PEN 3.441332
PGK 4.534334
PHP 63.060503
PKR 277.046363
PLN 3.91087
PYG 5758.066392
QAR 3.646805
RON 4.776797
RSD 104.919002
RUB 85.349196
RWF 1477.66154
SAR 3.752339
SBD 8.000512
SCR 13.81628
SDG 601.499968
SEK 10.006345
SGD 1.28196
SHP 0.756573
SLE 24.670253
SLL 20969.491881
SOS 571.783828
SRD 37.871009
STD 20697.981008
STN 21.915995
SVC 8.753796
SYP 13002.000254
SZL 16.692832
THB 33.680497
TJS 9.219037
TMT 3.51
TND 2.99182
TOP 2.40776
TRY 49.215601
TTD 6.795747
TWD 31.973027
TZS 2639.999597
UAH 44.936959
UGX 4096.93088
UYU 40.119329
UZS 11820.21889
VES 873.63875
VND 25899.5
VUV 120.100619
WST 2.770789
XAF 586.379836
XAG 0.016988
XAU 0.000242441287
XCD 2.70255
XCG 1.803007
XDR 0.707052
XOF 586.379836
XPF 106.681218
YER 236.20529
ZAR 16.64968
ZMK 9001.186468
ZMW 19.919225
ZWL 321.999592
SSP 5751.632701
MXV 2.035349
En el Ártico, una puerta aún entreabierta entre Rusia y Europa
En el Ártico, una puerta aún entreabierta entre Rusia y Europa / Foto: © AFP

En el Ártico, una puerta aún entreabierta entre Rusia y Europa

Con el fusil de asalto cerca y los largavistas apuntando hacia la orilla rusa, surcan el agua a toda velocidad. En el río Pasvikelva, soldados noruegos vigilan la frontera más septentrional de la OTAN, la única aún oficialmente abierta entre Rusia y Europa.

Tamaño del texto:

La onda de choque llegó al Ártico. La guerra en Ucrania cambió la vida en esta región dividida entre una rusofilia histórica, una economía dependiente de los intercambios transfronterizos con el poderoso vecino y una vigilancia necesaria frente a las amenazas híbridas.

En cada margen del río se elevan miradores por encima de las copas de pinos y abedules.

"Cuando llegué aquí a principios de los años 2000, jugábamos al fútbol con los guardias fronterizos rusos", recuerda el sargento Lars Erik Gausen, sentado en el borde de un barco neumático.

Ahora, se observan, se vigilan, apenas se saludan.

En barco, en 4x4, a pie o en moto de nieve, hombres y mujeres de la compañía del Pasvikelva patrulla el río que corre sobre la mitad de los 198 kilómetros de frontera entre Noruega y Rusia.

Fue cruzando su superficie congelada que un presunto desertor del grupo paramilitar ruso Wagner que combatió en Ucrania, Andréiï Medvedev, se fugó para pedir asilo en Noruega en enero.

Una evasión rocambolesca, según su relato, a través de alambradas de púa y bajo las balas de los guardia rusos que se lanzaron con perros detrás de él.

- "Despertador brutal" -

Noruega es el único vecino europeo de Rusia que nunca estuvo en guerra con ella.

"El conflicto en Ucrania fue un despertador brutal para muchos", explica el teniente general Yngve Odlo, jefe del mando operativo noruego. Pero "la actividad (militar) en el Gran Norte es más bien estable".

Hecho poco común, las fuerzas noruegas serían actualmente más numerosas que las tropas rusas en la región fronteriza.

Habitualmente estacionadas cerca, la 200ª brigada de fusileros motorizados y la 61ª brigada de infantería de marina fueron de las primeras en ser enviadas a Ucrania, donde perdieron miles de soldados.

"Seguimos sus actividades y tenemos una buena visión de lo que hacen, pero que haya 1.000 o 10.000 soldados no cambia las cosas", agrega Odlo.

Porque del otro lado de la frontera la península de Kola alberga también la temible flota del Norte y la concentración de armas nucleares más grande del mundo.

A pesar del regreso de la guerra en el continente, Noruega -que siempre ha tenido una diplomacia pragmática- es el último país occidental en mantener su frontera abierta, al menos en los papeles.

El puesto fronterizo de Storskog, a 15 km de la ciudad portuaria de Kirkenes, es el único punto de entrada terrestre para los rusos en el reino escandinavo y el espacio Schengen.

La frontera no está "abierta del todo", precisa Gøran Johansen Stenseth, jefe de la unidad de policía a cargo de controlarla.

De facto, el gobierno noruego ha dejado de entregar visas turísticas a los rusos y cerró su consulado en la vecina ciudad rusa de Murmansk. Los residentes en zonas fronterizas, exentos de visados en virtud de un acuerdo bilateral, vieron cómo sus documentos vencieron tras no haberlos renovado durante la pandemida de covid.

Los cruces de fronteras se volvieron raros y cayeron a 5.600 en junio contra 20.000 a 30.000 por mes hace unos años. En la mayoría de los casos se trata de personas con la doble nacionalidad y pescadores.

- Compartir el bacalao -

Ese día, un autocar de pescadores rusos estaciona delante de la barrera. Mientras sus pasajeros descienden para la inspección de sus equipajes, un perro de la aduana huele el interior del vehículo.

Si bien el resto de Europa ha cerrado sus puertos, Noruega recibe aún barcos pesqueros rusos.

El gobierno noruego justifica esta excepción a las sanciones en la importancia de preservar un precioso acuerdo bilateral que permite administrar de manera conjunta en el mar de Barents el stock de bacalao más grande del mundo.

Sobrevolada de manera permanente por gaviotas chillonas, Kirkenes es uno de los tres puertos noruegos en los que los rusos están autorizados a desembarcar sus capturas.

Esto provoca preocupación en un país que se ha convertido en el principal proveedor de gas natural de Europa a través de una vasta red de gasoductos submarinos vulnerable como lo demostró la explosión de Nord Stream en el vecino mar Báltico.

Según un documental conjunto de los canales públicos noruegos difundido en abril, Rusia utiliza varias decenas de navíos militares y civiles en el norte de Europa para vigilar posibles acciones de sabotaje.

Equipos de radio de la era soviética habrían sido descubiertos en compartimentos cerrados a llave durante inspecciones de pesqueros rusos.

En enero, dos marinos fueron multados tras haber desembarcado en Kirkenes con vestimentas que parecían uniformes militares. Un episodio que reavivó el fantasma de los "hombrecitos verdes" aparecidos, armados y sin insignia, en Crimea antes de que Rusia anexionase ese territorio en 2014.

- "Son de los nuestros" -

En una colina de la ciudad, un monumento erigido en honor del Ejército Rojo fue nuevamente decorado con una corona de flores con los colores de la bandera rusa.

Al final de la Segunda Guerra Mundial, esta región fue, junto con la isla danesa de Bornholm, el único territorio europeo donde las tropas soviéticas se retiraron de manera voluntaria tras haberlas liberado de los nazis.

En Kirkenes muchas carteles en la calle están redactados en cirílico, una señales de los vínculos transfronterizos tradicionalmente estrechos.

En la planta baja de la alcaldía, un león noruego baila con un oso ruso, en una estatua destinada a celebrar la amistad entre los dos países.

"No sé cuánto tiempo vamos a dejarla aquí", afirma la alcaldesa.

Desde su oficina, Lena Norum Bergeng tiene una vista directa sobre el consulado de Rusia, un imponente edificio color amarillo con ventanas protegidas por gruesos barrotes, frente al cual cuelgan de los árboles corazones con los colores de Ucrania.

Sobre un total de unas 10.000 personas registradas en el municipio, cerca de 400 son de nacionalidad rusa.

"Son de los nuestros", insiste la alcaldesa laborista.

La invasión de Ucrania en febrero de 2022 hundió a la población en el estupor y la incredulidad primero, y en la tristeza después, afirma.

La propia alcaldesa, a pesar de estar del mismo lado que el gobierno en Oslo, criticó en principio los suministros de armas a Ucrania. Luego, lo aceptó.

- Golpe duro para la economía -

Sin haber tenido tiempo para recuperarse tras la pandemia de covid-19, la economía local de Kirkenes, muy enfocada en Rusia, sufre muchísimo la caída del tráfico transfronterizo.

El principal empleador privado, el grupo Kimek, que vivía esencialmente del mantenimiento de los buques rusos, ya no está autorizado a hacerlo a raíz de las sanciones.

La empresa acaba de anunciar un primera ronda de 20 despidos, de un total de 86.

"Todo el mundo está furioso", dice Kim Rune Lydersen, joven padre de 36 años. "No empezamos esta guerra con Putin. Entendemos que hagan falta sanciones. Pero entonces que el gobierno nos ayude", agrega.

Oslo lo ha hecho y desembolsó 105 millones de coronas (10,35 millones de dólares, o 9,3 millones de euros).

Pero el temor en Kirkenes es que los jóvenes partan a medida que los empleos calificados desaparecen. El mantenimiento de una fuerte presencia en la región es una cuestión de soberanía frente a un vecino imprevisible.

Antes del covid y la guerra, los rusos venían a comprar pañales, café instantáneo, mermeladas y otros bienes de consumo. Los noruegos iban con sus autos a llenar el tanque de combustible a Nikel, del otro lado de la frontera.

Ahora, los pasillos de Spar Kjøp, una tienda que ofrece grandes descuentos y tiene sus carteles escritos en noruego y ruso, están casi vacíos.

"Hay muy, muy pocos rusos que vienen a hacer sus compras", afirma la gerenta Ann Kristin Emmanuelsen.

Entre el corazón y su billetera, Emmanuelsen tiene sentimientos opuestos ante las sanciones.

"Teníamos una relación tan bella con Rusia. Me parece verdaderamente una pena (...) complicarles tanto la vida para que vengan ", dice la chispeante comerciante.

En Barentssekretariat, organización consagrada a la cooperación transfronteriza, los proyectos están paralizados, ya que es imposible trabajar con las universidades y otras instancias estatales rusas.

Para Marit Egholm Jacobsen, responsable de manera interina, se necesitará "al menos" una generación para recuperar la relación armoniosa perdida entre los dos lados de la frontera.

D.Ford--TFWP