The Fort Worth Press - Fort McKay: donde el bosque boreal de Canadá dio paso a las arenas bituminosas

USD -
AED 3.672502
AFN 65.502857
ALL 80.949968
AMD 365.176822
AOA 916.999893
ARS 1496.497496
AUD 1.418379
AWG 1.8
AZN 1.695715
BAM 1.696065
BBD 2.011013
BDT 123.601644
BHD 0.376534
BIF 2983.852785
BMD 1
BND 1.281197
BOB 12.126888
BRL 5.128398
BSD 0.998482
BTN 95.290251
BWP 13.577592
BYN 2.942809
BYR 19600
BZD 2.008152
CAD 1.40749
CDF 2259.999571
CHF 0.80814
CLF 0.023179
CLP 915.230176
CNY 6.75355
CNH 6.74725
COP 3206.4
CRC 452.759832
CUC 1
CUP 26.5
CVE 95.62152
CZK 20.950403
DJF 177.799939
DKK 6.479103
DOP 58.2318
DZD 132.899022
EGP 50.298196
ERN 15
ETB 160.124968
EUR 0.866804
FJD 2.21245
FKP 0.743223
GBP 0.743065
GEL 2.60984
GGP 0.743223
GHS 11.697626
GIP 0.743223
GMD 73.999905
GNF 8769.100023
GTQ 7.615727
GYD 209.037931
HKD 7.843403
HNL 26.850029
HRK 6.531198
HTG 130.547895
HUF 312.408506
IDR 17924
ILS 2.998897
IMP 0.743223
INR 95.109797
IQD 1310.5
IRR 1375125.000166
ISK 122.919493
JEP 0.743223
JMD 157.871916
JOD 0.708987
JPY 157.660502
KES 129.379651
KGS 87.449675
KHR 4041.954464
KMF 427.999907
KRW 1424.20498
KWD 0.30928
KYD 0.832076
KZT 470.376537
LAK 22583.554469
LBP 89413.172614
LKR 335.241168
LRD 180.229634
LSL 16.185017
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.365025
MAD 9.30338
MDL 17.478363
MGA 4309.999747
MKD 53.35432
MMK 2099.302342
MNT 3598.197717
MOP 8.066862
MRU 40.089865
MUR 46.470136
MVR 15.4597
MWK 1731.344578
MXN 17.241502
MYR 4.090999
MZN 63.913396
NAD 16.460447
NGN 1362.909795
NIO 36.743153
NOK 9.532825
NPR 152.463253
NZD 1.702775
OMR 0.384498
PAB 0.998491
PEN 3.384504
PGK 4.422499
PHP 60.658028
PKR 277.850313
PLN 3.72254
PYG 5953.258466
QAR 3.639801
RON 4.551203
RSD 101.729914
RUB 80.624645
RWF 1467
SAR 3.752529
SBD 8.071551
SCR 14.719926
SDG 600.497009
SEK 9.509405
SGD 1.28141
SLE 23.90005
SOS 570.610935
SRD 37.890976
STD 20697.981008
STN 21.246152
SVC 8.737014
SZL 16.444989
THB 33.163016
TJS 9.215967
TMT 3.51
TND 2.933208
TRY 47.576395
TTD 6.778882
TWD 32.280162
TZS 2647.497978
UAH 44.646663
UGX 3739.355152
UYU 40.229461
UZS 11945.000277
VES 754.21125
VND 26267.5
VUV 119.564009
WST 2.736752
XAF 568.839266
XAG 0.016266
XAU 0.00024
XCD 2.70255
XCG 1.799545
XDR 0.707453
XOF 568.839266
XPF 103.849954
YER 238.349716
ZAR 16.34779
ZMK 9001.201836
ZMW 18.896067
ZWL 321.999592
Fort McKay: donde el bosque boreal de Canadá dio paso a las arenas bituminosas
Fort McKay: donde el bosque boreal de Canadá dio paso a las arenas bituminosas / Foto: © AFP

Fort McKay: donde el bosque boreal de Canadá dio paso a las arenas bituminosas

El olor impregna el aire. Un hedor acre a gasolina. Luego está el hollín, que lo cubre todo: los árboles, los arbustos, incluso la nieve en invierno. Y durante todo el día, detonaciones ensordecedoras ahuyentan a los pájaros.

Tamaño del texto:

En Fort McKay, en la región de Fort McMurray, en el corazón del bosque boreal de Canadá, las coníferas y los álamos han dado paso hace tiempo a enormes minas a cielo abierto para la explotación de arenas bituminosas, uno de los proyectos industriales más grandes del mundo.

Vista desde el cielo, la zona contrasta con la gran extensión verde que la rodea. La tierra está salpicada de grandes agujeros negros, charcos gigantes de agua. Hay una maraña de carreteras asfaltadas por las que transitan cada día cientos de camiones, y en medio, inmensas fábricas que echan humo por anchas chimeneas.

En tierra, varias veces por minuto las detonaciones espantan a las aves migratorias, que llegan cada año a esta zona en el norte de la provincia de Alberta. Lo hacen para evitar que bajen a los enormes estanques que recolectan agua contaminada, donde flotan espantapájaros de hierro vestidos con chalecos naranjas.

Estas minas volvieron ricos a los habitantes de Fort McKay, la mayoría indígenas. Pero también han modificado y dañado profundamente la tierra en la que sus antepasados vivieron durante siglos.

"Todo ha cambiado, todo está destruido hoy", dice Margie Lacorde, de 74 años, triste al ver las hojas resecas y amarillentas por la sequía.

Esta locuaz métis (mestiza con ascendencia aborigen y europea) lamenta no poder bañarse más en el río y recoger bayas en los bosques como lo hacía de niña.

En su infancia, las familias derretían nieve para usar el agua para beber y cocinar. Eso sería imposible hoy: apenas la nieve toca el suelo, se ensucia por el polvo que se filtra desde las fábricas.

"La contaminación está acabando con nuestra naturaleza", dice Lacorde a la AFP, aunque ella trabajó en la industria petrolera durante años para mantener a su familia.

Tampoco quedan terrenos de caza: la tierra se vendió para uso industrial.

- "Profanado" -

"Es nuestro territorio el que está profanado por la industria petrolera en nombre del dólar y la prosperidad del dinero", afirma Jean L'Hommecourt, una activista ambiental de 59 años, que asumió la lucha que alguna vez defendieron sus padres.

Las arenas bituminosas son partículas formadas por granos de arena cubiertos por una película de agua, rodeada a su vez por una capa de betún, cuya extracción consume mucha energía y genera un gran volumen de gases de efecto invernadero.

Cuando se instaló la primera mina en 1967, se firmaron convenios con las comunidades para brindarles trabajo y recursos.

Pero los impactos ecológicos son tan significativos que se ha puesto en duda la existencia de poblaciones indígenas, cree esta activista.

"Todo aquello de lo que dependemos para mantener nuestra cultura se ha visto comprometido por la industria", dice la mujer de cabello largo y canoso, señalando las bayas que normalmente se usan para el té y que ahora están demasiado contaminadas para usarlas.

Hoy en día, los sitios activos de extracción de arenas bituminosas forman una cadena de más de 60 kilómetros a lo largo del río Athabasca.

El pueblo de Fort McKay, con sus aproximadamente 800 habitantes, es un pequeño punto en el mapa en medio de este complejo industrial.

Canadá alberga el 10% de las reservas conocidas de oro negro del mundo, gran parte de las cuales se encuentran en las arenas bituminosas de Alberta.

Todos los días, se extraen casi 3 millones de barriles de crudo de esas arenas, según datos oficiales del gobierno, lo que hace que Canadá sea el cuarto mayor productor de petróleo del mundo y el principal exportador de crudo a Estados Unidos.

En total, más de 4.800 kilómetros cuadrados se utilizan para la extracción de arenas bituminosas en el país.

La industria "se ha apoderado de todas nuestras tierras y aguas, nuestro acceso a nuestra vida silvestre y nuestras plantas medicinales", afirma L'Hommecourt, una indígena dene.

Cuando los lugareños expresaron su preocupación, "todo quedó registrado", continúa. "Y luego las empresas simplemente dijeron 'ok, recopilamos la información, recopilamos sus inquietudes y lo mitigaremos todo con dinero".

- Medio ambiente vs. prosperidad -

Para muchos conservacionistas, el impacto de esta industria es tal que hablan de "ecocidio".

El sector del petróleo y el gas representa una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de Canadá, según los últimos datos oficiales de 2022. Y solo el sector de las arenas bituminosas, el 12%.

Los científicos han detectado rastros de otras emisiones de contaminantes atmosféricos nocivos, como el óxido de azufre y los óxidos de nitrógeno, en suelos y capas de nieve a decenas de kilómetros de la zona minera.

La industria también consume una gran cantidad de agua, extraída de ríos y lagos cercanos.

"Aún queda mucho por hacer para reconocer el daño causado", lamenta Keith Stewart, de la oenegé ambientalista Greenpeace, criticando a las empresas que se demoran en limpiar.

No obstante, Stewart reconoce un "gran cambio" en la protección del medio ambiente en los últimos años.

"Durante mucho tiempo, incluso la idea de que pudiéramos limitar la expansión se consideró una locura y ahora es la idea de una expansión a gran escala la que parece una locura".

Pero no todos ven las arenas bituminosas como algo malo.

"La realidad es que si mañana cerrara la operativa de las arenas bituminosas, mi comunidad se moriría de hambre", dice Ron Quintal, jefe de los métis de Fort McKay, quien recuerda que "el 95% de los conciudadanos trabajan de una forma u otra en la industria petrolera".

Y las comunidades indígenas han pasado "30 a 40 años" tratando de asociarse con estos proyectos por lo que sería "muy difícil intentar que nuestra gente dé marcha atrás".

P.McDonald--TFWP