The Fort Worth Press - Fort McKay: donde el bosque boreal de Canadá dio paso a las arenas bituminosas

USD -
AED 3.672501
AFN 64.999639
ALL 79.649525
AMD 362.762219
ANG 1.790365
AOA 917.999954
ARS 1514.492503
AUD 1.402298
AWG 1.8
AZN 1.698585
BAM 1.702398
BBD 2.012707
BDT 122.644384
BGN 1.683441
BHD 0.376691
BIF 3004.472393
BMD 1
BND 1.277028
BOB 9.818446
BRL 5.144797
BSD 0.999342
BTN 95.757903
BWP 13.552177
BYN 3.022937
BYR 19600
BZD 2.009833
CAD 1.401365
CDF 2311.000128
CHF 0.823285
CLF 0.024296
CLP 959.33972
CNY 6.69765
CNH 6.69439
COP 3186.05
CRC 447.065074
CUC 1
CUP 26.5
CVE 96.038358
CZK 21.206501
DJF 177.955067
DKK 6.511635
DOP 58.981583
DZD 133.713241
EGP 51.952599
ERN 15
ETB 163.231619
EUR 0.870963
FJD 2.2377
FKP 0.746662
GBP 0.74705
GEL 2.60243
GGP 0.746662
GHS 11.512483
GIP 0.746662
GMD 73.501981
GNF 8785.628743
GTQ 7.626281
GYD 209.07638
HKD 7.84535
HNL 26.826517
HRK 6.562599
HTG 130.611818
HUF 315.780284
IDR 17831
ILS 3.014985
IMP 0.746662
INR 95.818024
IQD 1309.155203
IRR 1374600.000476
ISK 121.249937
JEP 0.746662
JMD 157.800994
JOD 0.709023
JPY 157.215983
KES 129.460353
KGS 87.450206
KHR 4050.04638
KMF 428.000358
KPW 900.000318
KRW 1372.059725
KWD 0.30837
KYD 0.832814
KZT 446.786366
LAK 22393.317975
LBP 89489.13692
LKR 330.779917
LRD 172.889077
LSL 16.246848
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.347575
MAD 9.468403
MDL 17.56296
MGA 4332.167695
MKD 53.611185
MMK 2099.622693
MNT 3595.947098
MOP 8.074938
MRU 40.20276
MUR 47.660065
MVR 15.449718
MWK 1732.867078
MXN 17.199085
MYR 4.0761
MZN 63.909795
NAD 16.246848
NGN 1330.489746
NIO 36.772039
NOK 9.40872
NPR 153.21015
NZD 1.74549
OMR 0.384502
PAB 0.999369
PEN 3.37024
PGK 4.448122
PHP 62.784005
PKR 276.986731
PLN 3.791465
PYG 5924.287226
QAR 3.652793
RON 4.586201
RSD 102.26302
RUB 84.299253
RWF 1468.007368
SAR 3.755068
SBD 8.000512
SCR 13.862128
SDG 601.497261
SEK 9.82256
SGD 1.275403
SHP 0.747524
SLE 24.649774
SLL 20969.491881
SOS 571.09014
SRD 37.945505
STD 20697.981008
STN 21.33914
SVC 8.74454
SYP 13002.000254
SZL 16.24171
THB 33.270499
TJS 9.21794
TMT 3.51
TND 2.939724
TOP 2.40776
TRY 48.798902
TTD 6.783927
TWD 31.732897
TZS 2640.11984
UAH 44.64824
UGX 3942.010809
UYU 40.182887
UZS 11832.129217
VES 847.485102
VND 26022.5
VUV 117.918556
WST 2.750287
XAF 571.314333
XAG 0.015096
XAU 0.00023
XCD 2.70255
XCG 1.801079
XDR 0.707052
XOF 571.314333
XPF 103.873707
YER 236.550425
ZAR 16.26125
ZMK 9001.19594
ZMW 19.641947
ZWL 321.999592
SSP 5712.013969
MXV 1.949526
Fort McKay: donde el bosque boreal de Canadá dio paso a las arenas bituminosas
Fort McKay: donde el bosque boreal de Canadá dio paso a las arenas bituminosas / Foto: © AFP

Fort McKay: donde el bosque boreal de Canadá dio paso a las arenas bituminosas

El olor impregna el aire. Un hedor acre a gasolina. Luego está el hollín, que lo cubre todo: los árboles, los arbustos, incluso la nieve en invierno. Y durante todo el día, detonaciones ensordecedoras ahuyentan a los pájaros.

Tamaño del texto:

En Fort McKay, en la región de Fort McMurray, en el corazón del bosque boreal de Canadá, las coníferas y los álamos han dado paso hace tiempo a enormes minas a cielo abierto para la explotación de arenas bituminosas, uno de los proyectos industriales más grandes del mundo.

Vista desde el cielo, la zona contrasta con la gran extensión verde que la rodea. La tierra está salpicada de grandes agujeros negros, charcos gigantes de agua. Hay una maraña de carreteras asfaltadas por las que transitan cada día cientos de camiones, y en medio, inmensas fábricas que echan humo por anchas chimeneas.

En tierra, varias veces por minuto las detonaciones espantan a las aves migratorias, que llegan cada año a esta zona en el norte de la provincia de Alberta. Lo hacen para evitar que bajen a los enormes estanques que recolectan agua contaminada, donde flotan espantapájaros de hierro vestidos con chalecos naranjas.

Estas minas volvieron ricos a los habitantes de Fort McKay, la mayoría indígenas. Pero también han modificado y dañado profundamente la tierra en la que sus antepasados vivieron durante siglos.

"Todo ha cambiado, todo está destruido hoy", dice Margie Lacorde, de 74 años, triste al ver las hojas resecas y amarillentas por la sequía.

Esta locuaz métis (mestiza con ascendencia aborigen y europea) lamenta no poder bañarse más en el río y recoger bayas en los bosques como lo hacía de niña.

En su infancia, las familias derretían nieve para usar el agua para beber y cocinar. Eso sería imposible hoy: apenas la nieve toca el suelo, se ensucia por el polvo que se filtra desde las fábricas.

"La contaminación está acabando con nuestra naturaleza", dice Lacorde a la AFP, aunque ella trabajó en la industria petrolera durante años para mantener a su familia.

Tampoco quedan terrenos de caza: la tierra se vendió para uso industrial.

- "Profanado" -

"Es nuestro territorio el que está profanado por la industria petrolera en nombre del dólar y la prosperidad del dinero", afirma Jean L'Hommecourt, una activista ambiental de 59 años, que asumió la lucha que alguna vez defendieron sus padres.

Las arenas bituminosas son partículas formadas por granos de arena cubiertos por una película de agua, rodeada a su vez por una capa de betún, cuya extracción consume mucha energía y genera un gran volumen de gases de efecto invernadero.

Cuando se instaló la primera mina en 1967, se firmaron convenios con las comunidades para brindarles trabajo y recursos.

Pero los impactos ecológicos son tan significativos que se ha puesto en duda la existencia de poblaciones indígenas, cree esta activista.

"Todo aquello de lo que dependemos para mantener nuestra cultura se ha visto comprometido por la industria", dice la mujer de cabello largo y canoso, señalando las bayas que normalmente se usan para el té y que ahora están demasiado contaminadas para usarlas.

Hoy en día, los sitios activos de extracción de arenas bituminosas forman una cadena de más de 60 kilómetros a lo largo del río Athabasca.

El pueblo de Fort McKay, con sus aproximadamente 800 habitantes, es un pequeño punto en el mapa en medio de este complejo industrial.

Canadá alberga el 10% de las reservas conocidas de oro negro del mundo, gran parte de las cuales se encuentran en las arenas bituminosas de Alberta.

Todos los días, se extraen casi 3 millones de barriles de crudo de esas arenas, según datos oficiales del gobierno, lo que hace que Canadá sea el cuarto mayor productor de petróleo del mundo y el principal exportador de crudo a Estados Unidos.

En total, más de 4.800 kilómetros cuadrados se utilizan para la extracción de arenas bituminosas en el país.

La industria "se ha apoderado de todas nuestras tierras y aguas, nuestro acceso a nuestra vida silvestre y nuestras plantas medicinales", afirma L'Hommecourt, una indígena dene.

Cuando los lugareños expresaron su preocupación, "todo quedó registrado", continúa. "Y luego las empresas simplemente dijeron 'ok, recopilamos la información, recopilamos sus inquietudes y lo mitigaremos todo con dinero".

- Medio ambiente vs. prosperidad -

Para muchos conservacionistas, el impacto de esta industria es tal que hablan de "ecocidio".

El sector del petróleo y el gas representa una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de Canadá, según los últimos datos oficiales de 2022. Y solo el sector de las arenas bituminosas, el 12%.

Los científicos han detectado rastros de otras emisiones de contaminantes atmosféricos nocivos, como el óxido de azufre y los óxidos de nitrógeno, en suelos y capas de nieve a decenas de kilómetros de la zona minera.

La industria también consume una gran cantidad de agua, extraída de ríos y lagos cercanos.

"Aún queda mucho por hacer para reconocer el daño causado", lamenta Keith Stewart, de la oenegé ambientalista Greenpeace, criticando a las empresas que se demoran en limpiar.

No obstante, Stewart reconoce un "gran cambio" en la protección del medio ambiente en los últimos años.

"Durante mucho tiempo, incluso la idea de que pudiéramos limitar la expansión se consideró una locura y ahora es la idea de una expansión a gran escala la que parece una locura".

Pero no todos ven las arenas bituminosas como algo malo.

"La realidad es que si mañana cerrara la operativa de las arenas bituminosas, mi comunidad se moriría de hambre", dice Ron Quintal, jefe de los métis de Fort McKay, quien recuerda que "el 95% de los conciudadanos trabajan de una forma u otra en la industria petrolera".

Y las comunidades indígenas han pasado "30 a 40 años" tratando de asociarse con estos proyectos por lo que sería "muy difícil intentar que nuestra gente dé marcha atrás".

P.McDonald--TFWP