The Fort Worth Press - La larga travesía de los españoles para volver a casa en pleno apagón

USD -
AED 3.672502
AFN 63.000393
ALL 82.776172
AMD 376.396497
ANG 1.790083
AOA 917.000088
ARS 1391.502214
AUD 1.42846
AWG 1.8025
AZN 1.698121
BAM 1.687271
BBD 2.010611
BDT 122.494932
BGN 1.709309
BHD 0.377087
BIF 2954.923867
BMD 1
BND 1.276711
BOB 6.898158
BRL 5.313398
BSD 0.998318
BTN 93.32787
BWP 13.612561
BYN 3.028771
BYR 19600
BZD 2.007764
CAD 1.37205
CDF 2274.999899
CHF 0.788885
CLF 0.023504
CLP 928.049908
CNY 6.886399
CNH 6.907065
COP 3669.412932
CRC 466.289954
CUC 1
CUP 26.5
CVE 95.125739
CZK 21.21495
DJF 177.768192
DKK 6.475205
DOP 59.25894
DZD 132.247967
EGP 52.004247
ERN 15
ETB 157.330889
EUR 0.86676
FJD 2.21445
FKP 0.749593
GBP 0.751033
GEL 2.71503
GGP 0.749593
GHS 10.882112
GIP 0.749593
GMD 73.498731
GNF 8750.377432
GTQ 7.646983
GYD 208.85994
HKD 7.83376
HNL 26.423673
HRK 6.511298
HTG 130.966657
HUF 340.560088
IDR 16956.2
ILS 3.109125
IMP 0.749593
INR 94.01055
IQD 1307.768624
IRR 1315625.000105
ISK 124.269831
JEP 0.749593
JMD 156.839063
JOD 0.709006
JPY 159.347029
KES 129.327524
KGS 87.447897
KHR 3989.129966
KMF 427.000146
KPW 900.029607
KRW 1505.309736
KWD 0.30657
KYD 0.831903
KZT 479.946513
LAK 21437.260061
LBP 89404.995039
LKR 311.417849
LRD 182.685589
LSL 16.84053
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.39089
MAD 9.328473
MDL 17.385153
MGA 4162.53289
MKD 53.176897
MMK 2098.81595
MNT 3568.179446
MOP 8.05806
MRU 39.961178
MUR 46.509733
MVR 15.460092
MWK 1731.096062
MXN 17.945977
MYR 3.938982
MZN 63.902648
NAD 16.84053
NGN 1356.249893
NIO 36.733814
NOK 9.58441
NPR 149.324936
NZD 1.718583
OMR 0.384497
PAB 0.998318
PEN 3.451408
PGK 4.309192
PHP 60.150126
PKR 278.721304
PLN 3.706635
PYG 6520.295044
QAR 3.65052
RON 4.401501
RSD 101.324246
RUB 83.215103
RWF 1452.529871
SAR 3.754657
SBD 8.05166
SCR 13.69771
SDG 600.999783
SEK 9.35557
SGD 1.280295
SHP 0.750259
SLE 24.574999
SLL 20969.510825
SOS 570.504249
SRD 37.487504
STD 20697.981008
STN 21.136177
SVC 8.734849
SYP 110.711277
SZL 16.845965
THB 32.907976
TJS 9.588492
TMT 3.51
TND 2.948367
TOP 2.40776
TRY 44.31225
TTD 6.773066
TWD 32.036697
TZS 2595.522581
UAH 43.73308
UGX 3773.454687
UYU 40.227753
UZS 12170.987361
VES 454.69063
VND 26312
VUV 118.849952
WST 2.727811
XAF 565.894837
XAG 0.01471
XAU 0.000222
XCD 2.70255
XCG 1.799163
XDR 0.703792
XOF 565.894837
XPF 102.885735
YER 238.602778
ZAR 17.08965
ZMK 9001.201308
ZMW 19.491869
ZWL 321.999592
La larga travesía de los españoles para volver a casa en pleno apagón
La larga travesía de los españoles para volver a casa en pleno apagón / Foto: © AFP

La larga travesía de los españoles para volver a casa en pleno apagón

Una multitud desciende por la avenida principal de Madrid en busca de un autobús, un taxi o para adelantar parte del largo camino para volver a casa en una jornada caótica en España, con el país paralizado por un masivo apagón.

Tamaño del texto:

Bajo un sol todavía firme, miles de personas realizan el trayecto entre el ruido de los motores y los silbidos del tráfico desorganizado de este lunes inusual.

Sin electricidad desde pasado el mediodía, los trenes del país están paralizados, las paradas de metro han sido cerradas y los viajeros, sin señal ni internet en los celulares, caminan desorientados.

En la céntrica plaza de Cibeles, autos, taxis y buses siguen atrancados en un gran atasco que los peatones tratan de sortear serpenteando.

El las paradas de bus, los viajeros forman largas filas improvisadas que alcanzan varios centenares de metros, mientras los policías tratan de mantener el orden.

Rosario Pena, una empleada de una firma de comida rápida, comienza a desesperarse tras pasar "una hora y media" para llegar hasta aquí.

"Y ahora lo que me falta" hasta volver a casa, lamenta.

La mayoría de autobuses, repletos de viajeros, llevan carteles indicando que no admiten más pasajeros.

"Unas dos horas seguro me quedan para volver a casa", calcula Estefanía Gallardo, una camarera de 33 años que trabaja en un famoso restaurante de la ciudad y que trata de regresar después de haber visto anulada la jornada.

Mientras que algunos caminan a buen ritmo, decididos a llegar antes de la noche, otros prefieren hacer un alto en el camino. Sin refrigeradores, los restaurantes saben que la comida del día se perderá, así que no faltan quienes improvisan promociones.

Un cartel en la calle propone un descanso: ostras y una copa de vino, 5 euros, con pago efectivo.

Segio Arjona instaló un puesto a la entrada de su pastelería Luna y Wandaa para proponer sus tartas de queso al 50%.

Hay también quien va más lejos, como la heladería Dolce Fina, que ofrece productos de forma gratuita y ya ha atraído una larga fila ante la tienda.

"Estáis haciendo feliz a mucha gente. ¡Al mal tiempo buena cara!", lanza una clienta.

- Larga espera en Barcelona -

Este lunes caótico deja escenas similares en una agitada Barcelona, donde grandes filas rodean las paradas de bus y todo el mundo camina confuso, mirando incrédulo a un celular que no recupera la señal.

Con las paradas de metro y ferrocarril cerradas hasta nuevo aviso, Lucía Romo lleva tres horas esperando a tener noticias de cuándo podrá regresar a su casa, ante las escaleras clausuradas que llevan a la estación subterránea.

"Han cerrado y no han dicho nada, como diciendo 'ahí se quedan'", explica resignada esta empleada de limpieza de 48 años, junto a varias personas más que aguardan sin opciones para regresar.

"Estamos viendo (...) para irnos en taxi, pero los taxis también están colapsados", asegura lamentando que todavía no ha logrado comunicarse con su familia.

"No hay cobertura", recuerda.

Unos metros más arriba, en una de las concurridas paradas de autobús, Jordi Poch también busca alternativas. Este informático de 45 años, residente en una localidad al sur de Barcelona, suele usar el tren cuando viaja a la ciudad, pero hoy nada funciona como debería.

"Como no suelo coger autobuses, no sé muy bien dónde están las paradas y como no hay internet, no puedo informarme", expone resignado.

Con los taburetes sobre las mesas, la mayoría de restaurantes, sin luz, no aceptan clientes en el interior, pero las terrazas, sin embargo, no se vacían.

Una decena de trabajadores vestidos con traje conversan animadamente con sus bebidas en un barrio elegante de Madrid.

Entre ellos está Camilo Andrés García, un informático de 38 años. Reconoce que tendrá que caminar una hora, "en realidad más bien dos" para llegar a casa, después de disfrutar con sus compañeros en este local donde los dueños le han dado crédito a él y a sus colegas, clientes habituales del local.

S.Weaver--TFWP