The Fort Worth Press - La segunda vida del caucho pone en pie una economía sostenible en Amazonía

USD -
AED 3.673026
AFN 63.000366
ALL 80.15939
AMD 363.440085
ANG 1.790365
AOA 916.99972
ARS 1515.990901
AUD 1.420031
AWG 1.8
AZN 1.683254
BAM 1.712962
BBD 2.013821
BDT 122.932477
BGN 1.683441
BHD 0.37695
BIF 3000
BMD 1
BND 1.277595
BOB 10.867156
BRL 5.162599
BSD 0.99986
BTN 95.678145
BWP 13.595481
BYN 3.027431
BYR 19600
BZD 2.01093
CAD 1.409435
CDF 2310.000279
CHF 0.824015
CLF 0.024404
CLP 963.620227
CNY 6.711349
CNH 6.711075
COP 3292.13
CRC 453.685538
CUC 1
CUP 26.5
CVE 97.250035
CZK 21.44175
DJF 177.720446
DKK 6.563599
DOP 59.450034
DZD 133.903899
EGP 51.420199
ERN 15
ETB 163.319699
EUR 0.87798
FJD 2.237196
FKP 0.750528
GBP 0.754775
GEL 2.59503
GGP 0.750528
GHS 11.585003
GIP 0.750528
GMD 74.00031
GNF 8750.000302
GTQ 7.63211
GYD 209.186734
HKD 7.843395
HNL 26.837396
HRK 6.6152
HTG 130.683635
HUF 320.695497
IDR 17896
ILS 3.03393
IMP 0.750528
INR 95.84645
IQD 1309.814191
IRR 1374575.000286
ISK 121.160089
JEP 0.750528
JMD 157.538176
JOD 0.70903
JPY 158.193974
KES 129.439858
KGS 87.449797
KHR 4054.823313
KMF 430.000184
KPW 900.000318
KRW 1366.610269
KWD 0.309199
KYD 0.833209
KZT 444.620586
LAK 22404.007848
LBP 89537.860574
LKR 328.955608
LRD 172.465735
LSL 16.310417
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.383128
MAD 9.57123
MDL 17.695844
MGA 4393.217489
MKD 53.88149
MMK 2099.577364
MNT 3597.923561
MOP 8.077068
MRU 40.034859
MUR 47.879632
MVR 15.460192
MWK 1733.73447
MXN 17.48236
MYR 4.079899
MZN 63.910346
NAD 16.310274
NGN 1323.820162
NIO 36.793911
NOK 9.49116
NPR 153.084711
NZD 1.761825
OMR 0.384507
PAB 0.99986
PEN 3.375476
PGK 4.454546
PHP 62.84201
PKR 277.084952
PLN 3.84022
PYG 5925.912951
QAR 3.645178
RON 4.630977
RSD 103.134956
RUB 84.772762
RWF 1475.675439
SAR 3.756768
SBD 8.026013
SCR 13.866488
SDG 601.498687
SEK 9.915065
SGD 1.279779
SHP 0.74758
SLE 24.650091
SLL 20969.491881
SOS 571.398543
SRD 37.822504
STD 20697.981008
STN 21.4581
SVC 8.748774
SYP 13002.000254
SZL 16.306476
THB 33.395008
TJS 9.253737
TMT 3.5
TND 2.95341
TOP 2.40776
TRY 48.829803
TTD 6.795649
TWD 31.791102
TZS 2649.997977
UAH 44.878367
UGX 3889.609025
UYU 40.078651
UZS 11798.503182
VES 851.341302
VND 26010.5
VUV 118.348377
WST 2.752527
XAF 575.916998
XAG 0.015477
XAU 0.000233
XCD 2.70255
XCG 1.801955
XDR 0.707052
XOF 575.916998
XPF 104.452317
YER 236.549962
ZAR 16.35505
ZMK 9001.19823
ZMW 19.472654
ZWL 321.999592
SSP 5712.590503
MXV 1.981384
La segunda vida del caucho pone en pie una economía sostenible en Amazonía
La segunda vida del caucho pone en pie una economía sostenible en Amazonía / Foto: © AFP

La segunda vida del caucho pone en pie una economía sostenible en Amazonía

Apenas sale el sol en la isla amazónica de Marajó, Renato Cordeiro se calza las botas, toma su cuchillo y sale a rasgar sus siringas. Gota a gota, extrae su leche para obtener el caucho que le da sustento.

Tamaño del texto:

El reciente resurgir del oficio de "siringuero" en este empobrecido territorio del norte de Brasil activó una economía sostenible y devolvió el empleo a familias que durante generaciones vivieron del apogeo del caucho de Amazonía, hasta que la demanda se hundió a fines del siglo XX.

Una iniciativa de la empresa local Seringô posibilitó a Renato y a más de 1.500 "siringueros" retomar su labor para fabricar productos como calzado, y cuidar asimismo de la selva, castigada cada vez más por la deforestación.

Y es que el jardín de este hombre enjuto, de 57 años, es nada menos que la Amazonía.

En la parte trasera de su palafito sobre el río Anajás, decenas de siringas naturales se confunden entre árboles centenarios y palmeras típicas de esta isla rodeada por un lado de mar y por otro, de cauces.

- La selva, el "patrimonio familiar" -

"Empecé a rasgar a los siete años con mi madre", explica Renato, mientras sostiene su cuchillo, de cuya lama sobresale una pieza metálica para hacer las incisiones en la corteza.

A cada corte, realizado con cuidado para no dañar el tronco, este árbol nativo de Amazonía empieza a verter su látex en un recipiente colocado debajo.

Mientras se llena, Renato acomete la siguiente siringa.

La tarea suena fácil, pero el "siringuero" debe conocer los tiempos de la llamada "mamá" de la selva: como el pecho materno, la leche solo sale si se estimula con frecuencia.

A casa se lleva diariamente unos 18 litros: los mezcla con vinagre hasta obtener unas rodanchas de pasta blanquecina, que cuelga en una cuerda durante diez días para que se sequen.

El caucho está listo para ser vendido a Seringô, que lo recupera en el embarcadero de su casa.

El orgullo de este hombre, casado y padre de tres hijos, es notable.

Después de casi dos décadas malviviendo de la caza y la colecta de açaí, retomó en 2017 su oficio para "proteger" así lo que define como su "patrimonio familiar", la floresta.

- Proteger vs. destruir -

"Deseaba tanto que esta actividad volviera", asegura unos palafitos río arriba, al norte de la localidad de Anajás, otro "siringuero", Valcir Rodrigues, un padre de familia, de 51 años.

"Queremos dejar un mundo mejor a nuestros hijos, por eso no deforestamos", afirma.

Valcir explica que cada tanto debe hacer frente a madereros que invaden su tierra para talar árboles.

"Deberían entender hasta qué punto dañan la selva y se perjudican, porque muchas veces estas personas a sueldo se acaban endeudando con sus patronos", afirma Valcir.

La deforestación se disparó en Marajó cuando la demanda de caucho amazónico para fabricar neumáticos se esfumó debido a que países como Malasia empezaron a plantar siringas a gran escala.

Pero del caucho vive de nuevo toda la familia de Valcir: su esposa y su suegra lo trabajan con destreza para fabricar coloridos objetos de artesanía, que se venden especialmente en Belém, la capital del estado de Pará, al este de Marajó.

"Yo era funcionaria, pero la alcaldía nunca me dio trabajo. Este es mi primer oficio de verdad y me encanta", cuenta la segunda, Vanda Lima, una sonriente mujer, de 60 años.

- Cuestión de familia -

Con uno de los peores índices de desarrollo humano (IDH) de Brasil, "era necesario generar una renta en Marajó", explica Zelia Damasceno, que fundó Seringô junto a su esposo para estimular la bioeconomía en la región.

Aunque al principio fomentaron la artesanía, la pareja se percató de que el "siringuero" estaba "insatisfecho" con solo extraer caucho para que su esposa trabajara.

"Por eso imaginamos un segundo uso, el zapato, para que él pudiera también ganarse una renta", dice esta paraense, de 59 años.

- Objetivo: 10.000 "siringueros" -

Su fábrica de Castanhal, al este de la isla, produce a diario unos 200 pares de zapatillas deportivas y sandalias biodegradables, pues están hechas de 70% de caucho y 30% de polvo de açaí.

Recientemente, recibió el espaldarazo de la gobernación de Pará para alcanzar la cifra de 10.000 "siringueros" en Marajó, en el marco de un programa de desarrollo en la región lanzado antes de la COP30 de la ONU, prevista en noviembre en Belém.

Damasceno admite que todavía quedan retos: "Hay jóvenes que no quieren seguir ese camino. Debemos concienciarlos de que es importante ese trabajo para preservar la selva y su futuro".

G.George--TFWP