El príncipe Enrique espera "pasar página" y dejar atrás los conflictos con su familia
El príncipe Enrique afirmó en una entrevista a la revista GQ que espera "pasar página" en los conflictos con su familia y tender puentes con su padre, el rey Carlos III, que padece cáncer, y con su hermano, Guillermo.
En la entrevista, grabada a finales de septiembre en Nueva York y publicada este martes, Enrique afirma que se siente "optimista" después de que él, su esposa, Meghan, y sus dos hijos regresaran al Reino Unido en agosto, tras seis años viviendo en el extranjero.
"Hay algunas batallas que se han librado, pero espero que todos podamos pasar página", declara a la revista.
"Con todo lo que está pasando en el mundo, hay aspectos del pasado que estoy seguro de que todos nosotros —yo, mi familia y parte de la prensa británica— querríamos dejar atrás y trabajar por el bien común", añade.
Enrique y Meghan regresaron al Reino Unido después de renunciar a sus funciones como miembros activos de la familia real en 2020, una decisión que provocó una profunda ruptura con su familia.
Tras su regreso, el matrimonio matriculó a sus hijos, el príncipe Archie, de siete años, y la princesa Lilibet, de cinco, en un colegio británico que, según informaciones, está situado en la zona rural de los Cotswolds, en el suroeste de Inglaterra, cerca de la residencia que habrían elegido para vivir.
Enrique señala que la familia decidió regresar por las "oportunidades" que ofrece el país y añade que dar a sus hijos la posibilidad de conocer el sistema educativo británico "significaba" mucho para él.
El príncipe también explica que quería "volver a estar más cerca" de su familia y "regresar al Reino Unido durante más tiempo que unos pocos días o una semana de vez en cuando".
Enrique insiste en que con su decisión quería que las cosas "se arreglaran" con su padre, de 77 años, que está recibiendo tratamiento por un cáncer cuya naturaleza no se ha hecho pública, y con su hermano Guillermo, heredero al trono británico.
"Con todo lo que está pasando en el mundo, lo más importante es reconciliarse", afirma, aunque añade que "las cicatrices permanecen para siempre".
Pese a todo, el príncipe afirma sentirse "optimista" en su objetivo.
"Tengo esperanza. No soy ingenuo. Creo que una parte importante de todo esto tiene que ver también con el respeto", explica.
Enrique revela igualmente en la entrevista que se sometió a una terapia durante años tras la muerte de su madre, Diana, en un accidente de tráfico en París en 1997, cuando él tenía 12 años.
"Uno de mis mayores remordimientos es aquella última llamada telefónica que tuve con ella", señala, explicando que en aquella ocasión solo quería salir corriendo para jugar con sus primos.
"Si hubiera sabido que era la última vez que hablaría con ella, ¡qué distinta habría sido aquella conversación!", afirma.
"La culpa y todo eso se quedaron realmente conmigo. Era como una carga muy pesada", incide.
C.Dean--TFWP