The Fort Worth Press - "No sabemos si tendremos adonde volver": refugiados ucranianos se adaptan a Brasil

USD -
AED 3.672501
AFN 64.000316
ALL 80.660025
AMD 364.155001
ANG 1.790365
AOA 918.00005
ARS 1530.4907
AUD 1.426157
AWG 1.8
AZN 1.699559
BAM 1.716593
BBD 2.014833
BDT 123.096502
BGN 1.683441
BHD 0.377145
BIF 3013.033747
BMD 1
BND 1.278097
BOB 12.259622
BRL 5.189496
BSD 1.000307
BTN 95.794093
BWP 13.621802
BYN 3.022425
BYR 19600
BZD 2.011937
CAD 1.415625
CDF 2340.000238
CHF 0.829825
CLF 0.024352
CLP 961.550243
CNY 6.71325
CNH 6.72586
COP 3304.75
CRC 454.820731
CUC 1
CUP 24.008426
CVE 96.778865
CZK 21.413299
DJF 178.136657
DKK 6.56796
DOP 59.49006
DZD 134.160706
EGP 51.841971
ERN 15
ETB 162.282003
EUR 0.87862
FJD 2.24725
FKP 0.754924
GBP 0.755725
GEL 2.61497
GGP 0.754924
GHS 11.618906
GIP 0.754924
GMD 73.501353
GNF 8797.998859
GTQ 7.639444
GYD 209.30355
HKD 7.84415
HNL 26.849519
HRK 6.620503
HTG 130.916751
HUF 320.970299
IDR 17957
ILS 3.04806
IMP 0.754924
INR 95.78855
IQD 1310.484048
IRR 1374575.000352
ISK 120.370439
JEP 0.754924
JMD 158.265678
JOD 0.708979
JPY 157.6265
KES 129.709897
KGS 87.448194
KHR 4068.10901
KMF 433.000272
KPW 900.000318
KRW 1358.430299
KWD 0.30864
KYD 0.833633
KZT 443.156186
LAK 22438.232325
LBP 89581.428007
LKR 330.293588
LRD 172.063018
LSL 16.32106
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.395752
MAD 9.599596
MDL 17.756616
MGA 4416.553298
MKD 54.043972
MMK 2099.36214
MNT 3596.164164
MOP 8.082152
MRU 40.243999
MUR 47.789782
MVR 15.45022
MWK 1734.585509
MXN 17.738565
MYR 4.075979
MZN 63.910094
NAD 16.32106
NGN 1327.720263
NIO 36.810462
NOK 9.51841
NPR 153.270725
NZD 1.769295
OMR 0.385571
PAB 1.000307
PEN 3.395971
PGK 4.456927
PHP 62.379014
PKR 277.197262
PLN 3.84189
PYG 5896.344407
QAR 3.646377
RON 4.633902
RSD 103.085092
RUB 84.429704
RWF 1478.474569
SAR 3.755913
SBD 8.000512
SCR 13.862985
SDG 601.507172
SEK 9.936675
SGD 1.278745
SHP 0.755002
SLE 24.649813
SLL 20969.491881
SOS 571.729495
SRD 37.6675
STD 20697.981008
STN 21.503489
SVC 8.753236
SYP 13002.000254
SZL 16.317198
THB 33.45013
TJS 9.228244
TMT 3.51
TND 2.961425
TOP 2.40776
TRY 48.982202
TTD 6.803879
TWD 31.793986
TZS 2644.949629
UAH 44.794751
UGX 3918.023434
UYU 40.075482
UZS 11839.206565
VES 852.43145
VND 25976
VUV 118.388248
WST 2.745723
XAF 576.337115
XAG 0.015704
XAU 0.000235040274
XCD 2.70255
XCG 1.80287
XDR 0.707052
XOF 576.337115
XPF 104.673717
YER 236.649761
ZAR 16.343745
ZMK 9001.19134
ZMW 19.513758
ZWL 321.999592
SSP 5712.5919
MXV 2.010167
"No sabemos si tendremos adonde volver": refugiados ucranianos se adaptan a Brasil
"No sabemos si tendremos adonde volver": refugiados ucranianos se adaptan a Brasil / Foto: © AFP

"No sabemos si tendremos adonde volver": refugiados ucranianos se adaptan a Brasil

Meses atrás, Sofía Okhrimenko se preocupaba por resolver ecuaciones en su primer año de Matemáticas en una universidad de Lviv, Ucrania, pero sus responsabilidades cambiaron de forma radical con la guerra, que la desterró inesperadamente a Brasil junto a dos de sus hermanos menores.

Tamaño del texto:

"Me siento responsable, mis padres confían en mí y mis hermanos también", dice a la AFP esta joven de 18 años, encargada ahora de cuidar de los mellizos Valeria y Vladyslav, de 16, a más de 10.000 kilómetros de su casa y de sus padres.

"Trato de hacerlo lo mejor que puedo", asegura esforzándose con el inglés Sofía, de tez blanca y cabello rubio, en un salón de la iglesia que los acogió en Sao Jose dos Campos, en el interior de Sao Paulo.

Sus padres, en tiempos normales una maestra y un vendedor de muebles, actúan como voluntarios en un templo en Ucrania, brindando ayuda a personas sin hogar o sin comida. Con ellos está la menor de sus hijos, de 4 años.

La familia se dividió cuando los tres hermanos partieron a finales de marzo sin fecha de retorno a esta ciudad industrial de Brasil, un destino impensado en otras circunstancias.

Llegaron dentro de un grupo de 33 ucranianos, formado por mujeres, niños, adolescentes y ancianos. Fueron recibidos por una iglesia de culto evangélico, miembro de una red internacional, que les ofrece apartamentos gratuitos y donaciones de los fieles.

La temperatura más cálida y el cielo especialmente azul en esta jornada reconfortan a Valeria. Pero destaca sobre todo "la seguridad" del lugar, lejos de los misiles y bombardeos en su país.

Aunque piensa en los suyos en medio de esos peligros, se mantiene optimista: "Rezar en esta atmósfera de calma es muy tranquilizador. Creo que Dios les está ayudando y dándoles fuerzas y esperanzas", dice la adolescente en ruso, la segunda lengua de Ucrania.

El desafío más terrenal que Valeria afronta estos días es despertarse en la madrugada para asistir a las clases virtuales de su escuela en Ucrania, cuenta.

Algo somnolienta en el comienzo de la tarde, escribe en su cuaderno frases en portugués que repite a coro junto a sus coterráneos en clases para insertarse en el nuevo entorno.

Mientras dure la espera para volver, Valeria aspira incluso a realizar algunos sueños: "Conocer el mar y, tal vez, escalar alguna montaña", dice sonriente.

- Incertidumbre y esperanza -

Unos 5,5 millones de personas dejaron Ucrania por la guerra con Rusia, según la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR. En su mayoría, huyeron a Polonia (más de 3 millones) y a otros países de Europa del este.

Ningún país latinoamericano figura entre los principales destinos de los refugiados. A Brasil llegó una pequeña minoría: el ministerio de Relaciones Exteriores otorgó hasta el jueves pasado 141 visas humanitarias.

Se encuentran principalmente en ciudades de Paraná (sur), donde vive la mayor comunidad de ascendencia ucraniana en Brasil; Minas Gerais (sudeste) y Sao Paulo (este).

"Extrañamos Ucrania, pero aquí nos sentimos bien y seguros, sentimos amor", dice a la AFP Ihor Nekhaev, de 62 años, el único hombre adulto del grupo en Sao Jose.

El gobierno ucraniano prohibió la salida a los hombres de entre 18 y 60 años. Entre ellos, a su hijo mayor, Nikolai (40), quien era distribuidor de agua mineral y ahora rescata personas y recoge cuerpos en zonas álgidas del conflicto.

"Sentimos miedo por él", dice Svetlana (60), esposa de Ihor, vestida con una pieza de algodón gris que recogió de entre las donaciones.

Las noticias sobre la guerra ocupan la pantalla en la sala del apartamento donde la pareja se instaló junto a una hija y dos nietos adolescentes, abstraídos en sus teléfonos celulares.

"Pensamos en volver cuando todo acabe, pero no sabemos si tendremos un lugar adonde volver. La región de Donetsk (este), donde se encuentra nuestra ciudad, está siendo destruida", lamenta la mujer.

El matrimonio ya había dejado su casa en 2014, en medio de una insurgencia separatista. Como aquella vez, se resignan a esperar.

"Cada día trae algo nuevo y un aprendizaje interesante", dice Svetlana, esperanzada en que "la guerra acabe pronto y Ucrania se recupere para ser mejor".

Ihor asiente. Sorprendido por el país de acogida, se siente fascinado por los colores del carnaval celebrado recientemente.

"Siempre llevaré a Brasil en mi corazón", afirma.

C.Dean--TFWP