The Fort Worth Press - ¿Brasil es todavía el país del fútbol?

USD -
AED 3.672504
AFN 66.000368
ALL 81.708779
AMD 361.738976
ANG 1.790365
AOA 917.000367
ARS 1521.732048
AUD 1.44321
AWG 1.8025
AZN 1.70397
BAM 1.737022
BBD 2.009681
BDT 122.678627
BGN 1.683441
BHD 0.376127
BIF 3010.346818
BMD 1
BND 1.277055
BOB 11.988987
BRL 5.210804
BSD 0.997824
BTN 96.669479
BWP 13.794573
BYN 3.005462
BYR 19600
BZD 2.00675
CAD 1.42495
CDF 2310.000362
CHF 0.828362
CLF 0.025096
CLP 990.920396
CNY 6.70455
CNH 6.712104
COP 3308.76149
CRC 457.213908
CUC 1
CUP 23.946889
CVE 97.930636
CZK 21.719304
DJF 177.681069
DKK 6.642604
DOP 59.576358
DZD 133.728851
EGP 52.20214
ERN 15
ETB 162.975798
EUR 0.88815
FJD 2.24725
FKP 0.755904
GBP 0.755116
GEL 2.60504
GGP 0.755904
GHS 11.718993
GIP 0.755904
GMD 73.503851
GNF 8777.476797
GTQ 7.625561
GYD 208.721524
HKD 7.847404
HNL 26.788934
HRK 6.696704
HTG 130.662996
HUF 327.440388
IDR 17888.5
ILS 3.05233
IMP 0.755904
INR 96.325504
IQD 1307.16284
IRR 1746539.503816
ISK 121.930386
JEP 0.755904
JMD 157.964386
JOD 0.70904
JPY 157.840385
KES 129.517297
KGS 87.450384
KHR 4047.24899
KMF 438.00035
KPW 900.000318
KRW 1343.510383
KWD 0.30883
KYD 0.831476
KZT 448.314756
LAK 22413.073405
LBP 89353.168436
LKR 329.979129
LRD 170.620365
LSL 16.683601
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.390159
MAD 9.913406
MDL 17.831165
MGA 4408.721524
MKD 54.687153
MMK 2099.554486
MNT 3597.321137
MOP 8.065101
MRU 39.872996
MUR 48.150378
MVR 15.460378
MWK 1730.183401
MXN 18.160804
MYR 4.084904
MZN 63.903729
NAD 16.683601
NGN 1330.790377
NIO 36.715662
NOK 9.618604
NPR 154.671167
NZD 1.780469
OMR 0.383712
PAB 0.997824
PEN 3.457791
PGK 4.518851
PHP 62.583504
PKR 276.36618
PLN 3.89575
PYG 5837.737022
QAR 3.637106
RON 4.741904
RSD 104.338559
RUB 83.633376
RWF 1477.774324
SAR 3.74329
SBD 8.078071
SCR 13.73871
SDG 601.503676
SEK 10.040104
SGD 1.278604
SHP 0.75503
SLE 24.603667
SLL 20969.491881
SOS 570.273991
SRD 37.811504
STD 20697.981008
STN 21.759403
SVC 8.730405
SYP 13002.000254
SZL 16.680137
THB 33.503646
TJS 9.184777
TMT 3.5
TND 2.973311
TOP 2.40776
TRY 49.127504
TTD 6.765842
TWD 31.821804
TZS 2629.246414
UAH 44.897287
UGX 3981.526711
UYU 40.21493
UZS 11768.728629
VES 865.47815
VND 25985.5
VUV 119.833605
WST 2.788681
XAF 582.588484
XAG 0.016565
XAU 0.000241497186
XCD 2.70255
XCG 1.798304
XDR 0.707052
XOF 582.588484
XPF 105.919446
YER 236.303589
ZAR 16.65505
ZMK 9001.203584
ZMW 19.606554
ZWL 321.999592
SSP 5712.591584
MXV 2.054862
¿Brasil es todavía el país del fútbol?
¿Brasil es todavía el país del fútbol? / Foto: © AFP

¿Brasil es todavía el país del fútbol?

A golpe de 'jogo bonito', 'cracks' legendarios, cantera inagotable y cinco títulos mundiales, Brasil se ganó la reputación del "país del fútbol". ¿Pero la tierra del 'rey' Pelé aún merece este apodo?

Tamaño del texto:

Si una vez el mundo se rindió a los pies del juego pícaro y osado del eterno 10, así como de Garrincha y Ronaldinho Gáucho, la 'Canarinha' actual es muy criticada por ser incapaz de traer a casa la Copa del Mundo desde 2002 y el Balón de Oro desde 2007 con Kaká.

"Vivimos una baja. Antes teníamos más atletas de alto nivel", dijo recientemente a la AFP Edinho, hijo mayor del fallecido Pelé.

La crisis no escapa tampoco al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que reconoce que su patria "ya no hace el mejor fútbol del mundo".

¿Qué pasó con la que fue la carta de presentación de Brasil desde la primera conquista mundial, en 1958?

En primer lugar, el fútbol callejero, de donde salieron muchas leyendas brasileñas como Rivellino, Zico y Romário, está en vías de desaparición.

Niños y jóvenes ya no juegan al balón como hicieron durante décadas, hasta que el sol se escondía en playas, barrizales y potreros.

"Ya no hay nadie jugando en las calles. No se oyen historias de un pelotazo que rompió el vidrio de la casa de la vecina", lamenta Lauro Nascimento, en el intermedio de un cotejo de su club aficionado, el Aurora, en el norte de Sao Paulo.

- Barreras en la ciudad -

De niño, este trabajador del sector financiero, de 52 años, se quebró varios dedos de los pies por jugar descalzo en calles de tierra y piedras de su barrio Vila Aurora.

Pero ahora las calles de esta barriada están asfaltadas y en el potrero en que también se batían se construyeron dos edificios.

"Antes cualquier espacio libre era suficiente para hacer del fútbol una iniciación. Hoy son vistos como un excelente terreno para construir", apunta la historiadora deportiva Aira Bonfim, para quien la inseguridad urbana también ha alejado a los jóvenes de practicar el deporte 'rey'.

Manchado por el lodo azafranado y con su uniforme auriazul, Nascimento juega en una de las pocas "várzeas" (potreros de tierra naranja) que sobreviven en el norte de Sao Paulo en medio del gris del cemento.

Por este terreno maltrecho de césped y tierra naranja, él y sus amigos abonan 160 dólares mensuales.

Tener que pagar supone además una barrera para las clases bajas, semilleros históricos de los mejores jugadores.

Los niños pobres quedan a merced de travesear en las escuelas de fútbol gratuitas (apenas una de cada cinco es gratis, según un estudio independiente de 2021), en el colegio o en proyectos sociales.

Y muchas veces sobre grama sintética, que exige menos esfuerzos que las canchas irregulares, cuyas superficies se estiman claves para desarrollar la codiciada técnica brasileña.

Basta un recorrido por las ruidosas y pobladas capitales brasileñas para constatar la ausencia de balones.

"La pasión por el fútbol todavía existe, pero es una actividad que hoy no es tan fácil de practicar", resume Edson Nascimento, de 57 años, presidente del Aurora.

- De alegre a mecánico -

La caída de la práctica tiene "un impacto muy fuerte en nuestro fútbol", sostiene el investigador Euler Victor.

"Tenemos una generación gigantesca de brasileños jugando en Europa, pero poquísimos protagonistas", añade.

El último gran exponente, Neymar, brilló con la camiseta del Barcelona pero su imagen se ha difuminado entre polémicas y lesiones.

Las esperanzas están actualmente puestas en Vinícius Jr, atacante del Real Madrid, y el jovencísimo Endrick, de 17 años, a punto de emigrar del Palmeiras al equipo merengue.

Brasil sigue siendo el principal exportador y productor de futbolistas, pero recibe menos dinero por sus ventas.

En 2023 se pagaron 935,3 millones de dólares por 2.375 brasileños, un 19% menos que lo desembolsillado por los 1.753 negociados en 2018, según informes de la FIFA.

El retroceso puede explicarse por el auge de las contrataciones de agentes libres o las ventas precoces de jugadores a Europa (más jóvenes, más baratos).

Pero también por la dificultad de hallar astros que se diferencien en un balompié cada vez más homogéneo, que prioriza la táctica basado en el modelo europeo.

"El nivel técnico cayó bastante (...) El estilo de juego cambió y esa evolución ha terminado por quitarles parte de la creatividad a nuestros jugadores. Como resultado, nuestro fútbol, que solía ser más alegre, se ha vuelto más mecánico", sostiene Victor Hugo da Silva.

- Dificultades físicas -

En la escuelita del Flamengo donde se formó Vinícius Jr, en Sao Gonçalo, cerca de Rio de Janeiro, Da Silva entrena en una cancha de grama sintética a niños de entre siete y diez años.

Dos coloridos carteles gigantes con imágenes del atacante observan la práctica al caer la calurosa tarde carioca.

El portero Miguel, de nueve años, lleva el pelo tinturado de rubio, a lo Neymar. "¿Mi sueño? Jugar en las divisiones menores del Flamengo", cuenta.

Da Silva no cuestiona la pasión de la nueva sangre por el deporte más popular. Pero alerta sobre "dificultades" para formarlos debido a retrasos físicos que atribuye a la inactividad y el "vicio" a los aparatos electrónicos.

En Brasil hay más celulares que los 203 millones de habitantes y el 34% de la población de entre cinco y 19 años tiene sobrepeso u obesidad, según el Atlas Mundial de la Obesidad de 2024.

"Antes tomabas a un niño y ya había jugado en la calle, así que le dabas continuidad en educación y motricidad. Ahora no, muchos vienen muy crudos, sin experiencia, sin didáctica, sin coordinación motriz, y eso también se refleja en el juego", sostiene el DT.

- Y sin embargo... -

Robson Zimerman pasa sus días observando a jóvenes aspirantes a defender al Corinthians de Sao Paulo.

Las promesas de hoy, advierte, enfrentan mayores presiones: desde exigencias del mercado, como que sean polifuncionales, hasta lidiar con altas expectativas familiares y mediáticas.

"Antes solamente tenían que preocuparse por jugar", explica el ojeador.

Sin embargo, para la presidenta del Palmeiras de Sao Paulo, Leila Pereira, Brasil "nunca" perderá el calificativo de "país del fútbol".

Su 'Verdão' ha sido protagonista del dominio de los elencos brasileños en Sudamérica y en sus filas se labró a Endrick, por quien el Real Madrid pagó 65 millones de dólares con bonos, según la prensa.

Otros canteranos palmeirenses, Estevão y Luis Guilherme, prometen seguir sus pasos.

"Discrepo de quienes ven una baja de calidad. Si están pagando esos valores astronómicos...", afirma Pereira en un salón del club, decorado con trofeos y botines inmaculados.

- Fiesta en la favela -

La directiva, una de las mujeres más ricas de Brasil, es para muchos el rostro del fútbol moderno brasileño, con envidiables chequeras para Sudamérica y asistencias récords en los estadios... a costa de los menos pudientes.

"Con salarios absurdos para los jugadores, los clubes tienen que cobrar caros los ingresos, lo que aparta a hinchas como yo, devotos del Maracaná", deplora David Santos, hincha del Flamengo, el equipo más popular de Brasil.

El precio de los boletos de la reciente final del Campeonato Carioca, en la que el 'Fla' venció a una escuadra de la cuarta división, osciló entre 20 y 118 dólares, en un país en el que el salario mínimo equivale a 279 dólares.

Pero la pasión no ceja: para apoyar a su once adorado desde las favelas de Cantagalo, Pavão y Pavãozinho, Santos fundó en 2019 la barra "Fla PPG".

En lo alto del morro que vigila las playas de Copacabana e Ipanema, recrean la atmósfera del templo sudamericano cuando juega el 'Mengão', como en este cálido domingo de febrero contra el Vasco da Gama de Rio.

Decoran una antigua cancha de fútbol con banderas, hacen asados, entonan cánticos, beben cerveza y transmiten los partidos en pantalla gigante. E incluso comparten con hinchas del equipo rival.

"Lo del país del fútbol se está perdiendo", dice Pablo Igor, un 'vascaíno' de 38 años. "El fútbol es esto de aquí, la gente, los chicos de calle. Y estos chicos de calle, como fui yo, ya no tienen acceso" al deporte 'rey'.

N.Patterson--TFWP