The Fort Worth Press - Entre balas, la angustiante cotidianidad de periodistas mexicanos

USD -
AED 3.672504
AFN 66.503991
ALL 80.629676
AMD 365.091035
AOA 917.000367
ARS 1491.937897
AUD 1.417435
AWG 1.80125
AZN 1.70397
BAM 1.691649
BBD 2.00813
BDT 123.418242
BHD 0.375989
BIF 2985.079791
BMD 1
BND 1.277602
BOB 11.849673
BRL 5.083304
BSD 0.997016
BTN 94.875232
BWP 13.457596
BYN 2.968819
BYR 19600
BZD 2.00519
CAD 1.39515
CDF 2262.50392
CHF 0.80949
CLF 0.023206
CLP 913.315746
CNY 6.747604
CNH 6.743285
COP 3142.844787
CRC 453.228387
CUC 1
CUP 26.5
CVE 95.372573
CZK 20.982104
DJF 177.546166
DKK 6.46804
DOP 58.20179
DZD 132.308956
EGP 49.555853
ERN 15
ETB 160.923669
EUR 0.86495
FJD 2.20855
FKP 0.74148
GBP 0.742583
GEL 2.610391
GGP 0.74148
GHS 11.700039
GIP 0.74148
GMD 73.503851
GNF 8756.649224
GTQ 7.607144
GYD 208.588851
HKD 7.842304
HNL 26.723176
HRK 6.518804
HTG 130.363707
HUF 314.060388
IDR 17801
ILS 2.99985
IMP 0.74148
INR 95.210504
IQD 1306.058902
IRR 1375550.000352
ISK 123.340386
JEP 0.74148
JMD 158.335856
JOD 0.70904
JPY 157.80604
KES 129.014401
KGS 87.450384
KHR 4049.647537
KMF 426.00035
KRW 1407.860383
KWD 0.30866
KYD 0.830861
KZT 467.275008
LAK 22510.919863
LBP 89282.792025
LKR 334.420274
LRD 179.959348
LSL 16.197552
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.341738
MAD 9.29222
MDL 17.337716
MGA 4254.638239
MKD 53.219738
MMK 2099.549369
MNT 3595.852714
MOP 8.056654
MRU 40.080439
MUR 47.070378
MVR 15.450378
MWK 1728.841413
MXN 17.380378
MYR 4.090104
MZN 63.905039
NAD 16.197552
NGN 1364.860377
NIO 36.690741
NOK 9.51237
NPR 151.800372
NZD 1.701115
OMR 0.382693
PAB 0.997016
PEN 3.376465
PGK 4.406003
PHP 60.705038
PKR 276.796523
PLN 3.719205
PYG 5928.296501
QAR 3.644596
RON 4.536304
RSD 101.492021
RUB 81.598409
RWF 1466.072741
SAR 3.744756
SBD 8.065696
SCR 14.449077
SDG 600.503676
SEK 9.480804
SGD 1.269504
SLE 24.603667
SOS 569.822255
SRD 37.866504
STD 20697.981008
STN 21.191022
SVC 8.723782
SZL 16.194265
THB 33.050369
TJS 9.197509
TMT 3.51
TND 2.929032
TRY 47.697504
TTD 6.757774
TWD 32.250604
TZS 2639.622886
UAH 44.653894
UGX 3714.050945
UYU 40.133201
UZS 11924.058297
VES 755.762404
VND 26204.5
VUV 118.557141
WST 2.733716
XAF 567.363231
XAG 0.015731
XAU 0.00023
XCD 2.70255
XCG 1.796912
XDR 0.705618
XOF 567.363231
XPF 103.152705
YER 238.403589
ZAR 16.14632
ZMK 9001.203584
ZMW 18.818492
ZWL 321.999592
Entre balas, la angustiante cotidianidad de periodistas mexicanos
Entre balas, la angustiante cotidianidad de periodistas mexicanos

Entre balas, la angustiante cotidianidad de periodistas mexicanos

Es lunes y María está lista para reportear en Aguascalientes, México, pero amenazada de muerte esta periodista debe cumplir un ritual antes de salir de casa: pedir a las autoridades que monitoreen sus pasos y entregar el itinerario a sus escoltas.

Tamaño del texto:

Simultáneamente los fotógrafos Jesús Aguilar en Tijuana, Lenin Ocampo en Chilpancingo, Martín Patiño en Guadalajara y la reportera María Teresa Montaño en Toluca vuelven a las calles para cubrir la violencia del crimen organizado y rastrear la corrupción.

Todos viven con el miedo a cuestas, constató la AFP tras acompañarlos durante una jornada de trabajo. Esta realidad se agudiza por el asesinato de ocho periodistas desde enero pasado, frente a siete en todo 2021.

La estela de sangre no para de crecer en México, uno de los países más peligrosos para la prensa con unos 150 homicidios de reporteros desde 2000. El más reciente ocurrió el martes en Michoacán (oeste), donde fue baleado Armando Linares.

"Sé que mi vida está en riesgo todos los días y es terrible vivir con la amenaza, con el miedo de que salgas y ya no regreses", dice María Martínez, de 55 años, en su pequeña casa de Aguascalientes protegida por varias cerraduras y cámaras de seguridad.

Directora del medio digital Péndulo Informativo, ha denunciado amenazas por sus investigaciones sobre corrupción y nexos de funcionarios con narcotraficantes.

Varios policías fueron encarcelados tras sus publicaciones.

"¡Te vas a morir, perra!", advertía una de las amenazas recibidas en su teléfono y por las cuales fue incluida en un programa gubernamental que da protección a medio millar de comunicadores.

- A merced del crimen -

En Tijuana, el temor de Jesús Aguilar se intensificó el 17 de enero cuando fue asesinado el fotógrafo Margarito Martínez, con quien trabajaba a diario en esa ciudad. Ahí también, días después, caía bajo las balas Lourdes Maldonado pese a estar en el programa de protección.

La saga trágica de 2022 la completan José Luis Gamboa, Roberto Toledo (compañero de Linares), Heber López, Juan Carlos Muñiz y Jorge Luis Camero.

Cubrir ajustes de cuentas de narcotraficantes y denunciar la corrupción o sus vínculos con políticos y fuerzas de seguridad deja a estos reporteros a merced de sicarios.

"Cuando viene un carro atrás de mí despacio siento que se va a parar y me van a disparar. O cuando estoy estacionado y miro un vehículo más cerca de mí, muevo el asiento para atrás y me acuesto para resguardarme", confiesa Aguilar, de 32 años.

En Toluca, la reportera independiente María Teresa Montaño (53 años) trabaja también con escoltas, luego de ser secuestrada unas horas en 2021 tras revelar un entramado de corrupción.

"Mi vida privada está limitada (...), ha sido muy difícil. Hay que tener mucho cuidado" con los desplazamientos, relata.

Desde 2006, cuando fue desplegada una ofensiva antidrogas, México acumula unos 340.000 asesinatos, la mayoría atribuidos a acciones de criminales.

- Impotencia -

Martínez pide a autoridades federales que la llamen cada dos horas por medio de un geolocalizador, que también funciona como botón de pánico. Pero ella confía más en sus guardias armados.

"¡Les debo mi vida! ¡Sin ellos ya no estaría viva!", dice, señalando a dos militares de las fuerzas especiales en retiro que la acompañan en un auto.

Vestidos de civil, ambos hombres están atentos a cualquier vehículo o persona que se acerque, y cuando la periodista camina no se alejan más de dos metros.

En Chilpancingo (sur), el fotógrafo Lenin Ocampo (40 años) cuenta que a menudo se topa con miembros del cártel Jalisco Nueva Generación o de La Familia Michoacana. "Nos paran, nos revisan. La amenaza siempre está latente".

Durante la noche, al lado de un automóvil incendiado por desconocidos en Guadalajara (oeste), su colega Martín Patiño (41 años) declara su "impotencia" por la impunidad en los crímenes de periodistas, que según Reporteros Sin Fronteras llega a 92%. "Las autoridades no hacen nada".

Desde su creación en 2010, la fiscalía especializada en delitos contra la libertad de expresión logró 28 sentencias, de casi 1.500 denuncias por homicidio, agresiones y amenazas a periodistas. No todos los casos entran en su competencia.

El presidente de México, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, promete "cero impunidad", y destaca que hay 17 detenidos por cuatro de las muertes.

"No hay en ninguno de estos asesinatos elementos para señalar como responsables a funcionarios públicos (...). Son crímenes que han cometido bandas de delincuentes", aseguró este miércoles al lamentar el homicidio de Linares, quien había denunciado amenazas por "exhibir a funcionarios y políticos corruptos".

Enfrentado a un sector de la prensa tradicional al que acusa de servir a intereses privados, el mandatario rechaza como "injerencistas" recientes llamados de Estados Unidos y del Parlamento Europeo a proteger a los reporteros.

- Precariedad laboral -

Los fotógrafos entrevistados carecen de equipo de seguridad, y como muchos periodistas del interior del país, colaboran con varios medios.

La mayoría de quienes cubren crónica roja "dependen de la cantidad de notas o fotos que venden para pagar la renta, por lo que priorizan la producción sobre la seguridad", explica Jan-Albert Hootsen, del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ).

Un comunicador del estado de Guerrero dijo a la AFP que hay periódicos que pagan apenas 3,8 dólares por fotografía.

Además, al no ser muchos, quienes cubren la violencia "son altamente reconocibles, aumentando su nivel de inseguridad", observa Hootsen.

Días antes de su cita con la AFP, María Martínez sufrió un preinfarto que atribuye al estrés por su situación y que -asegura- ya le provocó un accidente cerebrovascular.

La comunicadora, que descarta renunciar al oficio que la apasiona, concluye la jornada con una entrevista a la exesposa de un narcotraficante para su primer libro.

"Mi familia me ha pedido que deje el periodismo, pero soy una mujer con convicciones, de valor (...), tengo una responsabilidad social", justifica.

J.Barnes--TFWP