The Fort Worth Press - Los descendientes de los pueblos autóctonos de Japón recuperan su identidad

USD -
AED 3.67315
AFN 62.503991
ALL 81.803989
AMD 368.230403
ANG 1.79046
AOA 918.000367
ARS 1393.261257
AUD 1.398406
AWG 1.80125
AZN 1.70397
BAM 1.679591
BBD 2.014943
BDT 122.797752
BGN 1.66992
BHD 0.37725
BIF 2976.5
BMD 1
BND 1.278909
BOB 6.913254
BRL 5.056804
BSD 1.000386
BTN 95.955961
BWP 14.15113
BYN 2.784023
BYR 19600
BZD 2.012057
CAD 1.37565
CDF 2247.50392
CHF 0.78699
CLF 0.023076
CLP 908.190396
CNY 6.809904
CNH 6.81438
COP 3810.82
CRC 453.815434
CUC 1
CUP 26.5
CVE 95.150394
CZK 20.916604
DJF 177.720393
DKK 6.428304
DOP 59.550393
DZD 132.89904
EGP 52.834473
ERN 15
ETB 157.550392
EUR 0.860404
FJD 2.20415
FKP 0.74189
GBP 0.7503
GEL 2.680391
GGP 0.74189
GHS 11.44039
GIP 0.74189
GMD 72.503851
GNF 8777.503848
GTQ 7.632028
GYD 209.304123
HKD 7.83295
HNL 26.62504
HRK 6.481104
HTG 130.99154
HUF 311.210388
IDR 17602.95
ILS 2.91944
IMP 0.74189
INR 95.99105
IQD 1310
IRR 1319000.000352
ISK 123.530386
JEP 0.74189
JMD 158.074628
JOD 0.70904
JPY 158.71604
KES 129.350385
KGS 87.450384
KHR 4012.503796
KMF 424.00035
KPW 900.001832
KRW 1497.630383
KWD 0.30864
KYD 0.833713
KZT 469.663269
LAK 21950.000349
LBP 89756.055587
LKR 328.64007
LRD 183.375039
LSL 16.490381
LTL 2.95274
LVL 0.60489
LYD 6.325039
MAD 9.226039
MDL 17.30718
MGA 4183.000347
MKD 53.021116
MMK 2099.639995
MNT 3579.473939
MOP 8.068926
MRU 40.000346
MUR 47.180378
MVR 15.410378
MWK 1741.503736
MXN 17.336604
MYR 3.949504
MZN 63.903729
NAD 16.490377
NGN 1370.490377
NIO 36.720377
NOK 9.304604
NPR 153.529195
NZD 1.708526
OMR 0.384019
PAB 1.000404
PEN 3.432504
PGK 4.382039
PHP 61.608038
PKR 278.625038
PLN 3.65375
PYG 6096.44038
QAR 3.645038
RON 4.436104
RSD 100.985038
RUB 72.76059
RWF 1460.5
SAR 3.783806
SBD 8.016322
SCR 13.572442
SDG 600.503676
SEK 9.450804
SGD 1.280504
SHP 0.746601
SLE 24.603667
SLL 20969.502105
SOS 571.503662
SRD 37.453038
STD 20697.981008
STN 21.3
SVC 8.753489
SYP 110.532449
SZL 16.490369
THB 32.640369
TJS 9.334009
TMT 3.51
TND 2.895504
TOP 2.40776
TRY 45.485038
TTD 6.790913
TWD 31.576504
TZS 2600.000335
UAH 44.173043
UGX 3756.279789
UYU 40.07042
UZS 12050.000334
VES 510.148815
VND 26355
VUV 117.920453
WST 2.705599
XAF 563.328839
XAG 0.013153
XAU 0.00022
XCD 2.70255
XCG 1.803028
XDR 0.699933
XOF 563.000332
XPF 102.850363
YER 238.603589
ZAR 16.68789
ZMK 9001.203584
ZMW 18.833249
ZWL 321.999592
Los descendientes de los pueblos autóctonos de Japón recuperan su identidad
Los descendientes de los pueblos autóctonos de Japón recuperan su identidad / Foto: © AFP

Los descendientes de los pueblos autóctonos de Japón recuperan su identidad

En medio de un bosque de la isla japonesa de Hokkaido, Atsushi Monbetsu se arrodilla sobre la maleza y reza en la lengua casi desaparecida de los ainus, uno de los pueblos autóctonos del archipiélago.

Tamaño del texto:

"Kamui", dice, dirigiéndose a las divinidades ainus, "un ainu entra en su bosque y desea cazar el ciervo".

Localiza rápidamente un pequeño grupo de ciervos y mata uno con su fusil y luego, arrodillado en la tierra, coloca sus manos frente al animal, con las palmas dirigidas al cielo y las agita de abajo hacia arriba para enviar su alma "al país de los kamui".

Los ainus vivían tradicionalmente en las islas actualmente compartidas entre el norte de Japón y Rusia, y comerciaban con los japoneses, a los que llamaban "Wajin".

Pero en 1869, el imperio de Japón anexó los territorios ainus en Hokkaido y prohibió las prácticas consideradas "bárbaras", como los tatuajes faciales de las mujeres, obligando a los ainus a abandonar la caza tradicional y a adoptar nombres japoneses.

Japón solo los reconoció oficialmente como pueblo autóctono en 2019, tras generaciones de políticas de integración forzada que dejaron profundas cicatrices: cuando Atsushi Monbetsu era niño, la vergüenza de sus orígenes era tan fuerte que su madre le prohibía utilizar la palabra "ainu".

"Aun hoy detesto a veces mi apariencia, tan obviamente ainu", dice Monbetsu, de 40 años y que luce la tradicional barba poblada de ese pueblo.

Como un número creciente de jóvenes descendientes de las comunidades autóctonas de Japón, recuperó su identidad y algunas de las prácticas tradicionales que él considera como un "derecho de nacimiento".

Según las creencias animistas de los ainus, los "kamui" viven en cada animal, árbol, río, hasta en los instrumentos y cañas de pescar.

"Viviendo solo de lo que uno caza en la naturaleza, uno se vuelve humilde, se siente que debemos la vida a los kamui", dice.

- Burlas -

Tomoya Okamoto también ocultó durante mucho tiempo sus orígenes, incluso a sus amigos, temiendo las burlas.

Pero con el tiempo, este joven de 25 años cambió de opinión, en parte gracias a la popularidad del manga "Golden Kamui", que describe la cultura ainu.

Convencido de que el modo de vida de los ainus concuerda con las actuales preocupaciones medioambientales de las sociedades modernas, se convirtió en escultor de artesanía tradicional, buscando "proteger la cultura ainu".

Al menos 13.000 ainus viven en Japón, según el último censo en Hokkaido, en 2017. Un número probablemente subestimado a causa de los matrimonios mixtos y la reticencia de algunos a revelar sus orígenes.

A miles de kilómetros de ahí, en el archipiélago de Okinawa, en la punta sur de Japón, es aun más difícil realizar el censo de la población del otro principal pueblo autóctono de Japón, que el gobierno no reconoce oficialmente.

Se estima sin embargo que la mayoría de los 1,5 millones de habitantes de Okinawa son de ascendencia ryukyu.

El reino de Ryukyu estaba conformado antes de su anexión por una cadena de islas que en la actualidad están compartidas entre los departamentos japoneses de Okinawa y Kagoshima.

Cuando ese reino fue formalmente anexado por Japón en 1879, las autoridades prohibieron las lenguas locales y aplicaron un proceso de asimilación forzada aun más implacable que en Hokkaido.

"Fueron aplicadas políticas para enseñar [al pueblo ryukyu] la lengua japonesa, exigir su lealtad y finalmente hacerlos combatir" bajo la bandera nipona, dice Eiji Oguma, sociólogo de la universidad Keio de Tokio.

- "Sentimientos complejos" -

Aunque en Hokkaido poca gente habla de manera fluida la lengua ainu, en Okinawa los viejos tratan de transmitir las diferentes lenguas autóctonas a las jóvenes generaciones.

Esas lenguas no se enseñan en la escuela y los descendientes del pueblo Ryukyu, como el rapero okinawense Ritto Maehara, las hablan con dificultad pese a la reciente proliferación de libros y videos en YouTube para enseñarlas.

"Eso me pone triste, pues no puedo hablar y comprender tanto como quisiera", dice a la AFP el artista de 38 años, que utiliza en sus textos palabras ryukyu para describir la vida en el departamento más pobre de Japón.

La identidad ryukyu estuvo marcada por la sangrienta historia de la Segunda Guerra Mundial, cuando una cuarta parte de la población murió en la batalla de Okinawa en 1945, entre ellos muchos civiles, masacrados o forzados a suicidios colectivos.

Pero la ocupación de las islas después de la guerra por parte de Estados Unidos y la presencia de bases militares estadounidenses en Okinawa hizo evolucionar el sentimiento de una parte de los habitantes a favor de un retorno bajo dominio japonés, efectivo desde 1972.

"Honestamente, Okinawa tiene muchos sentimientos complejos", dice Ritto Maehara. "Solo desde hace poco puedo decir que estoy orgulloso de ser japonés".

Muchos habitantes del departamento experimentaron crisis de identidad similares, dice Hiroshi Komatsu, investigador en el centro de estudios Asia-Pacífico de la universidad Seikei en Tokio.

Cuando esas islas se convirtieron en destino turístico popular entre los japoneses en los años 1990, "muchos jóvenes okinawaenses se dieron cuenta que no sabían lo que era de verdad Okinawa".

Comenzaron a buscar respuestas de diversas maneras como la lingüística o el artesanado tradicional, agrega.

- Transmitir la identidad -

Le "bingata", técnica local de pintura tradicional a mano sobre textil, era muy usada por la nobleza de las islas Ryukyu con sus colores relucientes y sus motivos inspirados en la fauna y la flora locales, pero estuvo a punto de desaparecer tras la anexión por Japón, el exilio del rey de los Ryukyu y la guerra.

En la batalla de Okinawa, "la gente perdió todo, pero querían aun ver los colores y las flores de Okinawa", dijo a la AFP el artesano local Toma Chinen, heredero de una de las tres familias que fabricaban los tejidos bingata para la alta sociedad de los Ryukyu.

"Recuperaron sábanas o telas de paracaídas abandonadas por el ejército estadounidense y las pintaron" utilizando quinina, un medicamento tradicional contra el paludismo, para obtener el amarillo característico del bingata", dice Chinen.

El joven de 33 años conserva esta artesanía ancestral.

Los jóvenes japoneses que descienden de los pueblos autóctonos del archipiélago están cada vez más cómodos con su identidad y sus tradiciones, y muchos piensan que el gobierno nipón no los apoya suficientemente.

El pueblo donde vive Atsushi Monbetsu en Hokkaido cuenta también con centros culturales y museos subvencionados pero varios lugares ainus considerados sagrados no son reconocidos, e inclusive uno de ellos recibe desechos industriales.

Para perpetuar la herencia cultural ainu, este padre de tres hijos trabaja con los ancianos de la comunidad para registrar ritos y tradiciones, que él espera dominar y enseñar, "para que las jóvenes generaciones puedan transmitirlas a su vez".

H.M.Hernandez--TFWP